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Elementos No. 81, Vol. 18, Enero - Marzo, 2011, Página 17

Los lenguajes de la naturaleza en la narrativa tseltal de Petalcingo, Chiapas


Fátima Edith Oseguera Arias y Julio César Sánchez Morales                 Descargar versión PDF


La palabra indígena es un habla en movimiento que deja entrever una complicidad entre dioses, hombres, fauna, maíz, lluvias y tierra. En los episodios narrativos tseltales de Petalcingo, Chiapas, se recrea lo pintoresco con el acontecimiento y se devela experiencias de vida sucedidas en este pueblo. A través de las narrativas locales se atestigua la continuidad/discontinuidad del proceso de transmisión oral de las generaciones y de las historias de vida, así como las percepciones que se tiene de los elementos de la naturaleza. Aunque algunas narrativas representan hechos en el tiempo, otras se pierden sin una temporalidad determinada, pero son utilizadas para ordenar las ideas míticas, sociales y religiosas de este pueblo tseltal de Chiapas. Desde esta perspectiva, los juegos discursivos de la actual narrativa india tseltal de Petalcingo operan bajo la lógica del saber/hacer, sentir/conocer, alteridad/identidad; lógicas operantes de las prácticas discursivas de la producción literaria, donde la fuerza imaginante del narrador evoca una realidad lejana/cercana que trasluce en mitos, cuentos y leyendas del nosotros en otro tiempo/espacio; luminosidad que por demás se deja ver en la fuerza de la naturaleza y de los santos, portadores de esta, sobre los hombres, los campos de cultivo, el dolor y la alegría, la vida y la muerte, la riqueza o pobreza, la abundancia o escasez del maíz1 o las lluvias y la tierra.

Estos seductores relatos son los destellos del pensamiento tseltal en Petalcingo. En estos se expresa los lenguajes de la naturaleza, esta, mediada por las narraciones ontológicamente armadas de valoración cultural y social que dan cuenta de su importancia en la comunión de hombres, dioses, alimento y lluvias.

A continuación ilustramos la fuerza narrativa de algunos personajes claves de Petalcingo que a través de sus narraciones expresan el poder de su santo patrono San Francisco de Asís y la relación que guarda este con elementos propios de la naturaleza –los rayos, el maíz, las lluvias y la tierra– en una composición lógico-estructural de sentido práctico2 que tiene mucho que ver con la vida del pueblo parlante tseltal de Petalcingo.

 

La comunidad

 

Petalcingo se ubica en la región selva al norte del estado de Chiapas. Esta localidad posee una extensión territorial de 1,824 km2, 3 El total de tierras que la componen se divide entre el 40% ejidal, el 30% comunal y el resto en parcelas de propiedad privada. Respecto a la orografía, se enclava entre las llanuras de un pequeño valle formado por cerros aledaños. Allí se encuentran el cerro llamado por los tseltales Leglemal, o bien jle jlumal –busco mi tierra–, que desde la tradición oral es el lugar de asentamiento de los primeros pobladores llegados por primera vez; en otro punto de la geografía se encuentran el cerro Ajk’abalna, (casa de noche) el cerro tsemente’ y el cerro K’ajk’em wits.4 Estos cerros figuran como lugares sagrados para los habitantes.

Petalcingo se enclava a una altitud aproximada de 750 m.s.n.m, con 17º, 13’’ latitud Norte y 92º 24’’ longitud Oeste. Las precipitaciones pluviales se dan en gran parte del año. Su clima se corresponde al cálido húmedo. En esta comunidad abundan las tierras arcillosas ricas en sales minerales que las hacen aptas para todo tipo de cultivo. Lo que los tseltales suelen llamar partes o tierras altas, son suelos que favorecen el cultivo del café. Las características hidrográficas, orográficas, clima, suelo y fauna en Petalcingo, sin duda son de gran riqueza.

