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Elementos No. 77, Vol. 17, Febrero - Abril, 2010, Página 9
El desarrollo del niño y los métodos de enseñanza

Yulia Solovieva, Luis Quintanar Rojas                 Descargar versión PDF


Los métodos de enseñanza constituyen uno de los problemas más inquietantes del sistema educativo, debido a que no se basan en los avances de la pedagogía y de la psicología, sino en lo que está de “moda” o en decisiones políticas.
    No obstante que periódicamente se reconoce la necesidad de cambios, estos generalmente se limitan a sustituir una teoría por otra, sin contemplar los programas ni los métodos de enseñanza. Así, dichos cambios nada tienen que ver con el proceso de enseñanza y el desarrollo del niño, ni con la preparación teórico-metodológica de los maestros.
    Consideramos que cualquier cambio educativo debe incluir:
1. Una teoría sólida de la enseñanza y el aprendizaje, 2. La preparación de maestros de acuerdo a esta teoría , 3. La sensibilización de los maestros para que se apropien del modelo.
    El objetivo de este artículo es presentar un enfoque novedoso para la enseñanza y el aprendizaje, como una alternativa para organizar la educación.

LOS MÉTODOS TRADICIONALES DE ENSEÑANZA

En la educación existen dos tipos básicos de enseñanza:
1. El “tradicional”, donde el maestro, como figura central, expone los temas de acuerdo al programa a través de la memorización. Su base es la psicología conductual, donde el proceso de aprendizaje se describe en términos de estímulo-respuesta y los alumnos participan como receptores. El éxito escolar del niño se valora por su capacidad para memorizar, recordar y reproducir la información. En este modelo la enseñanza debe seguir a la maduración, es decir, que sólo es posible enseñarle al niño cuando esté listo.
2. El “interactivo”, donde el aprendizaje es un proceso activo de interacción del niño con el medio sobre la base de su motivación. Se basa en la psicología de la personalidad y el psicoanálisis. Plantea que cada niño es creativo por naturaleza y que sólo necesita condiciones adecuadas para que sus potenciales se realicen. Para ello se organizan juegos, solución de problemas y actividades libres, de acuerdo a los intereses del niño, y el maestro participa como animador, respetando su individualidad. La comunicación es “democrática” y la figura principal es el niño. Se plantea la enseñanza sin conceptos, ya que no son necesarios ni interesantes y el éxito escolar se valora por la creatividad y la espontaneidad.
    En el primer caso, la memorización no conduce a la adquisición de conocimientos teóricos, mientras que en el segundo es posible llegar a formar sujetos “analfabetas”, debido a que ningún niño podrá comprender y elegir con certeza qué es lo que le conviene aprender y qué debe excluirse del programa.
    En ambos casos la enseñanza es empírica: el maestro pone ejemplos concretos o definiciones para memorizarlos (tradicional) o para observarlos activamente (interactivo) y después pasa al siguiente fenómeno o concepto y así sucesivamente. Esta forma de enseñanza parte de lo particular a otro particular y, en algunos casos, se llega a lo general, pero los alumnos no logran formar una visión sistémica acerca de la materia que se estudia.

