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Elementos No. 92, Vol. 20, Octubre-Diciembre, 2013, Página 39

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lora y fauna de El llano en llamas

Fabio Germán Cupul-Magaña            Descargar versión PDF

Existe una significativa cantidad de ensayos y manuscritos que discuten sobre la trascendencia de El llano en llamas, obra de 17 cuentos publicada en 1953 por el escritor jalisciense Juan Rulfo (1917-1986), que es ya un clásico de la lengua española.1 Al respecto, Alberto Vital2 dice que

El llano en llamas es [...] a fin de cuentas: tradición milenaria, donde conviven el mundo oral y el escrito, pues el cuento, como los demás géneros, nació en las prácticas y costumbres orales, comunes a todos los seres.

    No es ningún secreto que los cuentos de El llano en llamas tienen como fondo escénico la amplia variedad de paisajes que se pueden contemplar en el estado de Jalisco. Así lo hace notar Rulfo en una entrevista concedida a Elena Poniatowska,3 donde le dice que

[...] Apulco está sobre una barranca y San Pedro a las orillas del río Armería. También en el cuento de El llano en llamas aparece ese río de mi infancia. Allí se escondían los gavilleros [...]

    De igual forma lo destaca Jean-Pierre Dessenoix,4 quien expresa que 

[...] Con la falta de descripciones o de lirismo a propósito del paisaje y de la geografía, el autor y su personaje dan por sentado que el lector conoce tan bien como ellos los lugares de los que se trata. La presencia de lugares que existen realmente [...] refuerza la impresión de que el marco geográfico evocado es también nuestro; no nos hallamos en una región misteriosa y desconocida, sino en un Jalisco tan real como el verdadero.

    Así, a quienes hemos tenido la fortuna de vivir parte de nuestras vidas en esta región del país y contamos con la dicha de leer por primera vez los cuentos de El llano en llamas, nos es casi imposible no traer a la mente los familiares parajes jaliscienses para que conformen la escenografía perfecta donde cobran vida los personajes y las historias de desolación, muerte y desesperanza que, según se dice, tienen raíces en el mundo campesino mexicano que puede relacionarse con el pensamiento budista, ya que los sufrimientos no son algo que un dios le mande a uno por puro gusto, sino porque nuestros mismos actos acarrean ciertas consecuencias.5
    Pero, más allá de los paralelismos filosóficos que se puedan escudriñar dentro de El llano en llamas o de los debates literarios que la obra llegue a inspirar, lo que ha despertado mi curiosidad es, precisamente, la flora y la fauna que aderezan los relatos como protagonistas, puntos de referencia o comparativos, elementos ornamentales o meros espectadores dentro de un género literario que se ha hecho llamar “realismo mágico”.6
    Una de las pocas menciones sobre la fauna de El llano en llamas es de Elaine Cristina de Araujo,7 quien nos dice que 

[...] La imagen a partir de la tierra desolada, comparada al “comal” [...] revela, a través del lenguaje poético del autor, el escenario duro y rústico del llano mexicano, de donde huyen también los animales como el “zopilote” [...] de este espacio vacío, donde queda la ausencia.

    De igual forma, Adriana Menassé8 cita que

[...] los animales y las plantas de El llano –chachalacas, golondrinas y chicharras, cuervos, totochilos, tordos, tildíos, zopilotes, gallinas, lagartijas y coyotes; mezquites, casuarinas, parameras, tepemezquites, amoles, encinos y sabinos− son testigos de la muerte o la matazón que desde El llano en llamas se reparte en los cuentos de Juan Rulfo.

    También, Mario Calderón,9 pero desde el punto de vista del psicoanálisis, comenta que

[...] El cuento (se refiere a El llano en llamas), escrito con tensión narrativa, llega en algún momento a lo simbólico con base en el surrealismo o atendiendo lo inconsciente, considerando que, según Sigmund Freud, los animales son símbolos de instintos del hombre. Se dice que los revolucionarios (los de El llano en llamas por supuesto) “Esperábamos dejar pasar los años para luego volver al mundo, cuando ya nadie se acordara de nosotros. Habíamos comenzado a criar gallinas y de vez en cuando subíamos a la sierra a buscar venados”. Las gallinas son símbolo de cobardía y de hogar; los venados representan el atrevimiento con desconfianza.