En los escritos coloniales la comunidad Petalcingo es un lugar de paso; no atractivo para los conquistadores, se le distingue como una tierra salvaje donde existen sesgos de rebeldía indígena y de difícil acceso para la evangelización. Entre los documentos que refieren a Petalcingo están los de Francisco Gil Zapata en 1535 y de Pedro de Solórzano en 1542.5 En tales escritos Petalcingo figura como un caserío satélite del centro evangelizador llamado Tila. Además es uno de los pueblos menesterosos subyugados por la espada y el cristianismo. A decir de Víctor Esponda Jimeno,6 Petalcingo fue un poblado tributador de la Colonia desde 1577 hasta 1761; luego aparece entre los años de 1777 hasta 1870 en los censos de los frailes dominicos como parte del control que los sacerdotes tenían hacia sus feligreses. Otros datos acerca de los tseltales de Petalcingo provienen de la tradición oral, como son los casos de la participación de los tseltales en la sublevación de San Juan Cancúc en 1712. Esto último se resalta en las hazañas de personajes locales referidos en los relatos de los pobladores.7

Entre los evangelizadores que dejaron sus huellas se encuentran fray Juan del Espíritu Santo8 y fray Pedro Lorenzo de la Nada.9 Este último fue quien fundó Bachajón, Yajalón y Palenque, pueblos que debieron fungir como centros del cristianismo y evangelización. Algunos poblados, como Petalcingo, Chilón y Tila ya existían antes de la llegada de los españoles y no hubo cambios drásticos que obligaran a reubicar a la población india, ya sea por rebeldías, inundaciones o epidemias. La introducción del cristianismo trajo consigo la designación de santos a los poblados. A grosso modo, las fuentes no refieren específicamente quiénes fueron los que impulsaron la imposición de las divinidades católicas en tierras indias durante la Colonia. No obstante en las relaciones de conquistadores, entre 1536 y 1549, ya se registran nombres de pueblos mayas y nahuas con sus santos patronos y las parcialidades correspondientes que abarcaban o de la que dependían. Estos datos se encuentran en las relaciones de Francisco Gil Zapata y Pedro de Solórzano.10 Para este periodo algunos de los pueblos, como Bachajón, tienen por santos patronos a san Jerónimo y san Sebastián. En Chilón tienen a santo Domingo de Guzmán y a san Juan; en Yajalón a Santiago Apóstol, en Tumbalá a san Miguel Arcángel y en Petalcingo a san Francisco de Asís y san Mateo. Los datos apuntan que en algunas zonas indígenas la asignación de los santos fue impulsada por Fray Pedro Lorenzo de la Nada; este fue un personaje que recorrió y convirtió al cristianismo a varios de los pueblos de la zona selva que aún no habían sido explorados por la cristiandad evangelizadora. Particularmente para Petalcingo es posible que fuera él quien le asignó su santo patrono.11 Esos decires presentes en los escritos coloniales sobre los pueblos indios nos ponen frente al descubrimiento de tramas que construyen mensajes y que se insertan directa o indirectamente en la totalidad de los hechos humanos, que muy probablemente no se alejan de lo que sucedió antaño en Petalcingo; y que ahora resurjan en la oralidad tseltal contemporánea con mayor fuerza.

 

San Francisco de Asís, la fundación del pueblo y el surgimiento del maíz

 

En los relatos se va delineando las facultades que va adquiriendo el santo patrono, su relevancia en la comunidad y de por qué es considerado el padre de las lluvias y el maíz. En ellos se anota que el lugar de asentamiento de los primeros habitantes de Petalcingo fue el cerro leglemal busco mi tierra, en tseltal–, allí se refugiaron los primeros hombres después de la escasez de agua y la caída de la primera iglesia del pueblo. Establecidos los hombres en el cerro caminaron hacia un pequeño valle inmerso entre las montañas, para luego asentarse definitivamente donde hoy está la comunidad, Petalcingo. En ese lugar llegó San Francisco para fundar su iglesia y ser él el protector de los tseltales. El heroísmo del santo en torno a la fundación del pueblo siempre se dimensiona asociado al ámbito de la abundancia del maíz, la fertilidad de la tierra y el trabajo para los hombres; además de integrar motivos episódicos de valentía y hermandad con otros santos de los pueblos cercanos a Petalcingo.12