UN ENFOQUE NOVEDOSO

Una alternativa es la psicología de L.S. Vigotsky –considerado el Mozart de la psicología–, que plantea que la enseñanza estimula el desarrollo, el cual consiste en la adquisición de la experiencia histórico-cultural de toda la humanidad. En otras palabras, que el desarrollo depende de la enseñanza.
    En este enfoque la acción es la unidad de la actividad humana que contiene todas las características esenciales de la psique humana, es decir, es la unidad mínima que incluye a todos los elementos del objeto de estudio (la actividad). En la acción identificamos los elementos estructurales invariantes, como el motivo (objetivo), el objeto de la acción, la base orientadora de la acción, las operaciones y sus medios de ejecución.
    Esta comprensión del objeto y de la unidad de análisis condujo a nuevas propuestas en la psicología pedagógica: el método de la formación de las acciones mentales por etapas, el cual permite estudiar el transcurso gradual de la formación de la acción, desde el plano material externo, hasta el plano ideal, interno.
    El proceso de enseñanza-aprendizaje es un proceso único, indisoluble, y es imposible sin sus dos participantes: el maestro y el alumno. Las acciones del alumno son la base para la asimilación de los contenidos, las cuales organiza el maestro. Esto significa que el éxito o el fracaso del niño en la escuela primaria dependen del método de enseñanza.
    Veamos cómo se organiza este proceso de enseñanza-aprendizaje. El objetivo básico en la escuela es la adquisición de conceptos científicos de las materias básicas. Para lograrlo, es necesario diferenciar entre conceptos empíricos y teóricos.
    Los conceptos empíricos, que existen aisladamente sin formar sistemas, el niño los adquiere en juegos, actividades prácticas y artísticas. Las características empíricas de los objetos las descubre a través del contacto con ellos y de la observación de las conductas de otros.
    Por su parte, los conceptos teóricos forman sistemas y no se adquieren a través de la simple interacción con los objetos. De ser así, la humanidad no hubiese necesitado de la ciencia, aunque frecuentemente se piensa que los conceptos teóricos se construyen espontáneamente sobre la base de la experiencia cotidiana del niño. Este punto de vista es muy común y conforma el paradigma de la enseñanza actual.
    Veamos algunos ejemplos para mostrar que dicho punto de vista es erróneo. Existe el concepto “igual” como concepto empírico, y el niño pequeño entiende lo que significa “tú y yo tenemos dulces iguales”. Sin embargo, el concepto “igual” en geometría (dos triángulos iguales), no se relaciona ni depende de este concepto empírico. Lo mismo sucede con el concepto lingüístico “sujeto”. Los maestros de primaria saben qué tan difícil es para un alumno identificar al sujeto gramatical en las oraciones. ¿Por qué sucede esto? El niño conoce la palabra sujeto y en su experiencia cotidiana interactúa con diversos sujetos o personas. Sin embargo, no sabe cuáles son las características esenciales del concepto lingüístico “sujeto”, ni tampoco puede utilizarlo correctamente, lo cual indica que aún no adquiere este concepto.
    Para formar estos conceptos se debe presentar claramente el sistema de las características esenciales del concepto. Las características científicas son el resultado de acciones de abstracción y generalización de las particularidades esenciales de los fenómenos, por lo que la formación de conceptos teóricos, si queremos que sea menos lenta y dolorosa, requiere de una organización especial.
    Se entiende que cualquier falla o deficiencia en la escuela primaria, no solo se mantiene, sino que puede agravar el aprendizaje del alumno en los siguientes niveles educativos (secundaria, bachillerato).

EL MÉTODO ALTERNATIVO

Si el objetivo es introducir conceptos sistémicos en la etapa escolar, debe existir un método correspondiente. La alternativa para los métodos tradicionales es la organización sistémica del proceso de enseñanza-aprendizaje. Los autores que más han aportado al estudio y la aplicación de estos métodos son los psicólogos y pedagogos rusos P.Ya. Galperin y N.F. Talizina, quienes realizaron sus investigaciones sobre la base de las propuestas teórico-metodológicas de L.S. Vigotsky. A este método de organización sistémica enseñanza-aprendizaje se le puede denominar “de lo general a lo particular”.
    En lugar de hechos o solución de problemas particulares, se presenta un sistema de conocimientos de la materia con su núcleo general. Para ello se identifica el núcleo de conceptos generales esenciales para cada materia. Por ejemplo, para las matemáticas son el número y el sistema decimal, mientras que para la gramática es la clase de palabras. La enseñanza de cada materia debe iniciar con la introducción de los conceptos nucleares a través de una orientación adecuada. La adquisición de los conceptos es imposible sin su inclusión en las acciones correspondientes. Dichas acciones se trabajan desde el plano externo hasta el plano interno, cuando el alumno se convierte en actor independiente de su aprendizaje.
    La acción conserva todas las características esenciales de la actividad y toda su estructura. La acción incluye los elementos estructurales básicos: motivo, objetivo, medios de realización, base orientadora y resultados. Las partes funcionales de la acción son: orientación, ejecución y verificación y control. No puede existir la enseñanza-aprendizaje sin acciones, es decir, los alumnos siempre deben hacer algo. Pero ese algo, para nosotros, es lo que construye el profesor de acuerdo al principio sistémico de la estructura de la materia y la teoría de la formación de acciones mentales por etapas (interiorización).
    Veamos como ejemplo la enseñanza de la lectura. Tradicionalmente al niño se le enseña la lectura a través de los siguientes métodos:
a) La asociación de la imagen visual de una letra con su nombre alfabético, después de lo cual se tratan de unir las letras en sílabas y, más adelante, en palabras.
b) La asociación de la imagen visual de una palabra con su pronunciación y el reconocimiento posterior de la palabra sobre la base de la memoria visual.
    Con estas formas de enseñanza los niños presentan dificultades para la adquisición de la lectura. En el primer caso, las dificultades básicas son: silabeo, errores ortográficos en la escritura y falta de comprensión de lo que se lee, mientras que en el segundo caso son: olvido de palabras, confusión de palabras visualmente parecidas, imposibilidad para leer palabras nuevas, anticipaciones y fallas en la comprensión. Ninguno logra desarrollar la habilidad generalizada para reproducir la estructura gráfica de la palabra en su estructura auditiva.
    La lectura en los idiomas alfabéticos consiste en convertir un grafema (imagen visual de una letra) en un fonema (sonido verbal) o combinaciones de fonemas dentro de las palabras. Por ello el método de enseñanza de la lectura, desde el inicio mismo de su introducción en el primer año de primaria, se debe basar en el análisis foné-tico-fonemático de las palabras del idioma castellano.
    El niño, bajo la orientación del maestro, determina la cantidad de sonidos que contienen las palabras, su estructura, el lugar de cada sonido y los sonidos parecidos y diferentes; además, inventa palabras con la misma (u otra) cantidad de sonidos. Para ello se utilizan apoyos materializados, como los esquemas de las palabras (Figura 1).

