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Elementos No. 81, Vol. 18, Enero - Marzo, 2011, Página 55

En torno a Iniciaciones, trances, sueños...


Liz Estela Islas Salinas                 Descargar versión PDF

 

 

Iniciaciones, trances, sueños...
Investigaciones sobre el chamanismo en México
Antonella Fagetti
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
de la buap / Plaza y Valdés, México, 2010

La ventaja de un libro colectivo como lo es Iniciaciones, trances, sueños... investigaciones sobre el chamanismo en México, es que permite estudiar desde distintos ángulos una misma temática relatada en diferentes lugares, personalidades, experiencias y estilos, generando un punto de partida, reflexión y comprensión de lo que podemos entender como chamanismo en un país multicultural como México.

Existen reflexiones en torno al tema del chamanismo que se encuentran necesariamente presentes y cada investigador tiene que definir su propia postura. En “Iniciaciones, trances y sueños: una propuesta teórico-metodológica”, Antonella Fagetti plantea una interrogante que, para mí, da voz a varios de los involucrados en este proceso: ¿Qué le queda entonces al antropólogo que quiere ir más allá de la explicación de las “construcciones simbólicas? ¿Cómo traspasar las fronteras? Esta reflexión por sí misma resulta valiosa y aunque no existe una única respuesta, la transdisciplinariedad  puede ser una de varias alternativas al acercarse a los estudios de la psicología y las neurociencias.

En esta misma línea de ideas, Julio Glockner pregunta “¿cómo se pueden conocer seriamente las creencias de otros pueblos sin confiar en los conocimientos que sustentan estas creencias?” (p. 446) y nos ofrece tres posibles respuestas: primero, una perspectiva científica en la que la realidad es objetiva e independiente de la conciencia y la opinión de aquellos que la conforman; la segunda, estar conscientes de que el acercamiento a la religión indígena es inevitablemente insuficiente, por el hecho de no compartir los conocimientos de la cultura estudiada; y la tercera sería adoptar hasta donde ello es posible, la perspectiva del Otro a través de un despojo gradual de las certidumbres propias de la racionalidad occidental (ibídem).

Estos aspectos traen al centro de la discusión el estatuto de la realidad, que es abordado directamente en dos capítulos. Marija Mojca, al respecto de los sueños escribe: “la cuestión de la realidad es el problema central filosófico relacionado con el tema de los sueños” (p. 242). Julio Glockner señala que existe un modo muy distinto de concebir  y distinguir lo que es real, objetivo e imaginario en las sociedades occidentales y en las tradicionales. Mientras que en las primeras lo real es lo objetivo y lo imaginario, la sabiduría de raíces chamánicas mira la realidad con fronteras menos sólidas y es más abierta a los aspectos sutiles e invisibles de la misma y en esto reside su fortaleza. Al traspasar estos límites mediante los sueños o los estados modificados de conciencia, no queda más que cuestionarnos nuestra propia postura de lo que es la realidad. Como plantean Berger y Luckman (1968), la realidad es socialmente construida y es muy importante tener en mente esto al abordar el tema del chamanismo, la noción y los sueños.

Si bien el fenómeno chamánico tiene tintes generales que se encuentran difundidos en todas las culturas, existen rasgos particulares que son parte de lo que podríamos denominar un chamanismo mesoamericano y americano; definir dichos rasgos es una labor que queda aún por realizar, manteniendo la sana intención de la antropología de no perder los rasgos más universales y, al mismo tiempo, las peculiaridades tanto de la zona cultural como de cada pueblo.

Por otro lado, es importante reflexionar en torno al uso del término chamán y generar categorías que lo definan, previniendo un uso “demasiado laxo” como Jaime  Page  nos advierte. Para este mismo autor, el chamanismo puede ser visto como un “concepto amplio y dinámico” (p. 396) que debe ser definido cuando se utilice, de acuerdo a las características que la realidad etnográfica depare y la visión que cada investigador tenga.

