Ir a inicio de: Elementos

Buscar en Elementos:

Elementos No. 93, Vol. 21, Enero-Marzo, 2014, Página 11

U
na primera mirada al Índice de Revistas de Divulgación del CONACyT

Patricia Magaña Rueda
           Descargar versión PDF

Desde los años ochenta del siglo pasado, para fomentar la medición de la productividad académica en México, se empezó a hablar de una evaluación objetiva realizada por pares. En 1984 se creó el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y para 1992 se estableció la medición de la calidad de los programas de posgrado. Dentro de este ambiente se enmarcó la creación por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) en 1996, de un Índice de Revistas Mexicanas de Investigación con el propósito de reconocer su calidad y excelencia editorial y ofrecer así un espectro de publicaciones a los académicos mexicanos donde publicar resultados originales de investigación.
    Este índice, que generó durante algún tiempo controversia entre distintos sectores de académicos y editores sigue vigente y es revisado cada dos años. Cuando fue creado incluyó 68 revistas, que disminuyeron a 44 para el año 2000; en 2007 eran 99 y para 2013 la lista incluye 113 publicaciones. Con el paso de los años lo que impera es que la mayoría de los investigadores, cuando desean enviar un artículo a una revista mexicana, recurren en primera instancia a las incluidas en ese listado. Sin embargo, a más de tres lustros de creación, y aunque se han hecho algunos trabajos que tratan de establecer la visibilidad de las publicaciones a nivel nacional e internacional1 (Rodríguez, 2008) no se ha hecho un balance crítico, sobre todo por parte de los editores, que revise si efectivamente el índice ha cumplido con su cometido, lo cual es una tarea que será importante abordar en algún momento.

EL CASO DE LAS REVISTAS DE DIVULGACIÓN

En cuanto a la evaluación de la divulgación científica, hace algunos años se inició la discusión sobre cómo hacerla, buscando establecer una plataforma mínima de calidad para mejorar la forma en que se desarrollan los proyectos y se usan los recursos. Para encontrar parámetros y avanzar en este objetivo, algunos divulgadores mexicanos han participado en discusiones internacionales como las Jornadas Iberoamericanas sobre Criterios de Evaluación de Comunicación de la Ciencia en 2006, de las que incluso se editó un libro (Lozano, 2008).2
    Pero para las revistas mexicanas de divulgación, a pesar de existir algunas propuestas, no se había hecho algo institucional que fuera más allá de lo presentado en algunos congresos. Es a fines del 2012, que el CONACyT decidió crear un listado bajo el nombre de Índice de Revistas Mexicanas de Divulgación Científica y Tecnológica. Este ensayo busca acercarse a las motivaciones que generaron el índice, las dudas de los editores de las revistas de divulgación y algunas consideraciones respecto al futuro.

LAS DUDAS Y EXPECTATIVAS DE LOS EDITORES

Si se pregunta a los editores de las revistas de divulgación su opinión sobre sus revistas (algunas de las cuales tienen hasta tres décadas de existencia) la mayoría las evalúa en forma positiva en términos de calidad y alcance. Sin embargo, y solo de manera parcial, algunas se han sometido a evaluaciones institucionales; las que cuentan con recursos suficientes han contratado encuestas de opinión entre sus lectores con resultados que les han permitido tener un mejor panorama de su labor. Algunos de los editores plantearon al CONACyT, hace más de 10 años, la reformulación del índice de revistas de investigación para modificarlo e incluir, de acuerdo a su género, a las revistas profesionales, multidisciplinarias y las de divulgación científica. Sin embargo, el organismo solo incluyó a las multidisciplinarias y, sorpresivamente, a fines de 2012 anunció la creación de un índice para las revistas de este género.
    El CONACyT planteó, en la convocatoria de creación de este nuevo índice, que el objetivo es

fomentar la divulgación de la ciencia y tecnología a través de los medios escritos, así como dar un reconocimiento a la labor y calidad de las publicaciones dedicadas a la divulgación