Algunas versiones tseltales refieren que fue san Francisco de Asís quien funda el pueblo. No obstante en algunas otras, la fuerza del personaje local, como fundador, varía, no es este quien elige donde vivir, menos funge como el precursor del pueblo; más bien se relata que fueron otros los personajes locales o foráneos que llegaron en busca de tierras para vivir.13 Sin embargo la versión más generalizada es aquella que refiere que la llegada de san Francisco de Asís fue por el río Pajwuchil (lugar del ámbar) durante una temporada fuerte de lluvias y durante una severa crisis agrícola que estaba matando de hambre a muchos de los habitantes de Petalcingo al no obtener de esta el alimento para vivir.14 Con la presencia de san Francisco de Asís el problema de la inundación se resuelve y la hambruna se olvida. Luego San Francisco dota de maíz a los habitantes del pueblo a condición de que le respetaran y fueran obedientes durante su celebración. La existencia de este personaje ligado al fruto de la tierra –el maíz–, religa al tseltal con la agricultura, tal como sucede en muchos otros pueblos de Chiapas u otras regiones de México.15 En cada narración se le dibuja afable, bondadoso, gruñón y malvado, pero con la fuerza como para hacer crecer el maíz, las hortalizas y el café; hacer caer las lluvias o alejar las enfermedades y dar el bienestar laboral a los hombres.

En el lenguaje narrativo de algunos tseltales sin duda se permite un significado profundo: la estructuración simbólica del maíz, alimento preciado en la cosmovisión india. Entonces los relatos de estos se nutren con imágenes que aluden al uso del goce estético y el goce recreativo local, tal como relata don Jerónimo Pérez, habitante de Petalcingo y quien ostenta un cargo religioso en la fiesta de san Francisco de Asís,

 

[...] Mirá había dioses tremendos, malos de manera que por ellos las aguas eran enormes y la tierra se hacía estéril. El espíritu de los granos y de los animales desapareció. Las fuerzas destructoras acabaron con todo... Los hombres habían perdido la fe a sus dioses, sin embargo fue ktatik San Francisco quien salió en defensa de los hombres y les dio nuevamente el maíz. Sólo a condición de que fueran fieles, generosos y evitaran el rencor en sus corazones. Entonces dicen por ahí entró su fiesta, dicen que ya él lo envió el maíz, ya él envía el maíz, el bendita agua para que crezca. Dicen que no crecía nada, es su milagro entonces que haya lo que ya tenemos pues. Tal vez él se habla con Señor del cielo; porque lo veneran también pues a él, porque es un testigo de nuestro pueblo. Eso es así comenzó a producirse al llegar a nuestro pueblo pues, nuestro patrón. Así contento empezó a comer y beber nuestros ancestros [...]

 

Para algunos ancianos tseltales el personaje san Francisco, aunque se le integre discursivamente en el ámbito de la cultura occidental y a la nomenclatura católica, no se le deja de circunscribir con el ser indígena/agricultor. Esta mirada se refuerza cuando se escucha decir entre dichos ancianos portadores de cargos religiosos (pasados) de “el tradición”, el cual no tiene carácter individual, sino comunitario, y su vigencia y reproducción es porque se quiere, porque se hereda y se aprende.16 Para ellos “el tradición” no requiere normativas para cohesionar a la comunidad, pues este refiere ontológicamente a san Francisco de Asís, quien reconstruye el sentido de pertenencia de los tseltales en la comunidad. En esta lógica comunitaria van indicios de conocimientos construidos social e históricamente en espacios determinados y que expresan la existencia, en el habitar y vivir en un mundo17 no urbano-occidental, con sentido y significado en la vida ligada aún, pese a los cambios paulatinos, a la agricultura y las temporadas de lluvias. Por ello en los relatos que se hacen de san Francisco de Asís y su relación con algunos elementos de la naturaleza –los rayos y las serpientes–, esta última toma vida, luego entonces hay una verbalización jocosa o humorística, pero religiosamente apropiada que aunque marche en sentido contrario a una realidad cultural “moderna”, suele dar propiedad a lo narrado y las expresiones rituales en las fiestas del santo patrono. Entonces alrededor de San Francisco y sus poderes ligados a la naturaleza se construyen imágenes culturales de la vida cotidiana, no sin estar exentas de las valoraciones religiosas de los propios narradores.

