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Elementos No. 93, Vol. 21, Enero-Marzo, 2014, Página 3

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la decisión Myriad y el futuro de la investigación genética*

Sharon Levy
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Con base en el condado de Humboldt, CA, Sharon Levy ha cubierto la ecología, la evolución y la ciencia del medio ambiente desde 1993. Es autora de Los gigantes actuales y futuros: ¿Qué nos dicen las extinciones de la edad del hielo sobre el destino de los animales más grandes de la Tierra?

Christopher Mason se sintió eufórico. En la mañana del 13 de junio de 2013 Mason, un genetista en el Weill Cornell Medical College de Nueva York, acababa de oír las noticias de la opinión de la Corte Suprema en el caso de la Asociación de Patología Molecular et al. contra Myriad Genetics, Inc., et al. El tribunal decidió que “un segmento de ADN de origen natural es un producto de la naturaleza y no se puede optar por patentarlo simplemente porque ha sido aislado.”1
    “Yo estaba muy emocionado”, dice Mason. “Esta fue una gran victoria para los pacientes, los científicos y los médicos, el genoma es finalmente libre, sus genes son finalmente suyos.” Por quince años las patentes de Myriad Genetics Inc. le han dado el monopolio de las pruebas genéticas BRCA (la denominación BRCA deriva de Breast Cancer, que es cáncer de seno) en los Estados Unidos, lo que limita la disponibilidad de la prueba y por lo que es imposible para algunos pacientes obtener una segunda opinión sobre sus resultados. Preocupado por el hecho de que las patentes de genes pueden ponerle a él y a otros investigadores en riesgo de costosas demandas, Mason ha trabajado como perito en el caso y es coautor de un artículo en la revista Genome Medicine en que exploran las formas en que las patentes como la de Myriad Genetics Inc. chocan con los conceptos básicos de la genética y podrían ahogar la investigación en genética.2
    Después de la sentencia de junio muchos medios de comunicación informaron que la Corte Suprema ha dictaminado que “no se pueden patentar los genes humanos.” Pero gran parte de la cobertura perdió la ambigüedad de la decisión y la brecha entre la doctrina jurídica y la comprensión científica que se refleja en el caso. Y a pesar de la decisión de la corte estableció algunos problemas acuciantes, quedan muchas preguntas por responder.

* Texto tomado de Environmental Health Perspectives, DOI: 10.1289/ehp.121-A250. Traducción de Enrique Soto.

REIVINDICACIONES DE LA PATENTE DE MYRIAD GENETICS INC.

