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Elementos No. 77, Vol. 17, Febrero - Abril, 2010, Página 41
Hacia una universidad flexible

Rogelio Martínez Cárdenas                 Descargar versión PDF


En ninguna época antes del siglo pasado se habían logrado tan vertiginosos avances en diferentes campos de la ciencia; sin embargo, a pesar de todos estos avances la especie humana parece caminar en sentido inverso en el aspecto cultural.a Este nuevo siglo se ha caracterizado por el fortalecimiento de los fundamentalismos tanto en el ámbito religioso como en el político; se ha creado un enemigo invisible e inubicable denominado terrorismo el cual ha sido pretexto para una política intervencionista; en lo económico, en aras de la libertad económica se sacrifica el bienestar de la población. Por otro lado, bajo el argumento de la “globalización” como eje discursivo de la modernización, los medios de comunicación de masas y el comercio internacional han sido los principales motores de la unificación de patrones de consumo y de la creación de un imaginario de bienestar basado únicamente en la acumulación de bienes materiales.b
    El desarrollo tecnológico ha creado una paradoja; por un lado ha facilitado la vida –la capacidad económica es determinante para acceder a los avances tecnológicos en número y velocidad– minimizando los esfuerzos necesarios para la adquisición de satisfactores; aumentó la expectativa de vida con base en los avances médicos y permitió acceder a medios de comunicación que han modificado los conceptos de tiempo y espacio, lo que en teoría facilitaría la difusión y masificación de la cultura. Sin embargo, lo paradójico consiste en que este avance ha generado un alejamiento de la naturaleza y una destrucción masiva de recursos no renovables que plantean una gran incógnita con respecto al futuro del sistema productivo como lo conocemos hasta ahora.c
    El sueño de una vida más cómoda que permita el desarrollo cultural humano se vuelve contra su creador; el nuevo paraíso termina sepultando al hombre en una cultura masificada, Es aquí donde la educación juega un papel muy importante.

    El bienestar que augura la educación hoy ya no sólo remite a la posibilidad de generar a futuro mayores ingresos que los de nuestros padres, dado nuestro mayor capital humano, sino que también se refiere al uso y habilidades adquiridas para ejercer nuevas formas de ciudadanía, convivir constructivamente en el multiculturalismo, combinar el vínculo mediático... no sólo se trata de adquirir conocimientos, sino de hacer del aprendizaje un proceso interactivo, donde el énfasis esté puesto mucho más en la producción de nuevas síntesis cognoscitivas en el estudiante que en la adquisición de información acabada.1

    Es a través de la educación que podremos lograr la ciudadanía del hombre y la mujer, entendida no como el desplazamiento de estos de las zonas rurales a las urbes, sino como habitantes de un espacio multicultural donde el respeto a la diferencia ideológica, política, religiosa, étnica, sexual, estética o de cualquier otra especie no sea motivo de segregación o pretexto para iniciar una disputa bélica,sino, por el contrario, el enriquecimiento que permite a cada uno expandir el conocimiento del mundo en el que habita. Es responsabilidad de las instituciones educativas el preservar e incrementar el patrimonio cultural de la humanidad luchando contra el monstruo de mil imágenes,d la mercadotecnia, un ser que tiene aversión al lenguaje escrito, acrítico,e convencido de que lo importante es llegar a Itaca y no el camino, de que la felicidad viene enlatada y en diferentes presentaciones, es decir, una persona que cada día tiene más comodidades, pero menos razones para vivir.
    Las universidades –y es responsabilidad obligada de las de carácter público– no deben dejar de reconocer que sus egresados se incorporarán al mercado laboral, pero formándolos no únicamente para vivir en el presente, puesto que será el patrimonio cultural que posean lo que les permitirá mantenerse vigentes a lo largo del tiempo, como advierte Touraine:

El futuro profesional es tan imprevisible, e implicará brechas tan grandes en relación a lo que ha aprendido la mayoría de quienes hoy asisten a la escuela, que debemos, antes que nada, solicitar a la escuela que los prepare para aprender a cambiar más que formarlos en competencias específicas que probablemente estarán obsoletas o serán inútiles para la mayor parte de ellos a corto plazo.2