En la estructuración narrativa hay un esfuerzo que el pensamiento indígena hace acerca de los atributos de san Francisco de Asís. En tales relatos se le presenta con cualidades humanas, dibujándosele como un hombre que gusta de las aventuras, pero con la visión de encontrar la tierra perfecta donde habitará. Tiene dos hermanos y una hermana: Jerónimo es el mayor; otro se llama al igual que él, Francisco, y su hermana Natividad. No obstante, siempre los narradores justifican el poder de San Francisco por sobre los hermanos y su condición de humilde campesino que cultiva la tierra y genera la abundancia del maíz para sus hijos. Por ello la devoción a San Francisco, coincidentemente, sobre todo al final de un ciclo agrícola, es reconfortarse de las fatigas al sacar el maíz de la tierra. Celebrando con ello una festividad del maíz.18 Jesús Morales Bermúdez19 menciona que el principio filosófico caro a los choles, vecinos de los aquí analizados, deviene en que si hay maíz hay felicidad, hay gusto, si no hay maíz hay hambre y hay tristeza. Este principio filosófico de los choles se observa al igual entre el pueblo tseltal parlante de Petalcingo, pues mediante la fuerza de san Francisco de Asís, personaje que custodia el maíz y la tranquilidad del hombre, se garantiza la felicidad, el gusto, la alegría, la abundancia y la tranquilidad para el buen vivir y trabajar la tierra.20

 

El poder de San Francisco de Asís

 

La divinidad católica de los tseltales es versátil e impredecible; con personalidad sobrecargada de exégesis, de narraciones y fragmentos de mitos; de imágenes que se reproducen y se amoldan en muy diversas situaciones culturales, sociales e imaginarias. No obstante, ¿de dónde proviene el poder de su santo patrono? A lo largo de las anécdotas que refieren a la divinidad se observa que deviene de su relación con un elemento atmosférico, el rayo. Dentro de la amalgama de datos la presencia del rayo en relación al santo Francisco no está ausente o invisible. Esto no es nuevo dentro de las cosmovisiones indias. A manera de ilustración, y en concordancia con el tema aquí discutido, se observa que en la antigua cosmovisión de los pueblos prehispánicos existieron concepciones taxonómicas binarias, donde la materia bien podía ubicarse entre lo frío y lo caliente; categorías que se correspondían con el plano celeste, y cuyas cualidades son lo superior, luminoso, masculino y seco; y el plano infraterrestre, esto es lo inferior, oscuro, femenino, húmedo y frío.21 Toda la materia existente se incluía dentro de las dos grandes categorías: lo caliente y lo frío. La faceta taxonómica binaria, entonces, fue entendida con categorías en dependencia recíproca y en una relación que generaba la existencia del mundo. Cada elemento vital del universo correspondía a esta clasificación binaria. Desde esta perspectiva, existían dioses que pertenecían a determinada nomenclatura y tenían atributos calientes compuestos por sustancia luminosa y seca; asimismo dioses con atributos fríos y sustancia oscura y húmeda. No obstante no les impedía participar dentro de los procesos de naturaleza contraria.22 En esta concepción el rayo fue una deidad de antaño de gran importancia y poder para los antiguos pueblos mesoamericanos. Se le consideraba un elemento de fuerza caliente apto para liberar el maíz de las profundidades de la tierra, o liberar las lluvias de los cielos. Gustavo Aviña23 explica, para el caso de la cultura nahua, que el rayo fue un elemento liberador de la vida; de fuerza caliente inmanente, dominante que dotaba a los seres del poder de la vida.24 Esta concepción acerca del rayo ha caminado por la memoria de los pueblos indígenas y se ha insertado en las narrativas locales. Casos particulares de la correlación santos/rayos los encontramos entre los choles25 de la región norte y entre los tsotsiles y tseltales de la región de los Altos de Chiapas.26 Para el caso que aquí nos ocupa, los relatos refieren que el poder de San Francisco está asociado al rayo. Así se observa líneas abajo con Alberto Pérez, agricultor de la comunidad:

