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Elementos No. 85, Vol. 18, Enero - Marzo, 2012, Página 61

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MI PUEBLO EN FOTOGRAFÍAS
EL MUNDO DE LAS NIÑAS Y NIÑOS NAHUAS DE MÉXICO A TRAVÉS DE SUS PROPIAS IMÁGENES Y PALABRAS
Niñas, Niños Nahuas y Rossana Podestá Siri
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades / BUAP
México, 2011

Las niñas y niños de Santa María Magdalena Yancuitlalpan y San Miguel Eloxochitlán, como lo hemos podido disfrutar a lo largo de este significativo texto, son los autores de sus propias realidades culturales. A través del “diálogo de saberes”1 que entablaron a partir de mi evocación brotaron sus palabras y sus propias fotografías. Sin una guía externa (foránea y occidental) sino apelando a la cultura nahua.
    Así nos llevan de la mano y les muestran a otros niños, iguales o diferentes a ellos, cómo es su mundo. En todo este armado podemos sumergirnos en lo que conocen desde pequeños, en cómo son enseñados, en sus maneras de actuar y responder, en las múltiples actividades que rodean su crecimiento, en el hacer y en las creencias que están detrás. En una concepción dinámica, sintáctica y no paratáctica2 de la cultura infantil como producción humana en lugares y espacios sociales transformados por la producción cultural.
    En contextos interculturales, ni la sociedad ni la escuela han abierto el espacio para que las culturas prehispánicas, que tenemos aún la virtud de conservar en el continente americano, gocen de un espacio de acción y dejen a sus descendientes la libertad para decidir quiénes son, qué saben, qué ponderan de su propio entorno a través de sus propias construcciones. En el discurso tradicional manipulamos sus conocimientos para que encajen en una estructura científica que los aprieta, los ahoga, los selecciona, sin dejar posibilidad a los mismos actores sociales de exponer sus intereses, actividades, deseos, insatisfacciones, proyecciones bajo su propia lógica.
    Al plantear a todo el grupo escolar de quinto grado la posibilidad de realizar un trabajo donde ellos serían los protagonistas, aceptaron al unísono y de manera gustosa. La mayoría se mostraron muy interesados; una cosa que los atrapó fue que se auxiliarían de cámaras fotográficas y de video, así como de pinturas de colores. Aunque los tenga, la escuela no les concede el uso de estos materiales ni, mucho menos, se los presta.
    Cabe destacar que no tuvimos un solo descuido con los aparatos y que en el caso de los niños de San Miguel Eloxochitlán, estos nunca habían visto una cámara de video, ni contaban con cámaras fotográficas cuando inicié este trabajo, en 1994. No observamos negativas en el comienzo, pero a medida que avanzaban en la construcción de esta presentación unos no querían escribir o participar oralmente, pero de ninguna manera se les presionó o sancionó. Los decididos, que eran la gran mayoría, ponían todo su empeño y ganas. Todos ellos querían pintar, filmar y fotografiar; se peleaban por expresarse con estas

Rossana Podestá Siri

NOTAS

1     Uldarico Matapí nos deja reflexionando sobre lo que es dialogar cuando expresa que “en la etnia matapí el diálogo se da entre sabedores del mismo rango” (Matapí, 2010). En este sentido los niños establecen un diálogo al ser poseedores y sabedores de la misma cultura, la nahua, y de la misma edad.

2     La concepción paratáctica de cultura yuxtapone elementos culturales inventariados por el pedagogo o antropólogo como se concibe en la mayoría de los currículos interculturales (Gasché).






 

UN RETRATO PARA TROTSKY
DE LOS RECUERDOS DE JOSEFINA ALBISUA 
Julio Glockner
Ediciones de Educación y Cultura
México, 2011

Este pequeño libro se fue escribiendo en la confluencia de recuerdos evocados por distintas personas en las más diversas circunstancias. La vida de los protagonistas no puede ser más disímil y sin embargo los unió una cálida aunque efímera amistad.
    Josefina, pintora desde los cinco años, hija de un emigrante español que llegó a México a probar fortuna y la hizo, es una mujer que valora ante todo el renacimiento italiano y especialmente a Leonardo da Vinci. León Davidovich, víctima de la persecución estalinista, llegó a nuestro país como refugiado político y su vida, hasta el día de su trágica muerte, estuvo dedicada a la revolución socialista. La historia de cada uno sigue cursos muy distintos, pero al conocerse surge entre ellos una mutua simpatía y admiración que los llevó a cultivar una breve amistad interrumpida por la funesta muerte de él.
    Setenta años después de su asesinato en Coyoacán, Josefina Albisua rememora los encuentros con León Davidovich, Natalia Sedova y Jean Van Heigenoort, a quienes frecuentó durante un tiempo, acompañada de su hermana Esperanza.
    Esta historia la había venido contando Pepita durante décadas en la ciudad de Puebla sin que nadie le hubiera prestado la debida atención. Yo le agradezco haber compartido conmigo tantas tardes de interesantes y divertidas conversaciones en las que encontré la motivación suficiente para reconstruir esta pequeña historia.
    La parte que se refiere a Trotsky proviene de sus propios escritos poco antes de morir, de las conversaciones que tuvo su mujer, Natalia Sedova, con Victor Serge; de los recuerdos que dejó escritos Jean Van Heijenoort; de las memorias de David Alfaro Siqueiros; de las reflexiones de André Gide después de su viaje a la URSS; de las notas de André Breton después de su viaje a México y del análisis y las opiniones de diversos autores que se han ocupado de la vida y la obra de los protagonistas de esta historia.

Julio Glockner




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