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Elementos No. 92, Vol. 20, Octubre-Diciembre, 2013, Página 25

E
l extraño caso de Vivian Maier

Enrique Soto            Descargar versión PDF

La fotografía, hoy más que nunca al alcance de todos, fue en los años previos al mundo digital un asunto de iniciados. Existieron, sin embargo, incontables aficionados que sin ningún entrenamiento formal realizaron cientos de miles de fotos. La mayoría de estas quedaron en el ámbito familiar y luego de una o dos generaciones fueron a terminar en remates de herencias; con suerte algunas llegaron a manos de coleccionistas. Una gran cantidad, sin embargo, fue a parar directamente a la basura. Y en la suerte que corrieron las fotos se distinguen los aficionados de los fotógrafos profesionales o incluso de los aficionados que alcanzaron un cierto grado de creatividad y notoriedad. Los profesionales valoran sus fotos, las conservan, imprimen, editan, publicitan y se ganan la vida como fotógrafos. Los aficionados semiprofesionales no viven de la fotografía aunque participan del mundo y de las redes sociales relacionadas con ella, anteriormente a través de exposiciones, amistades, etc., y hoy en su mayoría a través del Internet. Por todo esto es que destaca y desconcierta el caso de Vivian Maier.


Portada del libro Vivian Maier: Street Photographer (powerHouse Books, 2011).

    Se sabe poco de la vida de Vivian Maier. Nació en Nueva York en 1926, no se conoce si tuvo descendientes y poco o nada sabemos de su familia. Murió en Nueva York en 2009 a la edad de 83 años. Trabajó como niñera para una familia en Chicago en los años cincuenta y sesenta, y los niños a quienes cuidó se hicieron cargo de ella al final de su vida. ¿Qué tiene, entonces, de extraño su caso? La respuesta está en lo que sucedió durante una venta en una casa de subastas en Chicago en el año 2007, cuando un corredor de bienes raíces e historiador amateur llamado John Maloof encontró un contenedor lleno con cajas de negativos. Todo indica que Maier perdió la posesión de ese contenedor con todos sus bienes por falta de pago. Maloof decidió adquirir las fotografías debido a un proyecto que llevaba a cabo sobre su barrio. De esta manera descubrió y dio a conocer una enorme obra fotográfica que consistía en más de 100,000 negativos conservados en perfecto estado, ordenados y anotados. Hoy se sabe que son fotografías realizadas por la niñera Vivian Maier entre 1950 y 1990. Fotografías que nadie había visto jamás, ni fueron aparentemente expuestas, compartidas ni comentadas con otros. Vivian Maier era una niñera solitaria que en su tiempo libre simplemente se dedicaba a retratar en las calles todo aquello que con su, ahora sabemos, maravillosa mirada y extraordinaria sensibilidad, merecía ser retratado. De hecho –Maloof– descubrió también cientos de rollos sin revelar, lo que indica que Vivian Maier alcanzó a retratar más de lo que era capaz de revelar y procesar. 


Autorretrato de Vivian Maier.