A lo largo de este libro se van abordando los diversos aspectos que, podríamos decir, forman parte de “lo propiamente chamánico” como la iniciación, los sueños y el trance, desde un eje sincrónico y otro diacrónico, mostrado así su permanencia en el ámbito mesoamericano desde la época prehispánica, colonial y contemporánea.

En todos estos especialistas en rituales concebidos en este texto como chamanes dados los argumentos expuestos, descansa una sabiduría antigua y contemporánea, antigua en tanto que su raigambre va al inicio de los pueblos mesoamericanos, o como menciona Glockner, puede remontarse a un origen euroasiático previo (p. 443), y al mismo tiempo es contemporánea gracias a la asombrosa capacidad de adaptación que los chamanes tienen para enfrentar los retos de la modernidad, sin que esto implique una pérdida, más bien se trata de una transformación, la cual adquiere rutas distintas, ya sea como mediador entre la colectividad y lo sagrado, por ejemplo, trabajando en el ámbito de la búsqueda de lluvias que permitan cosechas abundantes; en la resolución de crisis vitales colectivas y que devienen de conflictos sociales o son consecuencia de desastres naturales; o en el espacio privado de lo individual-familiar en el terreno de la salud, la enfermedad y la solución de conflictos en donde la envidia, el enojo o cualquier otra emoción destructiva adquiere un papel central.

La complejidad del estudio del tema chamánico radica no sólo en la búsqueda de generalidades y la comprensión de las particularidades; sino que se encuentra vinculado con una gran cantidad de temas y aspectos como son la noción de persona y el cambio ontológico que sufre el iniciado, dotándolo de ciertas capacidades que le permiten desentrañar los aspectos ocultos de la realidad, ya sea por la vía de los sueños o de los estados modificados de conciencia. Mención especial merece el tema del nagualismo, que como explica Martínez González es un elemento nodal de la cosmovisión mesoamericana (p. 432), esa enigmática capacidad de transformarse en otro, ya sea un animal o, como comenta Lilián González, en una bola de fuego.

Si bien el chamanismo cautiva el interés de muchas personas en el mundo, la reflexión que Romero hace me parece humana y sin velos al referirse a las experiencias vitales de sus informantes y de otros chamanes: “se caracterizan por ser historias de soledad, abandono, orfandad, maltrato, pobreza y arduo trabajo, elementos que no son privativos de unos cuantos, sino que más bien son la constante en la vida de muchos indígenas de nuestro país. Sin embargo, para los ixtlamatkeh el don divino es una especie de recompensa por todo ese desasosiego” (p. 145). De esta manera estos hombres y mujeres logran ir más allá de este sufrimiento, convirtiéndolo en generatriz de su propia sabiduría, en una vocación de servicio, en comprensión de la gente atormentada que llegará a ellos en búsqueda de alivio, que sólo se logra al transitar por esta misma experiencia dolorosa.

Sin embargo, esta sabiduría no solamente está encaminada a curar; algunos de estos sabios también conocen como hacer brujería, moviéndose en la ambivalencia de curar y dañar. Al respecto, Villanueva da voz al mazateco Heriberto Prado: “El hechicero no deja de ser sabio, sabio en el hacer el bien y sabio en el hacer el mal... Es un sabio malo, pero no deja de ser sabio” (p. 352).

Lo que se describe en este libro es una construcción colectiva, inspirada en la vocación chamánica de estos hombres y mujeres que tienen a su cargo el bienestar de una gran cantidad de seres humanos y mujeres que tienen a su cargo el bienestar de una gran cantidad de seres humanos, con quienes comparten una lógica chamánica que se plasma en su cosmovisión y que se recrea en el día a día.

Todos estos sabios sueñan y la mayoría controla sus sueños, leen en los signos del cuerpo los padecimientos que atormentan a su paciente, diagnostican, curan, conocen la geografía sagrada donde habitan dueños y santos, o interceden para recuperar alguna entidad anímica.

Espero que en la lectura de este libro se encuentren guías, interrogantes y nuevas perspectivas en torno a los chamanes de México que alimenten nuevas reflexiones e investigaciones.

Liz Estela Islas Salinas

Liz Estela Islas Salinas
lizestela.islas@gmail.com



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