    La revisión de la edición del 2005 de El llano en llamas publicada por la editorial RM, permite contabilizar hasta 200 palabras relacionadas directamente con la flora y la fauna o, de alguna manera, con ciertos elementos, comportamientos o productos derivados de ellas. Con esta información es posible formar artificialmente seis categorías, que no necesariamente son excluyentes una de otra, ya que lo único que se persigue es simplificar su exploración. Así tenemos: nombres personales (apodos), nombres de localidades (toponimia), enfermedades, productos derivados o características asociadas a plantas y animales, palabras para referirse genéricamente a las plantas y los animales, así como palabras que permiten identificar individualmente a una planta o un animal.
    Es de destacar que en la edición coordinada por Claude Fell, Toda La Obra / Juan Rulfo,10 al final de cada cuento (para el caso de El llano en llamas) se presentan excelentes glosarios de términos donde se definen algunos vocablos asociados con la flora y fauna mencionada. A diferencia de lo que en este texto se muestra, Claude Fell no tuvo la intención de llegar a identificar taxonómicamente a cada una de las especies mencionadas.
    En cuanto a los nombres personales o apodos, se tiene a la Torcacita, la Perra, el Pichón y los Zanates. De entre todos ellos el apodo de la Perra, curiosamente asignado a un hombre, es el más referido con nueve menciones. Las aves fueron las más socorridas para apodar personajes: así, una mujer es llamada la Torcacita, que es el nombre con que genéricamente se define a ciertas aves del género Columbina; un hombre y su hijo son conocidos como el Pichón, nombre que comúnmente es empleado para designar a la cría de la paloma común (Columba livia); y un grupo de hombres, por su piel oscura (prieta, de acuerdo con el cuento) como el plumaje iridiscente de los zanates (Quiscalus mexicanus), son nombrados con ese apelativo.
    El nombre de diversos asentamientos humanos mencionados en los cuentos de Rulfo se relaciona directamente, o a partir de su toponimia, con la flora y la fauna. De esta forma, tenemos localidades que honran a flores, como los ranchos de El Jazmín y Los Alcatraces, o a los animales, como Palo de Venado y Cabeza de Toro. Por su etimología están Amula, “donde abunda el amole”, probablemente se trate de plantas herbáceas de la especie Phytolacca icosandra, apreciadas como medicinales y usadas para lavar, ya que los frutos maduros producen espuma jabonosa; Ayutla, “el lugar de las tortugas” o “donde abundan tortugas”; El Cuastecomate, cuyo nombre fue tomado de un árbol de frutos comestibles esféricos que nacen pegados al tallo y que se conoce científicamente como Crescentia alata; El Grullo, llamado así por la abundancia de “zacate grullo” o tule (Typha domingensis) en los humedales de la zona y que se ilustra en su escudo de armas; El Pochote, un aztequismo para nombrar a las ceibas (posiblemente la especie Ceiba aesculifolia, que alcanza una altura de hasta quince metros); Mazamitla, “lugar de venados”; Tolimán, “donde abunda el tule”; Totolimispa, “pájaro junto a la luna”; Tuzamilpa, “en los sembradíos (milpas o tierras sembradas) donde hay tuzas (topos)”; Zacoalco, entre sus diversas acepciones se tiene la de “lugar en donde se posan las águilas”; Zapotlán, “el lugar de los frutos dulces y redondos” (en algunas traducciones se especifica que son zapotes); y, por último, Zenzontla, “donde hay centzontles”, aves de la especie Mimus polyglottos que se caracterizan por su variedad de melodiosos cantos.11,12,13,14,15
    Cuatro son las enfermedades citadas: influenza, gangrena, sarampión y sífilis. Aunque los patógenos que las desencadenan, virus y bacterias, no pertenecen a los reinos de las plantas y los animales, se incluyeron porque son habitantes microscópicos del ambiente natural. En el cuento “Acuérdate” se relata que “[...] Urbano Gómez [...] murió recitando el rezonga ángel maldito cuando la época de la influencia [...]”; aquí, seguramente, el narrador rememora la pandemia de influenza (enfermedad viral respiratoria) de 1918, la más grande de la historia por causar veinte millones de muertes en todo el mundo.16 Por su parte, la gangrena es la muerte de tejido (células), entre cuyas múltiples causas puede estar involucrada una infección desencadenada por bacterias. Y, por lo que respecta al sarampión y la sífilis, ambas enfermedades pueden poner en riesgo la vida bajo circunstancias muy particulares. La primera es causada por un virus, y la segunda, por una bacteria que se contagia principalmente por contacto sexual.