Figura 1. Esquema material para la palabra “pato”.

    Después el niño aprende a realizar la primera clasificación teórica de los sonidos del lenguaje: reconocer los sonidos vocales y consonantes. Estos sonidos se marcan en los esquemas de las palabras con diversos colores (Figura 2).

Figura 2. Esquema para la palabra "fresa" con la introduccion de los sonidos vocales.

    Así, el niño analiza la estructura de las palabras de acuerdo al orden y el tipo de sonidos que las componen, puede elaborar palabras con la misma cantidad de vocales o consonantes y palabras que inicien con el mismo sonido o que lo tengan en otra posición en la palabra. ¡Y todo esto sin conocer, hasta este momento, ninguna letra! Además, la acción de análisis de la estructura de los sonidos que componen las palabras la podemos llamar general y no particular, debido a que es útil para cualquier idioma que estudie el alumno.
    Las letras se introducen mucho más tarde, después de que el niño adquiere la posibilidad de diferenciar oposiciones fonemáticas finas del idioma materno: sordo-sonoro, blando-duro, largo-corto. Las letras se introducen gradualmente de acuerdo a la correspondencia entre el fonema y el grafema. Las letras no participan como nombres de sonidos, sino como representaciones de uno o más sonidos. De acuerdo a nuestra experiencia con grupos de niños preescolares y escolares, para el niño es fácil entenderlo, debido a que representa un sonido (y no la letra) con una ficha de color. De esta forma, los niños adquieren la posibilidad de realizar un análisis independiente de la estructura fonológica de las palabras.

CONCLUCIONES

Nuestra experiencia con la aplicación de este método en México a niños de edad preescolar mayor y escolar menor ha sido exitosa y permite superar muchas dificultades que el niño presenta durante la adquisición de la lecto-escritura. Los niños que aprenden a leer con este método nunca silabean, en su escritura nunca confunden una palabra con otra y nunca separan o juntan letras en palabras de manera inadecuada. El método es propedéutico en relación con el gran porcentaje de errores ortográficos, especialmente los que dependen de la posibilidad de análisis del contenido fonológico de las palabras.
    Debemos señalar que este método de enseñanza “a partir de lo general hacía lo particular” es aplicable a todas las materias escolares: gramática, geometría, matemáticas, etcétera. Es importante señalar que el método sistémico de la formación de conceptos científicos permite reducir el tiempo de la enseñanza y ampliar la profundidad del contenido de las materias. Debido a que en la actualidad la cantidad de información se incrementa constantemente, nuestros niños necesitan conocimientos cada vez más sistematizados y ordenados. Desafortunadamente, hasta la fecha los métodos de la enseñanza enfatizan la repetición y la reproducción mecánica de grandes volúmenes de información en cada materia escolar, sin considerar la posibilidad de que los alumnos usen creativamente los conceptos. De esta manera, el aprendizaje escolar podría ser realmente un aporte significativo para el desarrollo de la personalidad creativa. Esta propuesta teórico-práctica puede ayudar a solucionar muchos problemas que existen en el sistema educativo contemporáneo.

B I B L I O G R A F Í A

Davidov VV. La teoría de la enseñanza que conduce al desarrollo, Moscú, inter (1996).
Galperin PYa. Actividad psicológica como ciencia objetiva, Academia de Ciencias Pedagógicas y Sociales, Moscú (1998).
Solovieva Yu y Quintanar L. Enseñanza de la lectura. Método práctico para la formación lectora, México, Trillas (2008).
Solovieva Yu y Quintanar L. Educación neuropsicológica infantil. Métodos prácticos de solución de problemas de aprendizaje en la lectura, México, Trillas (2006).
Talizina NF. La formación de las habilidades matemáticas en niños escolares, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México (2001).
Talizina NF. Dirección del proceso de asimilación de conocimientos. Universidad estatal de Moscú, Moscú (1984).
Talizina NF. Psicología pedagógica, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, México (2001).
Vigotsky LS. Obras escogidas, Madrid, Visor, Tomo 4 (1996).

Yulia Solovieva y Luis Quintanar Rojas
Facultad de Psicología, BUAP.
email: yulia.solovieva@fsic.buap.mx



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