Ir a inicio de: Elementos

Buscar en Elementos:

Elementos No. 90, Vol. 20, Abril-Junio, 2013, Página 57

R
olando García, científico, historiador de la ciencia y epistemólogo referente


Julio Muñoz
           Descargar versión PDF

El 15 de noviembre pasado falleció a los 93 años Rolando Víctor García Boutique, argentino de origen (Azul, Buenos Aires), referente imprescindible en la Historia de la Ciencia. Le sobreviven su viuda, la investigadora Emilia Ferreiro y su hija Valeria. La familia García se avecindó en México desde 1981, año en el que Rolando ingresó como investigador a la Universidad Autónoma Metropolitana (campus Xochimilco). Entre 1984 y 1998, Rolando fue jefe de la Sección de Metodología y Teoría de la Ciencia del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Los datos curriculares del doctor Rolando García pueden ser consultados en Internet. A continuación me referiré a episodios de la muy rica vida de Rolando. Algunos no se encuentran en documento alguno, hasta donde sé, confiando para ello en mis recuerdos de las muchas conversaciones que sostuvimos.
    Rolando se graduó como físico (Hidrodinámica y Termodinámica de la Atmósfera) en la Universidad de California. Una tesis de Rolando fue importante para el lanzamiento de cohetes hacia la Luna. El valor de la tesis fue reconocido por la NASA, que sistemáticamente le invitaba a su congreso anual.
    Es poco frecuente que una persona con el talento y el historial académico de Rolando se interese en cuestiones sociales y que sostenga un compromiso verdadero con los principios en los que cree. Rolando era una rara avis. Como vicerrector de la Universidad de Buenos Aires se opuso activamente a la dictadura de Onganía; promovió y encabezó la renuncia firmada de 75 profesores en protesta por la intervención militar en la Universidad. Sufrió cárcel, vejaciones, tortura y exilio, pero nunca perdió el sentido del humor. Contaba, divertido, que, en la rectoría de la Universidad de Buenas Aires, un militar de alto rango le acusó de  “...ser el jefe de los revoltos” a lo que Rolando respondió: “No, el jefe no”. Solamente negó ser el jefe. La bestia uniformada le miró de soslayo, confundido quizá, pero se dio por satisfecho con su sagaz denuncia. Rolando decidió venir a México y abandonar el Instituto de Epistemología Genética de la Universidad de Ginebra, Suiza, con Jan Piaget, con quien colaboró y publicó varios libros después de oír la opinión y discutir con un grupo de colegas, con quienes se reunía periódicamente. Rolando había puesto sobre la mesa encontrar un país con claros “sistemas complejos”, término al que se le dan diversos significados. Según Rolando García y su escuela, un sistema complejo es “una representación de un recorte de la realidad, conceptualizado el sistema como una totalidad organizada, en la cual los elementos no son ‘separables’ y por lo tanto no pueden ser estudiados aisladamente.” Es decir, que los elementos de un sistema complejo son “interdefinibles”. En consonancia con su postura, su última adscripción como investigador fue en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM. Algo debían saber sobre México los colegas de Rolando. Y vino acá. Pronto se le encargó hacer un análisis del SAM (Sistema Alimentario Mexicano) de López Portillo. Lo hizo, y su conclusión más importante fue que “...El campo mexicano está preparado para votar, no para producir”. Como era de esperar, el trabajo de Rolando y su equipo no fue publicado. Suerte similar corrió un valioso estudio patrocinado por la Internacional Federation of Institutes of Advanced Studies (IFIAS), que además solventó el pago de la edición de un libro (Nature pleads no guilty) de Pergamon Press (tres volúmenes en formato grande), que por razones oscuras no se distribuyó, por lo que no puede adquirirse. El libro presentaba el trabajo de Rolando sobre las hambrunas en África. Hacia allá fue él y estudió a fondo el muy complejo problema. El estudio y las conclusiones fueron motivo de una presentación en un congreso sobre el tema.
    Otros ponentes, como Norman Ernest Borlaug, doctor en patología vegetal y Premio Nobel de la Paz en 1970 –considerado el padre de la revolución verde y de la agricultura moderna–, eran de la opinión de que las hambrunas seguían a las sequías, tesis que sigue de moda (o de excusa). Rolando le dio un giro a esta interpretación al demostrar que cuando ocurría una hambruna los graneros estaban repletos y el precio de los granos aumentaba. Discutieron agriamente Borlaug y García. Bourlaug defendió la verdad oficial mostrando gráficos de la correlación positiva de cierto valor entre sequías y hambrunas. Rolando se fue a la biblioteca y encontró una correlación de valor superior entre venta de armas y hambrunas. El libro está en espera de ser traducido a nuestra lengua y publicado en México.
    La intención de esta mínima crónica fue exponer a Rolando Víctor García Boutique como lo que fue: un científico y epistemólogo notable, y un intelectual de honestidad valiente. Por si fuera poco, un amigo cabal. Nos sigue haciendo falta.


Julio Muñoz
Departamento de Fisiología
CINVESTAV
jmunoz@fisio.cinvestav.mx


Ir a inicio de Elementos
Ir al catálogo de portadas