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Elementos No. 86, Vol. 19, Abril-Junio, 2012, Página 30



“Los que nos dan patria”

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LA FOTO


A ver, siéntese aquí por favor, aquí, donde está la luz, los hombros levantados y mirando al frente. Eso es… mmm, no, hay que inclinar la cabeza un poco hacia la izquierda, no, no tanto, un poquito nada más y levantando la barbilla, eso, así. Ahí quédese quietecito… no, tiene reflejo en los lentes, un poquito más a la derecha, solo la cabeza, un poquitito, eso, así merito, espéreme tantito, ahora sonría, una sonrisa natural, fresca, no, no, esa sonrisa no convence, es demasiado dura, tiene que ser una sonrisa natural, ríase con ganas…

¿Y de qué chingados quiere que me ría?...



© Julio Glockner,  Autorretrato con bote de basura, Puebla, Pue., 2012.

LO DESCOMPUESTO

Después de disparar decenas de veces el fotógrafo obtiene una serie de fotos de un rostro que va descomponiendo en la computadora para extraer una sonrisa, un ojo derecho menos arrugado, una nariz con mejor luz, una frente que se antoja luminosa y un cachete rozagante.
    Con esta pedacería va armando poco a poco una cara a la que en seguida se le borran las manchas de la piel, se le recortan las cejas, los bigotes, los pelos de la nariz… se resaltan las pupilas y el resultado es un artificio de uno mismo, un rostro que se parece tanto a nosotros que podría ser una fotografía nuestra, pero no lo es, es decir, es y no lo es. Este es el preámbulo de lo que ocurre con la personalidad de quien incursiona en la política, en eso que podríamos llamar la política de la clase política: simular, armar artificios que parezcan sinceros, auténticos, mientras en el fondo se sabe que se está mintiendo.

LA INTEMPERIE

Durante el periodo electoral la foto luce su falacia esplendorosamente: nadie le cree pero todos la toleran. Está en las grandes avenidas, como flotando en el cielo, mostrando unos dientes impolutos a la ciudadanía entera. Unos ojos que no conocen el cansancio ni las chinguiñas. Un rostro afable, bien dispuesto a atender lo que se le diga y lo que se le pida.
    Sobre esta jeta encantadora llueve, pega el sol inmisericorde, cae el frío de la noche y el viento la destroza poco a poco. El resultado es lo que vemos en las fotos del proyecto “Los que nos dan patria” de Enrique Soto. Yo diría, el verdadero rostro de los políticos profesionales, sus verdaderas intenciones y su auténtico interés en la vida de los demás.

   

JGR



© Enrique Soto, Dos estrellas, Puebla, Pue., 2011.




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