        Aunque no quedó totalmente claro cuáles eran las motivaciones del CONACyT para dar este paso, podría aventurarse que la pasada administración de ese organismo consolidó la preocupación de algunos por apoyar a estas revistas a lo que se sumó, por vez primera, que hubo recursos económicos para proyectos de divulgación en general. En la elaboración de la convocatoria y en el proceso de evaluación estuvo involucrada la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (SOMEDICyT) lo cual seguramente tuvo también alguna influencia.
    La mayoría de las revistas que buscaron ingresar al índice, aunque están consolidadas y son de alta calidad, no tenían procesos claros de revisión de textos y configuración de arbitrajes y no fue sino hasta la aparición de la convocatoria que los editores se vieron forzados a revisar su trabajo de manera un poco más estricta al someter sus publicaciones a la revisión por pares planteada para ingresar al índice.
    Después de la evaluación fueron calificadas e incluidas en el listado catorce publicaciones, que obtuvieron así lo que se considera un aval de calidad por parte del CONACyT. A la mayoría de los editores se les hicieron observaciones y sugerencias, a la vez que se les otorgó un pequeño apoyo económico, lo cual les ha ayudado a solventar algunas carencias, reforzando además sus solicitudes de obtener más recursos en sus instituciones.
    Para conocer mejor las condiciones para la permanencia en el índice, así como la forma en que se otorgaría el recurso económico, los editores se reunieron en diciembre de 2012. Aunque en la reunión se plantearon algunas dudas y no se llegó a acuerdos para colaborar, hay algunas ideas expresadas allí que rondan la cabeza de quienes editan las revistas de este índice:
    1. Al igual que sucede con otro tipo de materiales impresos en México, no hay claridad sobre el número de lectores de las revistas de divulgación, excepto lo que se detecta a través de la venta, el obsequio y las suscripciones, ya que aunque la mayoría están colocadas en portales en Internet, apenas se empieza a pensar en cómo evaluar el impacto de las revistas en la combinación de plataformas impresa y electrónica. Hay una fuerte preocupación por la baja en la venta y aunque hay ahora un logo impreso en las primeras páginas de las revistas, en referencia a que están en el índice del CONACyT, es probable que esto tenga muy poco efecto en la atracción de nuevos lectores.
    2. Un buen número de académicos de todo el país se han sumado, en la última década, a la producción de textos de divulgación científica, lo que se refleja en el creciente número de artículos que reciben las revistas. Esto puede deberse a un interés genuino por el impulso a la cultura científica en la población o a que los sistemas de evaluación personal en las instituciones piden a profesores e investigadores involucrarse en esta tarea. Se espera que el nuevo índice provoque la llegada de más textos, reforzando a las revistas, pero esto solo se apreciará con el paso del tiempo.
    3. Se ha ampliado el crecimiento del formato electrónico, por lo que diversos periódicos y casas editoriales, no solo en México sino en el mundo, están dejando atrás la producción en papel. Aunque casi todas las revistas incluidas en el índice tienen portales bien sostenidos, estos requieren un trabajo que vaya más allá de tener los números completos en formato pdf y adaptar las plataformas electrónicas para atraer sobre todo a jóvenes, hoy acostumbrados a gran despliegue en imagen.
    4. El dinero otorgado a estas revistas sirve para apoyar a algunas o para permitir incluso la sobrevivencia de otras. Sin embargo no está claro que este apoyo se sostenga, particularmente si hay un cambio de timón en las políticas del CONACyT.

ALGO ACERCA DEL FUTURO
 

Los editores de la mayoría de las revistas de divulgación científica se han esforzado, durante muchos años, en profesionalizar el trabajo, pero es necesario consolidarlo para sostener y mejorar las revistas, así como medir el impacto real de estas publicaciones, de acuerdo a sus objetivos. Esto puede implicar para los editores:
    1. Buscar nuevos métodos para hacer más visibles las revistas y aumentar el número de lectores, de acuerdo a las posibilidades de cada publicación.
    2. Estar conscientes de que aunque los contenidos son lo fundamental, y se deben seguir cuidando a través de la revisión y el arbitraje, las nuevas tecnologías están transformando la forma en que nos comunicamos sobre todo con el público joven, lo que probablemente requiera que se incorporen nuevos formatos.
    3. Reconocer que no es, sino después de cierto tiempo, que pueden notarse los beneficios de un índice como el generado para las revistas de divulgación. Será importante evaluarlo a la luz de experiencias con otros índices, teniendo presente que algunas personas involucradas en la llamada cienciometría han señalado que es preferible estar en los catálogos y bases de datos nacionales e internacionales que ingresar a los índices.
    4. Ser críticos de las revistas, independientemente de índices, buscando mantener y hacer crecer la calidad.
    Aunque en las instituciones los académicos dedicados a la divulgación científica remarcan con frecuencia una cierta falta de reconocimiento, es importante que los editores de las revistas se sumen a los esfuerzos de evaluación, independientemente de los índices. Se requiere seguir siendo rigurosos en la selección de los textos y de ser posible en la mejora de los formatos. El índice puede ser una buena medida de calificación de las publicaciones, pero es bueno no sobrevalorarlo y sí buscar llenar las necesidades de los lectores.

REFERENCIAS

1      Rodríguez Gallardo A. . Análisis del Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Investigación bibliotecológica 45 (2008) 171-192.
2      Lozano M y Sánchez-Mora C. Editoras. (2008). Evaluando la comunicación de la ciencia. Una perspectiva Latinoamericana. Memorias. Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) Programa de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED), Área 6 “Ciencia y Sociedad” Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, Co-patrocinador: Departamento de Desarrollo Humano de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
3      Magaña P. “La evaluación de las revistas de divulgación”.  Antología de la divulgación de la ciencia en México. Serie: Divulgación para divulgadores. Tonda MJ, Sánchez MA y Chávez AN (coordinadores). Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la unam (2002) 238-244.

LECTURAS RECOMENDADAS

     Pérez-Angón MA. Usos y abusos de la cienciometría. CINVESTAV. Enero-marzo 2006: 29-33. http://www.cinvestav.mx/Difusion/Revistas/RevistaCinvestav/EneroMarzo2006.aspx
•     Red de indicadores de ciencia y tecnología iberoamericana e interamericana. http://www.ricyt.org/
•     Díaz GI. “Nuevos espacios de análisis para la percepción pública de la ciencia y la tecnología: los espacios virtuales”. VIII Congreso Iberoamericano de Indicadores de Ciencia. OEI (2012) http://www.oei.es/cienciayuniversidad/spip.php?article1781
•     Acevedo B. Lo que la cienciometría no alcanza a medir (2009). http://www.oei.es/es/salacsi/elsa6_htm
•     Índice Mexicano de Revistas de Divulgación Científica y Tecnológica. http://www.conacyt.gob.mx/comunicacion/Paginas/IndiceRevDivulg.aspx
•     Salazar JJ. Leer o no leer. Libros, lectores y lectura en México. Celta Amaquemecan A.C. México, DF. (2011) 126 pp.


Patricia Magaña Rueda
Directora de la revista Ciencias de la UNAM
patricia.magana@ciencias.unam.mx


Ir a inicio de Elementos
Ir al catálogo de portadas