La primera patente de genes en los Estados Unidos fue concedida en 1982. Desde entonces, los investigadores han estimado que se habían concedido patentes que cubren del 20%3 al 41%2 del genoma humano. Y aunque se desconoce el número exacto de las patentes de genes otorgadas con anterioridad a la resolución de junio de 2013 se ha estimado que son miles de patentes otorgadas.4 Sin embargo, el profesor de derecho Christopher Holman de la Universidad de Missouri-Kansas City, ha establecido que se ha sobreestimado el número de solicitudes de patentes contando patentes que solo se refieren a secuencias de genes sin que se presenten reclamaciones precisas sobre ellos.5 (Una reclamación es la parte de la patente que establece exactamente lo que la patente pretende proteger.)
    El foco de la jurisprudencia de la Corte Suprema en el caso de Myriad es en relación a formas aisladas de los genes BRCA1 y BRCA2, que sus científicos codescubrieron en la década de 1990 (los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud también participaron en el descubrimiento de los genes BRCA1). Estos genes están asociados con un mayor riesgo de cáncer de mama y de ovario. Según las patentes otorgadas a Myriad Genetics Inc., ningún laboratorio de Estados Unidos podría probar estas secuencias de ADN sin correr el riesgo de una demanda por violación de la patente.
    Las patentes de Myriad incluyen algunas afirmaciones particularmente de gran alcance. Las reivindicaciones 5 y 6 afirmaron derechos no solo a los genes BRCA completos, sino también a segmentos tan cortos como quince pares de bases (“mers”) de longitud. Dado que los patrones de nucleótidos se repiten muchas veces en el genoma humano y, para el caso, en los genomas de otras especies, estas afirmaciones, si se aplican, habrían permitido a Myriad bloquear una amplia gama de investigaciones y pruebas clínicas. Por ejemplo, el cromosoma 1 humano contiene más de 300,000 oligonucleótidos cubiertos por la reivindicación 15-mer en BRCA1.6
    Debido a que Myriad Genetics ha forzado sus patentes frente a los competidores en las pruebas clínicas,4 se convirtió en el foco de una demanda presentada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y la Fundación Pública de Patentes en nombre de los pacientes, médicos y organizaciones profesionales, como la Asociación para la Patología Molecular.
    Al tomar el caso de Myriad, la Corte Suprema acordó examinar la cuestión acerca de si los genes humanos pueden ser patentados, adoptando la fórmula utilizada por la ACLU en su queja.7 Gregory Graff, un economista agrícola de la Universidad Estatal de Colorado, fue el autor principal de un artículo reciente en Nature Biotechnology que advertía de la maraña potencial que podría resultar de un fallo que se aplicara únicamente a genes humanos.8 Al igual que Mason, señaló que si bien el tribunal había acordado examinar la cuestión de si se pueden patentar genes humanos, la realidad biológica es que el ADN es solo ADN, y el código genético humano no es muy diferente del de muchas otras formas de vida.
    De hecho, el análisis de Graff encontró que las patentes válidas han aislado ADN con mayor frecuencia a partir de plantas, animales y microbios que del genoma humano. Sin embargo, las secuencias de genes de muchas especies se superponen con las secciones del genoma humano, y esa es la manera como se usan para aplicar por patentes; según Graff, la especie de origen de una secuencia de ADN reivindicada en una patente no siempre se establece claramente.

UNA CUESTIÓN DE EQUILIBRIO

Los magistrados resolvieron este problema al no hacer mención del origen del ADN “humano” versus “no humano” en su decisión, y se dictaminó simplemente que las secuencias de ADN que ocurren naturalmente no son elegibles para ser patentadas, lo que resuelve las preocupaciones de muchos críticos. Sin embargo, el tribunal también sostuvo que el ADN complementario (cADN) sí se puede patentar, ya que no se produce en la naturaleza, es una transcripción de las secuencias de ADN que codifican proteínas naturales de la que se han eliminado las secuencias no codificantes llamadas intrones. Debido a que el cADN se sintetiza y se utiliza constantemente en la investigación genómica y en la producción farmacéutica, las ramificaciones de esta decisión para estudios futuros no son claras.
    “La opinión no es muy coherente”, dice Dan Burk, profesor de derecho en la Universidad de California en Irvine, quien es licenciado en biología molecular y bioquímica. “Es una opinión corta que deja muchas preguntas sin respuesta.”
    La opinión, escrita por el juez Clarence Thomas, empieza por presentar algunos conceptos básicos de la biología molecular. Thomas señala que un gen aislado en el laboratorio contiene la misma información genética que un gen en una célula viva, y llega a la conclusión de que los genes aislados, por lo tanto, son también productos de la naturaleza y no son patentables. Pero el cADN, que se transcribe en el laboratorio a partir de ARN mensajero, está libre de los intrones que se encuentran en el genoma nativo. Las secuencias de cADN son útiles debido a que llevan información genética idéntica a la encontrada en la naturaleza, pero este detalle se consideró irrelevante en el dictamen de los jueces. Burk cree que esta filosofía mediadora de la decisión muestra que los jueces estaban buscando una manera de limitar las patentes de genes sin socavar las numerosas patentes que participan en las industrias de biotecnología y farmacéutica. Jacob Sherkow, becario en el Centro de la Universidad de Stanford para el Derecho y las Ciencias Biológicas, está de acuerdo en que la decisión del tribunal libera a las pruebas genéticas clínicas, que casi siempre utilizan genes aislados.
    Otros procesos, tales como el empalme de ADN humano en bacterias con el fin de producir en masa una proteína humana, requieren el uso de cADN. Pero Sherkow cree que tales patentes no presentarán un problema práctico. “Cualquier investigador inteligente o agente de patentes podrá buscar una vía para sortear las patentes de cADN”, por ejemplo, dice él, “añadir un par de nucleótidos, sacar un exón, manipular la secuencia un poco, y es casi seguro que quedan fuera de la protección de patentes.”
    David Resnik, bioético del Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental, explica que los jueces estaban tratando con una vieja pregunta que trata acerca de lo mucho que se necesita de ingenio humano para transformar un objeto natural en una invención. Él piensa que la corte logró un equilibrio razonable. “Los datos de secuencia en bruto estarán disponibles gratuitamente”, dice, “pero los cambios significativos en la secuencia de datos estarán protegidos.”