 

Hace tiempo, pero el san Francisco peleó con los dioses de las aguas, estos no querían dar la lluvia, entonces san Francisco se enojó y envió rayos, relámpagos y retumbó los cielos, se partieron en dos [...] negras estaban las nubes, se sentía los vientos fuertes, hasta parece que iban a tirar las milpas, y se dejó caer las aguas para todos... chingo de agua lleno aquí los de Petalcingo ya no querían espantados quedaron. Mmm por eso no hay dioses ya, el santo patrono los ahuyentó, y si hay aún los chicotea, dicen los ancestros que con sus relámpagos y truenos. Tiene chingo fuerza, tiene poder el ktatik, pues sus manos llenan de truenos, como si fuera fuego los empuja a su enemigo... no se sabe bien pero cada que llueve dicen hay serpiente allá arriba que se revuelca como fuego, relámpago, pero es Ktatik que envía sus nahuales trueno para soltar el agua.27

 

En otra versión se asienta que San Francisco suelta sus naguales con la finalidad de golpear las nubes para que se liberen las lluvias,

 

Cuando hubo el sequía el Ktatik envió sus naguales y no tardó aquí, para empezar a llover. Sus rayos eran como fuego, veces rojos, veces verdes, veces marillo. No tardó y luego, que va ser se cargaron las nubes, empezó la lluvia. Hasta cambió de color Ktatik veces blanco como trueno, veces rojo como enojado el hombre, pero así es siempre [...]

 

En varios de los relatos no extraña que este renueve los cultivos, libere las lluvias, fertilice los campos, fecunde la tierra, haga crecer el maíz, envíe las sequías, enfermedades o la riqueza. No obstante en la mayoría de los nexos narrativos siempre aparece ligado al rayo. Si se asume la propuesta de Claude Lévi-Strauss28 de considerar a las manifestaciones míticas como proyecciones de leyes universales que se regulan bajo ciertas actividades inconscientes de la mente humana, y que son posibles de descubrir bajo la aparente incomprensibilidad de la realidad social, del acontecer, comprenderemos que los anteriores fragmentos narrativos tienen bajo su aparente sencillez rasgos estables y constantes de apego a un pensar estructurado bajo las redes invisibles de sistemas sociales y culturales. Cada elemento (los rayos y santos) representa un conjunto de relaciones concretas utilizables para la reflexión mítica.

En las narraciones tseltales hay una versatilidad de ambientaciones que utiliza residuos, restos de acontecimientos, testimonios de la historia de un individuo o de una sociedad; no sin estar exentos de tipos particulares de normatividades, creencias e ideas fuertemente imbricadas al contexto local. Por ello cuando se habla del santo patrono, éste se corresponde con algún elemento de la naturaleza o de la sociedad tseltal. Por ejemplo:

 

Hombre/campesino.....................Santo/campesino

Santo.................................................................Rayo

Rayo/santo............Lluvias/fertilidad/maíz/felicidad

 