    Ahora, sobre los productos derivados o las particularidades asociadas a plantas y animales que se citan en los cuentos, tenemos: aceite de alcanfor; agua verde, coloración característica que toman los cuerpos de agua (arroyos o lagunas) por la presencia de plantas o algas; aguardiente, bebida alcohólica; arrayanes, frutos comestibles del árbol del mismo nombre (Psidium sartorianum); azúcar; barbacoa, carne de borrego horneada; bingarrote, bebida alcohólica elaborada a partir del agave; cacahuate; calabazas; camino de hormigas, senderos libres de obstáculos construidos por las hormigas para el transporte de materiales a sus nidos (en Jalisco, son comunes los elaborados para transportar hojas por la hormiga arriera, Atta mexicana, llamada así porque recorre estos caminos como lo hacían los arrieros de antaño); canción “Las güilotas”, refiere a palomas silvestres de la especie Zenaida macroura; canelas, plural de canela; cañuto de caña, un trozo de caña; carne; cecina, carne seca; cebada; cebolla; cerveza; chile; claveles; cuerno; elotes; ejotes; espigas; espinas; flores e inflorescencia; frijol; garbanzo; garambullos, frutos de color púrpura de plantas cactáceas, principalmente de la especie Myrtillocactus geometrizans; guacamole; granadas; jitomate; hojas; horcón, tronco en forma de horqueta; hormigueros; huevos (güevos); leche; leño o leña; mangos; mezcal, bebida alcohólica elaborada a partir de plantas de agave (mezcalera: donde se elabora el mezcal); milpa, campo de cultivo; naranjas; nido (nidada); pencas de nopal, hoja o tallo del nopal; raíz (raíces); ramas; rastrojo, residuos vegetales que quedan después de la cosecha; semilla (semillas); siembras, campos de cultivo; tamarindo, fruto del árbol del mismo nombre (Tamarindus indica); tamo de maíz, polvo de maíz; tejocote, fruto de la planta del mismo nombre (Crataegus pubescens); telarañas; tepache, bebida fermentada de piña, principalmente de su cáscara; tortillas; tronco (troncones); y ubres.
    Entre las palabras para referir genéricamente a las plantas se cuentan: árbol o árboles, palabras con mayor número de citas (11); camichines, árboles del género Ficus; caña (cañaveral), relativo a la planta de caña de azúcar Saccharum officinarum; carrizo (carrizos), plantas de tallos largos que fructifican en los cuerpos de agua dulce; cochal, cactus de la especie Myrtillocactus geometrizans de la que se obtienen los garambullos; encinos, varias especies de árboles del género Quercus; hierba (yerba); hojasé, pueden ser especies de arbustos del género Flourensia; huizaches, árboles espinosos del género Vachellia también conocidos como acacias; huizapoles, plantas herbáceas del género Xanthium de hojas lobuladas con frutos ganchudos que se adhieren en la ropa; jarilla, arbusto del género Larrea; matojos, grupo de plantas; mezquite, relativo a árboles de zonas áridas del género Prosopis; musgo; obelisco, plantas ornamentales del género Hibiscus; olotes, corazón de la mazorca de maíz; otate, carrizo; pajonales, terrenos poblados de juncos o carrizos; pastura, alimento de los animales de granja; palos guajes, árboles con propiedades medicinales (se dice que la infusión del tallo se debe tomar para tratar la mordedura del ciempiés) del género Leucaena; paraneras, terrenos destinados para que paste el ganado y donde se acumulan montones de pastura o de hierba; yedra, nombre asociado a plantas trepadoras (hiedras); yerbajos, palabra utilizada para referirse despectivamente a la hierba; zacatal, pastizal; y zacate, pasto.    
    Para animales están: ajolotes, que en el contexto de los cuentos puede referirse a los estadios larvales de sapos o ranas; animales o animalitos; alacranes; avispas; becerro o becerrito; bestias, así se llama particularmente a los animales de carga o a los caballos; bramido de toro; chapulines, insectos ortópteros conocidos también como saltamontes; chicharras, insectos del grupo de los cicádidos, notorias por su estruendoso canto; chinches, tal vez sean las chinches hociconas (género Triatoma) transmisoras del mal de Chagas, las que acostumbran picar mientras la gente duerme; comejenes, termitas; conejos; cucarachas; culebra, término que se aplica a serpientes no venenosas; ganado; golondrinas, aves pequeñas de la familia Hirundinidae, en Jalisco es frecuente observar a las especies Hirundo rustica y Stelgidopteryx serripennis; grillos; gusanos, larvas de insectos; hormigas; lagartijas; moscas azules, insectos dípteros principalmente del género Calliphora que gustan de depositar sus huevecillos sobre la carne en estado de putrefacción; murciélagos; mayates verdes, escarabajos; ocote, apelativo aplicado a diversas especies de pinos, principalmente a su corteza; pájaros; pericos; ranas; recua, conjunto de animales de carga; res; saltapericos, garbanzos plateados y cubiertos de pólvora; sapos; somormujos, aves acuáticas que se observan en los humedales, sobresalen las especies Podiceps nigricollis, Podilymbus podiceps y Tachybaptus dominicus; tecolote, relacionado a varias especies de aves nocturnas de la familia Strigidae; tildíos, aves playeras de pequeño tamaño incluidas dentro del género Charadrius; tordos, aves con parte del plumaje negro iridiscente (combinado con amarillo, azul o café cobrizo) que gustan de visitar los campos de cultivo, las especies comunes son Euphagus cyanocephalus, Molothrus aeneus, Molothrus ater y Xanthocephalus xanthocephalus; vaquilla, becerro; víbora, término que se aplica a serpientes venenosas; y zancudos, mosquitos.