CORRECCIÓN DE ERRORES ANTERIORES

Para Sherkow, la mayor importancia de la decisión de la Corte Suprema es que termina la práctica de treinta años acerca de la concesión de patentes sobre ADN aislado. Sin embargo, la decisión podría tener consecuencias que van mucho más allá de las patentes de genes si se utiliza para anular la centenaria doctrina legal que permite patentar toda clase de sustancias biológicas aisladas de la naturaleza.
    Esa doctrina se basa en una decisión de 1911, en el caso Parke-Davis versus Mulford, que estableció una disputa sobre una patente de la hormona adrenalina. En su decisión, el juez Learned Hand, que entonces era apenas un principiante en el estrado, permitió la patente y declaró que las sustancias útiles recién aisladas de la naturaleza son patentables. Al final de su vida, el juez Learned Hand sería considerado un destacado jurista, especialmente venerado por sus fallos en materia de patentes y propiedad intelectual. En 1958, los abogados utilizaron su decisión en el caso Parke-Davis para argumentar con éxito por el derecho de su cliente a la patente de la vitamina B12.
    Tras el éxito de la reclamación de la vitamina B12, la decisión de Learned Hand en el caso Parke-Davis se convertiría en un referente para generaciones de abogados de patentes. Fue citado en las directrices emitidas en 2001 por la Oficina de Comercio.9 En las primeras rondas de la demanda de patente de Myriad Genetics Inc., los abogados de la empresa citan la sentencia de Learned Hand como un precedente crucial.
    Eso cambió en 2012, después de que Jon Harkness, un abogado de patentes e historiador de la ciencia en la Universidad de Minnesota, hubiera excavado en documentos originales en el Archivo Nacional y de examinar la historia del caso Parke-Davis. Descubrió que los abogados del caso nunca habían discutido los méritos de los derechos de patente sobre las sustancias biológicas. Learned Hand estudió realmente una controversia sobre quién tenía derecho de prioridad de la patente, no un análisis de si las moléculas que se encuentran en la naturaleza deben ser patentadas en absoluto. Cuando él determinó que se podía patentar una hormona aislada, ignoró un precedente importante de la Oficina de Patentes establecido en 1889, que anuló una patente para el núcleo fibroso extraído de hojas de pino sobre la base de que el demandante no había inventado nada y simplemente estaba utilizando un objeto que existe en la naturaleza.10
    Harkness resume la historia en un artículo publicado en 2011.11 “Si la Corte Suprema de Estados Unidos se compromete a considerar el caso de Myriad Genetics”, escribió,

los jueces no deben recurrir al caso Parke-Davis como guía sabia de un genio judicial. En su lugar, tienen que lidiar con una difícil pregunta que surge de este viejo caso: ¿Ha llegado el momento de revertir la trayectoria de la inercia histórica que comenzó con un pequeño, casi inadvertido empujón en la dirección equivocada, hace un siglo, a partir de una decisión inexperta y poco informada de un juez de distrito?

    Poco después de la publicación de su artículo, Harkness ha hecho notar, los abogados de Myriad dejaron de mencionar el caso Parke-Davis como precedente.
    Harkness cree que la decisión de la Corte Suprema en el caso Myriad ha corregido un error centenario del juez Learned Hand. Sherkow acogería con agrado la desaparición de la doctrina de Parke-Davis, pero no está seguro de que la redacción de la sentencia en el caso Myriad indica claramente que la decisión del caso Parke-Davis deba desaparecer como precedente. Justo lo que esto significa en términos de los esfuerzos futuros para patentar moléculas aisladas que no sean el ADN no está claro.
    “El impacto de esta decisión puede repercutir más allá de la medicina genética”, dice Harkness.