    De lo que quedó documentado y ha logrado investigarse, Maier fue una mujer solitaria que trabajó con una familia casi quince años y nunca permitió que sus empleadores accedieran a su recámara. Nadie tuvo noticias ni pudo imaginarse su enorme obsesión con la fotografía. Ni se tuvo conocimiento de su dedicación para retratar todo lo retratable. Sus fotografías muestran que su técnica suponía tomar las fotos desde un ángulo bajo, característico de quien usa una Rolleiflex a la altura de la cintura. Por las fotografías también se sabe hoy que alrededor de 1959 viajó a varios países incluyendo Egipto, Tailandia, Taiwán, Vietnam, Francia, Italia e Indonesia. Maloof apunta en su blog (http://vivianmaier.blogspot.mx/) que todo indica que esos viajes los hizo sola. La mayor parte de la fotografías, sin embargo, fue tomada en la ciudad de Chicago en los Estados Unidos.
    Además de lo enormemente atractiva que es su biografía y el hecho absolutamente fortuito que permitió rescatar su obra fotográfica, el suceso más afortunado fue que su obra cayó en manos de una persona con sensibilidad que la dio a conocer al mundo. La obra fotográfica de Maier, no es de dudarse, es equivalente en belleza e importancia a la de Walker Evans (1903-1975), uno de los más destacados fotógrafos callejeros de comienzos de siglo en Estados Unidos.
    Llama notablemente la atención también que las fotos de Vivian Maier fueron tomadas en extrema cercanía a sus sujetos, hombres y mujeres de todas las edades y condiciones. Ella retrató desde un ángulo bajo, por detrás y de frente, a toda clase de personas. Se puede uno imaginar a la joven Maier, acercándose inocentemente con su Rolleiflex en la cintura y disparando a menos de un metro de distancia; como también la reacción de sorpresa de las personas retratadas, porque un buen número de ellas miran hacia la cámara, dando origen así a una obra fotográfica de enorme espontaneidad y asombro.
    ¿Qué retrató Vivan Maier? Prácticamente todo lo que veía. Con una especial sensibilidad y dedicación documentó fotográficamente su mundo. Permaneció así mismo anónima y ajena a la comunidad de artistas y se mantuvo alejada de las poses, expectativas y exigencias de ese entorno, ocupada únicamente en desarrollar su creatividad. Vivian Maier ejerció así su gusto por la fotografía libremente, sin necesidad de concesiones a los dictados del ambiente cultural o comercial.
    Su manejo de la técnica, las luces y sombras y, para mi gusto, sus excepcionales fotos de personas retratadas por detrás están perfectamente cuidados y son composiciones originales, sin pretensiones y con claridad acerca de qué es lo que buscaba retratar con cada foto; sus imágenes recogen a un grupo de mujeres en espera, otras veces solitarias, a veces sonrientes y a veces felices. Todas ellas perfectamente simbolizadas y muchas de ellas mirando a la cámara. La de Maier es una historia que merecía ser contada y su fotografía compartida y reconocida en la historia de la fotografía.



Miroslav Tichý (1926-2011).


    La historia de Maier recuerda, también, la del pordiosero fotógrafo Miroslav Tichý, nacido en 1926, y residente en Kyjov, en la República Checa. Tichý fue un estudiante destacado en arte en su juventud hasta que alrededor de 1960 empezó a quedarse cada vez más aislado y, recurriendo a equipo fotográfico construido por él mismo, se dedicó a retratar a la gente de su pueblo, principalmente a las hermosas muchachas del balneario de la localidad, quienes viendo en él a un “loco” inocente, se dejaron retratar en cualquier condición sin imaginar que muchas de esas fotos, para el año 2010, estarían en los más importantes museos del mundo. Tichý retrató, reveló, imprimió sus fotos y finalmente las montó en papel reciclado creando con él un enmarcado singular que, podemos imaginar, expuso en su espacio de vida para su deleite personal. Casi toda su obra son retratos de mujeres agraciadas por el foco suave de sus cámaras, las que construyó él mismo con desperdicios y que resultaron en retratos únicos y cargados de un erotismo singular. Tichý murió en 2011 y su obra, como la de Vivian Maier, quedó como el legado de dos fotógrafos desconectados completamente del medio artístico que realizaron fotografías por el gusto de retratar y con la cualidad de haberlo hecho bien. Ambos contribuyeron a la historia del arte con miradas libres y refrescantes.



© Miroslav Tichý, Chicas en marco dibujado a mano, ca. 1959.

Sitios recomendados para admirar la obra de Vivian Maier:

http://www.vivianmaier.com/
http://www.vivianmaierprints.com/
http://en.wikipedia.org/wiki/Vivian_Maier

La obra de Miroslav Tichý en:

http://www.tichyfotograf.cz/en/miroslavtichy-home.html
http://www.cirkusworld.com/tichy/tichy.html
http://anthonylukephotography.blogspot.mx/2012/11/photographer-profile-miroslav-tichy.html
http://sarahwichlacz.com/?p=12
http://en.wikipedia.org/wiki/Miroslav_Tich%C3%BD






Enrique Soto
Instituto de Fisiología, BUAP
esoto24@gmail.com



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