    También, resalta que cierto oficio o comportamiento humano es calificado con atributos animales. Así, se menciona la labor del arreapuercos o el que estimula a los cerdos para que se echen a andar. Sobre el comportamiento se habla de “atejonado”, es decir, agazapado como tejón que, dicho sea de paso, es un mamífero carnívoro de tamaño mediano de los más comunes en la región y que recibe el nombre científico de Nasua narica. Otras expresiones son “[...] como tejones espantados por la lumbre [...]”. Además, se tienen otros enunciados como: “[...] la cerca de piedra culebreaba [...]” y “[...] la Perra y los Cuatro, iban también culebreando [...]”, es decir, en zigzag, como lo hacen las culebras al moverse. Por su parte, una vara larga para literalmente “picar” al ganado es llamada “pica de buey”. Y, en el juego del toro, los papeles se invertían y las toreadas eran las personas: “[...]  Los ocho soldaditos sirvieron para una tarde [...], el administrador se murió luego luego [...], no usó ninguna maña para sacarle el cuerpo al verduguillo [...]”.
    Sobre las palabras que permiten identificar individualmente a una planta o un animal, es posible hacer una subdivisión en la que se incluyan aquellas que tengan relación con especies domesticadas. Así, se tiene: borregos (borregas); burro; caballo (caballos), esta es la palabra relacionada con un animal que se menciona con mayor frecuencia, 29 veces; chivo (chiva, chivos, chivitos); puerco (puerca o puercos); gallina (gallinas); gallos; gatos; guajolote (aunque domesticados, derivan del guajolote silvestre común Meleagris gallopavo, cuya área de distribución nativa incluye el norte de México y la mayor parte de los Estados Unidos); maíz; mulos (mula); perro (perros), por cierto, la palabra se cita 14 veces; pollo; vaca, único animal que en El llano en llamas llega a ostentar un nombre propio: La Serpentina; y, yeguas.
    Para las especies de flora que podríamos llamar propiamente silvestres y que es posible identificar individualmente con su nombre común, destacan: almendros, son árboles originarios de Malasia de quince a veinte metros de altura (Terminalia catappa), los frutos son comestibles; amoles, comentado párrafos arriba; casuarinas, son árboles de más de veinte metros de altura originarios de Australia que se utilizan principalmente en programas de reforestación, es posible que con este nombre se designe a las especies Casuarina cunninghamiana y Casuarina equisetifolia; chicalote, hierba recomendada para curar problemas de los ojos, es posible que se trate de la especie Argemone mexicana; cuastecomate, ya comentado párrafos arriba; dulcamara, planta medicinal de hasta cuatro metros de altura de la especie Solanum dulcamara; floripondio, es un arbusto pequeño que tiene propiedades alucinógenas por la presencia de alcaloides, la especie Datura discolor es frecuente en la costa de Jalisco; higuerillas, planta de ricino (Ricinus communis) que abunda a las orillas de carreteras y caminos y terrenos abandonados, es una especie originaria de África cuyo principal producto es el aceite; huamúchiles, árboles de dulce fruto comestible de la especie Pitechellobium dulce; madroño, es la especie Arbutus xalapensis, árbol maderable de cuatro a cinco metros de altura y con frutos que poseen propiedades narcóticas; malas mujeres, hierba de aproximadamente dos metros de altura de la especie Urera caracasana; sabinos, en Jalisco y Colima la especie Astianthus viminalis es conocida con este nombre, se distribuye a lo largo de los márgenes de ríos y se le atribuyen diversas virtudes medicinales; tepemezquites, árboles de la especie Lysiloma divaricata cuya madera se utiliza como leña o para fabricar muebles; y verdolagas, plantas de uso culinario de la especie Portulaca oleracea.
    Finalmente, en El llano en llamas se pueden leer algunos nombres comunes de animales que permiten su correcta identificación hasta el nivel taxonómico de especie. De esta forma; están las chachalacas (se especifica que son verdes), Ortalis poliocephala, cuya característica es lo estruendoso de su canto; cuervos, Corvus corax, grandes e inteligentes aves de oscuro plumaje; coyotes, Canis latrans, cánidos cuyas poblaciones se han visto favorecidas por los desmontes y perturbaciones humanas; huitacoches, aves canoras de la especie Toxostoma curvirostre que también son nombradas cuitlacoches (Claude Fell10 dice que se mueren de rabia si algo no les agrada: como cambio de comida o convivencia con otra ave); hormigas arrieras, citadas párrafos arriba; lechuzas, Tyto alba, aves nocturnas de vuelo ligero con la cara blanca en forma de corazón; totochilos (palabra náhuatl que significa “pájaro de color rojo”), es posible que bajo este nombre se agrupe a las especies Piranga flava y Piranga rubra, ambas de intenso plumaje rojo y bien representadas en la región de Jalisco; venados, Odocoileus virginianus, mamíferos relacionados con las mitologías de los pueblos nativos del Occidente de México; y zopilotes, Coragyps atratus, aves carroñeras de cabeza calva que realizan un invaluable servicio ambiental al mantener libre el ambiente de cadáveres en descomposición.