Con esta muestra lo que se pretende es enfatizar en el estatuto de la función simbólica29 que articula elementos distintos, ya sea en pares de oposiciones o por analogía. Esta función que pueden tener los objetos, divinidades y hombres dentro del universo cultural, refiere a una relación sintagmática o paradigmática entre dos o más elementos, formando la unidualidad armónica que da sentido y significado a las cosas. Para el caso nuestro consideramos que en la ambientación narrativa el santo patrono tiene en su ser la fuerza de un elemento caliente y cósmico: el rayo, tal como se expresa implícitamente en la narración de don Gonzalo Martínez López cuya función hace años fue de cuidador de la iglesia donde mora el santo patrón:

 

Dicen que Ktatik Francisco tiene todas las cosas, él lo tiene todo. Antes era pobre, solo caminando vivía, por aquí por allá. Pero, así como lo dicen que, así como lo ven que tiene todo entonces tiene muchas cosas pues. Y dicen que una vez se enfrentó con el patrón san Apóstol Santiago de Yajalón. Y dicen que también fue así que a través del rayo pues, que lo tumbó al otro, y que se hirió su mano, y que en ello lesionó su mano. Y que después lo levantaron y mandaron a componerlo pues. Y entonces dicen que así fue cuando Santiago Apóstol se hizo caer... que así se golpearon por las cosas que había. Y ahora dicen otra vez que ya están contentos, entonces dicen que ya no se enemistan los santos, ya no echan rayos pues se queman sus manos o solo no quieren pelear.

 

En Petalcingo los pobladores refieren que a san Francisco de Asís se le dice Ktatik, que en lengua tseltal significa Padre protector de los bienes de consumo de sus hijos. En su ser tiene naguales, uno de ellos es el rayo.30 En otro relato se le relaciona con el agua, la serpiente y las bolas de fuego. Estos naguales que tiene San Francisco le sirven cuando quiere visitar a otros poblados, lo cual “lo hace viajando en forma de meteoro o una bola de fuego”. Sus nahuales de humo que brillan (como los rayos) lo hacen poderoso, pues suben al cielo para ver qué pasa cuando no llueve, o hay mucha sequía en algunas zonas de la Tierra. Sin embargo tiene otros nahuales que le ayudan a “supervisar”. Uno de sus naguales es la serpiente. Pedro Méndez menciona que Francisco de Asís quiso huir y una serpiente bloqueó el río por donde pretendía irse, pero un ave le picó la cabeza a la serpiente y un rayo la mató. Desde entonces Francisco de Asís tiene a las serpientes bajo su poder, de lo contrario envía sus rayos a matarlas. Con ello demostró el Ktatik que los rayos son para pelear de cerca con los santos cuando les quieran hacer daño.31 En otras narraciones a la serpiente se le liga con la cueva, elemento que mitológicamente es la vagina, la vía de acceso al útero-inframundo donde se conjuga vida y muerte; por extensión, es el sitio donde la fertilidad puede ser propiciada.32 En la cosmovisión agrícola indígena a la serpiente se le liga al igual con el rayo. A manera de ilustración un tsotsil de Chenalhó, en sus oraciones al trabajo liga a la serpiente con el rayo, a quien considera es el padre del maíz:

 

Aparte reza mi madre, aparte rezo yo: que no salgan las culebras, que no crucen por mi trabajo, que sea libre para trabajar [...] en su rezo no van a decir [la palabra] culebra en Antigüedad: lo llaman su asiento del Anjel (Dios de la lluvia y dueño de los animales, el rayo protector del hombre, y padre de la doncella del maíz), su perro del Anjel: que quitemos su perro, su asiento, del Anjel del cerro.33

 