    En el afán de dar a los estudiantes una mayor competitividad laboral las universidades están dejando de lado aspectos formativos que tienen que ver con lo cultural y la vida cotidiana y que les permitirán a sus egresados generar una biografía mucho más rica y no solo un currículum que les asegure un éxito laboral.
    La visión disciplinaria y el desarrollo de carreras o profesiones que generan competencias reconocidas por el mercado laboral han llevado a la Universidad a entrar en un juego de competitividad y mercantilismo en términos económicos, esto en gran medida promovido por la [ausencia de] política educativa de Estado; sin embargo, debería ser la Universidad, y en especial la de carácter público, el ente que marque el camino hacia destinos con finalidades más elevadas que la de formar mano de obra especializada. “El conocimiento crece aceleradamente, pero fragmentariamente... esta fragmentación del conocimiento se torna preocupante cuando ya no es sólo el conocimiento el que se fragmenta, sino el hombre y la cultura.”3
    La universidad pública debe ser el motor científico-cultural y un actor muy importante de la sociedad, por lo que no solo deben sus integrantes buscar tener vínculos de carácter internacional para considerarse miembros activos y vigentes en un entorno cada vez más interconectado, sino que la Universidad debe incidir en su entorno local en tanto parte del mundo globalizado, “ni Universidad enclaustrada, de espaldas a la sociedad, ni Universidad militante, es decir Universidad invadida por los ruidos y rumores de la calle, sino Universidad partícipe.”4
    ¿Qué papel debe jugar la universidad pública actualmente? Desde mi punto de vista dos muy importantes, el primero es acercar la formación profesional a los grupos sociales que no cuentan con la capacidad económica para acceder a la educación en escuelas particulares. El segundo, y más importante, es culturizar a la sociedad, pues “la educación es más que transmisión y adquisición de conocimientos, el cultivo de la inteligencia lógico-matemática.”5 Esta culturización no se logra solo con el hecho de contar con una gama importante de actividades artístico-culturales como parte de su área de extensión. La culturización tiene que ver con que los egresados de la Universidad no solo sean capaces de desempeñar con alto nivel las competencias profesionales de la licenciatura que cursaron, sino que además posean un conocimiento sobre las artes de tal manera que puedan y disfruten de la literatura, pintura, música de concierto, escultura, etc., y además comprendan cómo ha sido la evolución del pensamiento de la humanidad desde sus inicios hasta nuestros tiempos. Así pues, es responsabilidad de la universidad pública el preservar y transmitir la cultura manteniéndola vigente como un activo apreciado por la sociedad, independientemente de si puede o no ser convertido en un beneficio de carácter económico. Si la culturización es parte fundamental del nuevo papel que debe jugar –y que nunca debió haber dejado– la Universidad, la realidad es que la estructura actual basada principalmente en disciplinas resulta inoperante para el logro del objetivo; de ahí que cada vez se hable más de la necesidad de recurrir a la interdisciplina y la transdisciplina para tratar de explicar la complejidad de la realidad.