Esto podría significar que los productos químicos que se encuentran en las plantas o microbios que son la fuente de muchos productos farmacéuticos, ya no pueden ser patentados.

    A Resnik le preocupa que la supresión de las patentes sobre moléculas aisladas sería perjudicial para la industria química, farmacéutica y de biotecnología. Espera que no sea así como se interprete la decisión de la Corte Suprema. La patente de Myriad, afirma, aplica a la información contenida en la estructura química del ADN, no a la fórmula química exacta de la estructura misma”, dice.

Uno podría sostener que no se puede patentar la información, es decir, la secuencia de datos, pero se pueden patentar estructuras químicas que han sido aisladas y purificadas.

EL LEGADO DE MYRIAD: DATOS DE PROPIEDAD
 

El monopolio de las patentes de Myriad en las pruebas genéticas BRCA puede haber terminado, pero su legado continúa. A partir de finales de 2004, la empresa optó por no revelar información sobre las variaciones del gen BRCA en bases de datos públicas. “Myriad tiene más datos sobre las mutaciones BRCA que cualquier otra persona”, explica Robert Cook-Deegan, profesor investigador en el Instituto de Ciencias del Genoma y Política y en la Escuela Sanford de Política Pública en la Universidad de Duke. Teme que las bases de datos propietarias como la de Myriad podrían obstaculizar el progreso de la medicina genética. “Las bases de datos y secretos comerciales”, señala, “no tienen fecha de vencimiento como las patentes.”
    En la mayoría de los casos, el análisis del gen BRCA muestra claramente si una persona está en mayor riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario. Pero los genes BRCA de algunos pacientes tienen lo que se llama “variantes de significado desconocido” (VUS). En tales casos, decidir si un paciente está en riesgo elevado de cáncer es difícil. Debido a la información que tiene Myriad Genetics en sus bases de datos sobre las variantes BRCA raras, solo el 3% de sus análisis se devuelven con un diagnóstico de VUS, frente a un 20% para la mayoría de laboratorios en Europa.12
    Myriad recientemente ha expandido su negocio en Alemania, Suiza, Francia, Italia y España. La compañía afirma que puede ofrecer un mejor nivel de pruebas de BRCA que cualquier laboratorio europeo gracias a la información en su base de datos propia. Debido a que esos datos se mantienen como un secreto comercial, los análisis de gran cantidad de diferentes mutaciones BRCA no han sido objeto de la revisión clínica por pares, a fin de proteger el secreto comercial de la empresa; la compañía espera que los médicos y los pacientes lleguen a tomar sus decisiones con base en la fe. En los Estados Unidos, Myriad tiene acuerdos con numerosos planes de salud que han aceptado esos términos. Cook-Deegan espera que los planes y los proveedores de salud europeos presionarán a Myriad para compartir sus datos, tal vez, al negarse a costear sus pruebas hasta que los datos se hagan públicos.
    Cook-Deegan reconoce que el valor de la base de datos de Myriad se disipará con el tiempo, ya que otros laboratorios podrán compilar datos sobre las variaciones BRCA. Pero señala que la información debe pertenecer a los pacientes a partir de los cuales se reunieron estos datos y no a Myriad Genetics. Un grupo de profesionales de la medicina ha puesto en marcha un esfuerzo para reconstruir la base de datos de Myriad por pesquisa directa con los pacientes a quienes se les ha solicitado incluyan los resultados que obtienen de los estudios hechos en sus muestras por Myriad Genetics en una base de datos pública.13
    Las patentes tienen el propósito de servir como una negociación entre los inventores y el público: el funcionamiento de la invención se describe en la patente y, a cambio, el inventor tiene veinte años de derechos exclusivos sobre su idea. La teoría es que los derechos de patente en última instancia hacen a los científicos más dispuestos a compartir sus resultados útiles. Pero no es así como han ido las cosas en el caso de Myriad Genetics y las pruebas del gen BRCA, según Cook-Deegan. “He aquí un caso en el que las patentes están dando lugar a un enorme cuerpo de secretos comerciales”, señala. ”El sistema de patentes no es una solución al secreto comercial en el caso de los diagnósticos genéticos. Parece que es la causa del problema”.
    La decisión de la corte en el caso Myriad es importante porque otras naciones, incluyendo a Australia y los miembros de la Unión Europea, aún permiten patentes sobre ADN aislado. Myriad es una de las tres empresas que se niegan a compartir su información en bases de datos públicas,12 pero en este caso, el temor de Cook-Deegan es que las acciones de una sola empresa pueden causar un cuello de botella en el progreso de la medicina genética. La decisión de la Corte Suprema en el caso de Myriad es histórica, pero la tensión entre los negocios y la libertad científica sigue viva.