En el vocabulario tsotsil el concepto de Anhel o Anjel, es sinónimo de Chauk o chauc que es traducción de “rayo”, trueno y relámpago.34 Entre los tsotsiles se le asocia con la lluvia, los vientos y viven en las cuevas, pues a este fenómeno atmosférico se le relaciona además con la fertilidad dado que está dentro del mismo proceso del ciclo de la reproducción de la vida. Los ejemplos ilustran la red de correspondencias que está presente en la tradición oral india y que representa un fuerte impulso en la cosmovisión indígena. Entonces podemos inferir que cuando algunos de los tseltales de Petalcingo usan metáforas entre Francisco de Asís, el rayo y la serpiente existe un referente que explica un profundo significado: la fuerza del santo patrono, padre de la lluvia, el maíz, la salud y el trabajo; y quien está en relación con lo húmedo y lo caliente; principios, estos, que son inherentes a las facetas del cosmos y estructura del mundo donde gobierna el santo para sus hijos. Por ello Francisco de Asís tiene en sí mismo la fuerza caliente capaz de liberar la vida, o dar la muerte. En algunas versiones relatan a san Francisco de Asís como la encarnación de un ser mítico llamado Mamal Jbobo (sin traducción), creador y ancestro que cumple con los mismos rasgos que la divinidad católica: es dueño de las plantas, los animales, es humilde, porta una red y un bastón, es dueño del rayo, la serpiente, el jabalí y la tortuga.35 En general, por los comentarios recogidos se infiere que la asociación entre San Francisco y Mamal Jbobo, puede ser una hibridación, producto del intercambio cultural entre el pensamiento cristiano indígena y español. No obstante, en los relatos lo que se encontró con mayor énfasis fue al personaje cristiano católico, solo que ahora con rasgos de su faceta indígena acoplada a la cosmovisión local. Esta particularidad de los relatos tseltales ilustra por qué san Francisco de Asís es el santo patrono, el ktatik de las lluvias y el maíz. Pues en su ser la naturaleza se expresa y da poder al patrono local. Por ello, cuando algunos tseltales hablan de su santo patrono narran a un campesino humilde, pero refieren a su vez a un ser poderoso que en esencia tiene a sus naguales (rayos y serpientes) que le pueden ayudar a liberar las lluvias o el maíz pues tienen estas las cualidades únicas que propician la fertilidad y las lluvias.

 

Conclusiones

 

A través de los relatos de san Francisco de Asís la naturaleza se expresa, adquiere forma, sentido y simbolismo, es el centro del hecho comunicativo, como instancia posibilitante del sentido del mundo de la vida, como un memorial que nos adentra al mundo agrícola y de los fenómenos atmosféricos, fuentes de inspiración de los narradores locales de Petalcingo. Por ello, con el presente trabajo se pretendió apreciar la importancia de los relatos tseltales de Petalcingo a través de un personaje peculiar: san Francisco de Asís. Aunque este estudio se abordó desde una perspectiva general, bien sirve para adentrarse en la decodificación de los estamentos simbólicos presentes en el pensamiento de algunos de los tseltales, cuyos cargos religiosos han sido vitales en su vida.

Los ejemplos citados, productos de las entrevistas con los campesinos, reflejan la urdimbre de relaciones que dan sentido al personaje san Francisco, santo patrono local, además que revelan la importancia de los estamentos simbólicos que guarda aún la naturaleza entre algunos de los pobladores locales. Así, en las narraciones se revela la abundancia, el porvenir y las aspiraciones de los hombres en un mundo donde no falte nada: maíz, lluvias y trabajo. En definitiva, los relatos consagran la destreza del narrador para ordenar el universo cultural, social y natural donde hay un intermediario vital, la divinidad principal quien tiene el poder de la naturaleza para reproducir la vida y con esto enfrentar las difíciles pruebas que el mundo moderno impone, para luego seguir caminando como lo han hecho siempre: juntos, naturaleza, santos y hombres, en una misma historia de largo aliento.

 

referencias

 

1  Ruz, M. “La familia divina: Imaginario Hagiográfico en el mundo maya,” en Nelly Sigaut (editora), La iglesia Católica en México, México, El Colegio de Michoacán, Secretaría de Gobernación, 1997.