DE LA FORMACIÓN RÍGIDA A LA FLEXIBLE

En este nuevo entorno más dinámico e inestable, la Universidad ha empezado a compartir parte de sus funciones con medios desarrollados por la tecnología: “La escuela deja de ser el principal medio de información para las nuevas generaciones y debe competir con otros medios como la televisión e internet”.6 De ahí que haciendo eco a la usanza de la época actual, en lugar de competir y tratar de mantener un papel de único difusor de información seria en términos académicos, asimile y use los avances tecnológicos para ampliar el espectro de gentes que pueden tener acceso a la ciencia y la cultura.
    La universidad pública debe plantearse el romper con la concepción institucionalista para pensar de una manera más moderna en función de un sistema interuniversitario que facilite de hecho, y no solo de nombre, la movilidad de profesores y estudiantes de tal forma que se potencien las capacidades de cada universidad en lo individual.
    Por otra parte, nuestro modelo educativo, alejado de la investigación, da como resultado profesionistas que no conciben a la investigación como una manera de encontrar soluciones creativas a problemas concretos que enfrentan las empresas o instituciones donde laboran. A esta posición Brunner la denomina “analista-simbólica”, y en ella se plantea una alta educación sin que necesariamente interese su expresión mediante certificados académicos; es decir, lo importante es la manera de usar creativa y efectivamente el conocimiento. Sin embargo, el mercado laboral necesita asegurarse que quien ofrece sus servicios tenga un mínimo necesario de conocimiento específico sobre un área determinada para la cual va a ser contratado, por lo que no puede dejarse al arbitrio de cada estudiante lo que considera que es necesario o útil para desempeñar una actividad específica. Lo que sí es posible es cambiar la manera en la que el alumno y el profesor participan dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
    Actualmente, por más flexible que sea una currícula, sigue siendo operada y conceptualizada desde la visión administrativa. Lo ideal es que el alumno, con base en la asesoría de un tutor académico, pueda organizar su propia trayectoria escolar, pero esto plantea cambios importantes en la forma de concebir la manera de cursar una asignatura.
    La propuesta sería que los alumnos ingresaran a programa académicos globalizadores como Humanidades, Ciencias Sociales, Ciencias Médico-Biológicas, Ciencias Exactas, etc., no como sucede actualmente que tiene troncos comunes. La idea es que se adquirieran conocimientos afines y básicos independientemente de la formación terminal con que concluya sus estudios; es decir, no está el alumno amarrado a una formación profesional específica desde su incorporación a la Universidad; de esta manera el alumno tendrá una visón más certera del espacio laboral en que se desea desempeñar. En una segunda etapa el alumno cursará áreas más específicas que empiezan a distinguirlo como especialista de un área del conocimiento, y para una tercera etapa, la más importante, tomará la corresponsabilidad de su formación con un tutor académico que le asesorará sobre cuáles asignaturas cursar y que le darán el nombre al título que obtendrá.
    ¿Qué tiene esto de especial comparado con algunos programas ya existentes? El hecho de que el alumno deberá plantearse un objetivo final de formación, el cual está manifestado mediante un proyecto terminal que se vuelve en sí mismo un proyecto de investigación, para lo cual el alumno debe cursar las asignaturas que su proyecto demande, independientemente del área de conocimiento al que correspondan, con lo que se rompe la visión disciplinaria de la formación.
    Para el logro de este tipo de programas debe existir flexibilidad administrativa, de manera que el alumno pueda llevar su curso en la institución que considere más adecuada, lo cual no necesariamente implicaría que el estudiante tuviera que moverse para acreditar un curso. Aquí es donde la reducción espacio-temporal que ha producido la globalización de la que tanto se habla juega a favor del estudiante, pues debería contar con las facilidades para contactar con un profesor, y si éste está dispuesto a apoyarlo, recibir asesoría vía internet usando algunos de los múltiples recursos con que cuenta el sistema actualmente.
    Las universidades de verano son otra vía para hacer ágil la incorporación de temas de actualidad en la currícula universitaria, puesto que contribuye tanto a la formación académica de los estudiantes, como a la movilidad de académicos y alumnos.

CONCLUSIONES

La universidad pública enfrenta la necesidad de cambiar la manera en que ha venido operando durante largo tiempo. La rapidez con que la ciencia confronta el conocimiento anterior y acumula nuevos saberes, así como el hecho de que las políticas estatales (en algunos casos por coincidir con la posición neoliberal de la economía y en otros por causas estructurales, es decir la incapacidad para generar ingresos) han dado como resultado una disminución de los recursos para la universidad pública, lo que restringe su crecimiento, particularmente en relación al crecimiento de la población. Ello limita la posibilidad de estudio a nivel superior de los alumnos con baja capacidad económica.
    Por otro lado, la hiperespecialización y la aculturación de la población alfabetizada plantean la necesidad de volver a los orígenes, formar a los estudiantes mediante una concepción compleja y transdisciplinar, como es en verdad la realidad, a la cual por cuestiones de análisis o razones pedagógicas hemos segmentado en disciplinas llegando en algunos casos hasta su simplificación. Hoy nuestros académicos más destacados saben mucho de poco y en algunas ocasiones alcanzan a saber todo de nada. Es necesario volver a incorporar a la ciencia como parte formativa fundamental de los estudiantes y no sólo proporcionarles cúmulos de información.
    La universidad pública tiene la posibilidad de romper la visión individualista tradicional con que ha operado y promover un nuevo esquema de trabajo interinstitucional formando redes reales que compartan experiencias y potencien sus capacidades, no sólo a nivel de investigadores o académicos, sino a nivel institucional, lo que implica modificar las concepciones administrativas y en algunos casos profesionalizando las mismas y adecuándolas para operar entre ellas.
Finalmente, hay la posibilidad de replantear el papel que juega el mismo estudiante en su proceso formativo al modificar la manera en que concebimos el cursar una asignatura, permitiéndoles a los estudiantes que con ayuda de la tecnología informática o las universidades de verano puedan acceder a profesores en otras universidades, siendo esta una alternativa de vinculación y trabajo interinstitucional que permite elevar el nivel académico formativo del estudiante.