REFERENCIAS

1      Syllabus: Association for Molecular Pathology et al. v. Myriad Genetics, Inc. et al. Certiorari to the United States Court of Appeals for the Federal Circuit. No. 12-398. Argued 15 April 2013, Decided 13 June 2013. Washington, DC:U.S. Supreme Court of the United States (2013).
Available: http://goo.gl/a0tqfu [accessed 23 July 2013].

2      Rosenfeld J, Mason CE. 2013. Genome Med. Pervasive sequence patents cover the entire human genome. Genome Med 5(3):27 (2013); http://genomemedicine.com/content/5/3/27
3      Jensen K, Murray F. Intellectual property landscape of the human genome. Science 310(5746):239-240 (2005); http://dx.doi.org/10.1126/science.1120014
4      Cook-Deegan R. Law and science collide over human gene patents. Science 338 (6108):745-747 (2012); http://dx.doi.org/10.1126/science.1229854
5      Holman C. Debunking the myth that whole-genome sequencing infringes thousands of gene patents. Nat Biotechnol 30(3):240-244 (2012); http://dx.doi.org/10.1038/nbt.2146
6      Kepler T, et al. Metastasizing patent claims on BRCA1. Genomics 95(5):312-314 (2010); http://dx.doi.org/10.1016/j.ygeno.2010.03.003
7      Hansen CA, et al. The Association for Molecular Pathology, et al. v. Myriad Genetics Inc., et al. Petition for a Writ of Certiorari to the United States Court of Appeals for the Federal Circuit. New York, NY: American Civil Liberties Union/Public Patent Foundation
(24 September 2012). Available: http://goo.gl/dbN1Zm [accessed 23 July 2013].

8      Graff G, et al. Not quite a myriad of gene patents. Nat Biotechnol 31(5):404-410 (2013); http://dx.doi.org/10.1038/nbt.2568
9      U.S. Patent and Trade Office. Utility examination guidelines. RIN 0651-AB09. Fed Reg 22(4):1092-1099 (2001); http://www.uspto.gov/web/offices/com/sol/notices/utilexmguide.pdf
10      Latimer W. Patent Appeal Application Re: Fibers, No. 293,067. Filed 10 December 1888. In: Decisions of the Commissioner of Patents. Alexandria, VA:U.S. Patent and Trademark Office (1889). Available: http://goo.gl/yYWsy3 [accessed 23 July 2013].
11      Harkness JM. Dicta on adrenalin(e): myriad problems with Learned Hand’s product-of-nature pronouncements in Parke-Davis v. Mulford. J Patent and Trademark Office Society 93(4):363-399. 2011. http://www.patentlyo.com/files/93jptos2011.pdf
12      Cook-Deegan R, et al. The next controversy in genetic testing: clinical data as trade secrets? Eur J Hum Genet 21(6):585–588 (2012); http://dx.doi.org/10.1038/ejhg.2012.217
13      Sharing Clinical Reports Project [website]. San Francisco, CA:Sharing Clinical Reports Project (SCRP).
Available: http://sharingclinicalreports.org/ [accessed 23 July 2013].

14      NCI. BRCA1 and BRCA2: Cancer Risk and Genetic Testing [fact sheet]. Bethesda, MD: National Cancer Institute, National Institutes of Health (updated 29 May 2009). Available: http://www.cancer.gov/cancertopics/facts ​heet/Risk/BRCA [accessed 23 July 2013].


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