REFERENCIAS

1      Página Oficial Fundación Juan Rulfo. http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/fundacion.htm [Consulta: 3 de julio 2013]
2      Vital A. Cincuenta años de El llano en llamas. La Jornada Semanal, 2 de noviembre. 452 (2003).
3      Poniatowska E. “¡Ay vida no me mereces! Juan Rulfo tu pon tu cara de disimulo” en  Campbell F. (edit.), La ficción de la memoria: Juan Rulfo ante la crítica, Ediciones Era/Difusión Cultural UNAM, México (2003) 522-540.
4      Dessenoix JP. El ambiente campesino y su expresión en El llano en llamas. América Cahiers du CRICCAL, Techniques narratives et présentations du monde dans le conte latino-américain 2 (1996) 208-221.
5      Campbell F. “Prólogo” en  Campbell F. (edit.), La ficción de la memoria: Juan Rulfo ante la crítica, Ediciones Era/Difusión Cultural UNAM, México (2003) 11-16.
6      Menton S. Historia verdadera del realismo mágico, México, Fondo de Cultura Económica (2003).
7      Araujo de EC. “La realidad en llamas: una lectura de El llano en llamas de Juan Rulfo” en Anais do V Congresso Brasileiro de Hispanistas, Belo Horizonte (2009) 648-656.
8      Menassé A. “Comala o la ley ausente” en  Campbell F. (edit.), La ficción de la memoria: Juan Rulfo ante la crítica, Ediciones Era/Difusión Cultural UNAM, México (2003) 393-408.
9      Calderón M. El llano en llamas: una revisión a partir del psicoanálisis y el estilo. Graffylia 7 (2007) 8-14.
10     Fell C. Toda la Obra /Juan Rulfo, España, ALLCA XX / Universidad de Costa Rica (1996).
11     Peñafiel A. Nomenclatura geográfica de México vol. 2, 1897. http://www.columbia.edu/cu/lweb/digital/collections/cul/texts/ldpd_6859750_002/pages/ldpd_
6859750_002_00000209.html [Consulta: 7 julio de 2013]
12     Robledo CA. Nombres geográficos indígenas del Estado de México: estudio crítico etimológico, 1900. http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080018805/1080018805_MA.PDF [Consulta: 7 julio de 2013]
13     http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/06.pdf [Consulta: 7 julio de 2013]
14     http://es.wikipedia.org/wiki/El_Grullo [Consulta: 7 julio de 2013]
15     Jaso Vega C. Topónimos nahuas en la geografía de México (español-nahua), México, Instituto de Geografía-UNAM (1997).
16     Ayora-Talavera G. Influenza: historia de una enfermedad. Revista Biomédica 10 (1999) 57-61.


Fabio Germán Cupul-Magaña
Centro Universitario de la Costa
Universidad de Guadalajara
fabio_cupul@yahoo.com.mx



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