N O T A S

a “La globalización significa antes de nada una desvinculación extrema entre actores e instituciones. Es decir, por debajo del nivel mundial económico hay un fuerte debilitamiento de lo social” (Touraine, 2006).
b “El crecimiento en 19 mil millones de dólares de la fortuna personal de Carlos Slim es un ejemplo de la mala distribución de la riqueza, ya que equivale a un 10 por ciento del presupuesto ejercido por el gobierno federal el año pasado y representa el 54 por ciento de la generación de riqueza [de México] en 2006” (Petersen Farah, 2007).
c “Los decanos de las 30 universidades donde se imparte la carrera de Humanidades se acaban de reunir en la Universidad Oberta de Cataluña (UOC). Del encuentro, destacan que las Letras no pueden quedar relegadas. «Son profesiones menos valoradas que otras más productivas económicamente, olvidando la potencialidad de la educación y cultura. Un país con una educación deficiente quedará relegado en el ámbito internacional social y económico», dice Gloria Munilla, directora de Humanidades de la UOC.” Las carreras de Humanidades se quedan sin alumnos, http://www.educaweb.com/EducaNews/interface/asp/web/NoticiesMostrar.asp?NoticiaID=417&SeccioID=693
(18 de diciembre de 2006).
d “El espectáculo se muestra a la vez como la sociedad misma, como una parte de la sociedad y como instrumento de unificación. En tanto que parte de la sociedad, es expresamente el sector que concentra todas las miradas y toda la conciencia. Precisamente porque este sector está separado es el lugar de la mirada engañada y de la falsa conciencia; y la unificación que lleva a cabo no es sino un lenguaje oficial de la separación generalizada”(Delord, 1967, p. 2).
e Como menciona Martín Barbero, “la tecnología deslocaliza los saberes modificando tanto el estatuto cognitivo como institucional de las condiciones del saber, y conduciendo a un fuerte emborronamiento de las fronteras entre razón e imaginación, saber e información, naturaleza y artificio, arte y ciencia, saber experto y experiencia profana” (Martín Barbero, 1996, p. 2).

R E F E R E N C I A S

1 Hopenhayn, M. (s.f.). Educación, comunicación y cultura en la sociedad de la información: una perspectiva latinoamericana. Recuperado el 30 de septiembre de 2008, de LiberArte. Revista de Colegio de Artes Liberales: http://www.usfq.edu.ec/liberarte/liberarte/pdf/radicales01.pdf
2 Touraine, A. ¿Podremos vivir juntos? Iguales y diferentes. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica (1997).
3 Tünnerman Bernheim, C. Globalización y educación superior, nuevos lineamientos educativos para el siglo XXI. Seminario para los miembros del consejo de rectores y de la administración general de la Universidad de Guadalajara. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara (2005).
4 Tünnerman Bernheim, C. Globalización y educación superior, nuevos lineamientos educativos para el siglo XXI. Seminario para los miembros del consejo de rectores y de la administración general de la Universidad de Guadalajara. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara (2005).
5 Brunner, J. J. Globalización y el futuro de la educación, tendencias, desafíos, estrategias. Séptima Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educación en América Latina y el Caribe (págs. 1-35). Santiago de Chile: unesco (2001).
6 Brunner, J. J. Globalización y el futuro de la educación, tendencias, desafíos, estrategias. Séptima Reunión del Comité Regional Intergubernamental del Proyecto Principal de Educación en América Latina y el Caribe (págs. 1-35). Santiago de Chile: unesco (2001).

Rogelio Martínez Cárdenas
Universidad de Guadalajara
Centro Universitario de los Altos
email: rmartinez@lagos.udg.mx



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