2  Descola P.yPalsson G, Naturaleza y sociedad: perspectivas antropológicas, México, Siglo XXI, 2001.

3  Sántis Gómez J. y López Gómez J., Petalcingo, pueblo de K’anjobales, PACMYC, Fray Bartolomé de Las Casas, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 2004. (Sántis y López, 2004: 21).

4  (Sántis y López, 2004: 22).

5  De Vos J. Fray Pedro Lorenzo de la Nada, el misionero de Chiapas y Tabasco, Gobierno del Estado de Chiapas, Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2001; Bonaccorsi, N. La esclavitud indiana en los inicios de la colonia. Altos de Chiapas, en Anuario cihmech, Vol. 2, 1991.

6  Esponda J., La organización social de los tseltales, Gobierno del Estado de Chiapas, México, 1994.

7  Trabajo de campo, enero 2009.

8  Lenkersdorf, C. “Caciques o concejos: dos concepciones de gobierno”, en http://www.ezln.org/revistachiapas/No11/ch11lenkersdorf.html, 2000.

9  De Vos, J. Fray Pedro Lorenzo de la Nada, el misionero de Chiapas y Tabasco, Gobierno del Estado de Chiapas, Consejo Estatal para las Culturas y las Artes, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 2001.

10  Esponda J. La organización social de los tseltales, Gobierno del Estado de Chiapas, México, 1994.

11  De Vos, J., 2001: 48.

12  Entrevista con Jerónimo Pérez, julio 2008.

13  Pérez Chacón J. Los choles de Tila y su mundo, Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 1998.

14  Trabajo de campo, febrero 2008.

15  Montemayor C. El cuento indígena de tradición oral. Notas sobre sus fuentes  y clasificaciones, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Oaxaca) e Instituto Oaxaqueño de las Culturas, “Ensayo”, 1ª edición, Oaxaca, 1996.

16  Morales Bermúdez J. On Oti’an, antigua palabra. Narrativa indígena chol, UAM/ Azcapotzalco, México, 1984; Sánchez Morales J. El poder de los santos. Naturaleza y Cosmovisión indígena en Elementos, revista de Ciencia y Cultura, Universidad Autónoma de Puebla, octubre-diciembre, núm. 64, Vol. 13, México, 2005.

17  Entrevista a Natividad Méndez, febrero 2007.

18  San Martín Salas J. Teoría de la cultura, Editorial Síntesis, Madrid,1999.

19  Entrevista con don Gonzalo Martínez López, noviembre de 2009.

20  Morales Bermúdez J.  2001, p. 76.

21  Trabajo de campo, febrero de 2009.

22  López Austin A. Tamoanchan y Tlalocan, Fondo de Cultura Económica, México, 1994, p. 25.

23  López Austin, 1994, p. 26.

24  Gustavo Aviña, G. El simbolismo del jaguar entre las tierras altas y bajas de la cultura maya”, en revista Bolom, No. 1, Centro de investigaciones Frans Blom, Asociación cultural Na Bolom A. C. México, 2004.

25  Aviña, 2004: p. 203.

26  Morales, 2001 p. 32.

27  Ruz, 1997; Sánchez, 2005.

28  Entrevista Alberto Pérez Gómez, febrero 2009.

29  Lévi-Strauss, C. El pensamiento salvaje, 1984, Fondo de Cultura Econó-mica, México, p. 45.

30  Lévi-Strauss, C. 1984, p. 45.   

31  Trabajo de campo, entrevista, septiembre 2008.

32  Trabajo de campo, julio de 2009.

33  Garza, 1998, p. 127.

34   Guiteras H., Los peligros del alma. Visión del mundo de un Tzotzil, Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

35  Thompson, J. E. S. Historia y religión de los mayas, Siglo xxi, México, 1975.

36  Trabajo de campo, junio, 2009.

 

Fátima Edith Oseguera Arias
Universidad Intercultural de Chiapas
 
Julio César Sánchez Morales
El Colegio de la Frontera Sur
jcsm231@hotmail.com



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