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Elementos No. 70, Vol. 15, Abril - Junio, 2008, Página 59
Sobre el taller Pensamiento racional y pseudociencia

Arnaldo González Arias                 Descargar versión PDF


El 1er Taller “Pensamiento racional y pseudociencia” se realizó los días 17, 18 y 19 de diciembre de 2007 en la Universidad de La Habana, con participantes de diversas especialidades: físicos, matemáticos, ingenieros, médicos, dentistas, veterinarios, farmacéuticos, biólogos, filósofos y algunas otras, pertenecientes a varias docenas de instituciones cubanas. Fue inaugurado por el Dr. Ernesto Altshuler, decano de la Facultad de Física, y clausurado por el Dr. Rubén Zardoya, rector de la Universidad de La Habana.
    Se dictaron conferencias sobre aspectos generales del quehacer científico tales como el método científico en las ciencias exactas y naturales, y el intercambio, validación y actualización de la información científica a través de experimentos y publicaciones en revistas sometidas a arbitraje. Otras se dedicaron a analizar la metodología establecida para los ensayos clínicos controlados al evaluar medicamentos y sobre los aspectos éticos vinculados a la validación de los tratamientos médicos. Dos conferencias analizaron el tema de la cultura científica y su divulgación en los medios masivos.
    Una conferencia versó sobre el concepto de energía, como necesario fundamento para abordar temas posteriores y otras cuatro presentaron evidencias concretas referenciadas contra manifestaciones pseudocientíficas. Estas evidencias contradicen lo que se afirma en algunos medios nacionales e internacionales sobre el fundamento de ciertas prácticas que actualmente se aplican en Cuba o se encuentran en vías de hacerlo: el uso de la “energía piramidal”, biofotónterapia, magnetoterapia y homeopatía. El evento finalizó con un coloquio sobre el papel de los medios en la divulgación científica.
    Durante el taller se mostraron ejemplos concretos de que la prensa escrita, radial, televisiva, y sitios web nacionales, han publicado acríticamente múltiples manifestaciones de pseudociencia, en las que se destacan violaciones frontales de algunas leyes elementales de la física y de otras ciencias básicas. Es la opinión del comité organizador que estas manifestaciones minan los loables esfuerzos de los medios de difusión masiva por contribuir a la cultura de la ciudadanía, y desacreditan a instituciones de nuestro país tales como el sistema educativo y la salud pública. Una forma sencilla de evitar difundir informaciones falsas (especialmente anecdóticas) sobre un supuesto avance científico o terapia, es no publicarlos si éstos no han sido reportados antes en una revista científica con arbitraje.
    También se pusieron de manifiesto evidencias que sugieren la existencia de prácticas generalizadas en los centros de salud cubanos que no parecen estar avaladas por las instancias correspondientes, algunas de las cuales se basan en argumentos pseudocientíficos. Según referencias de algunos participantes, ciertos procederes “curativos” no aprobados por el sistema de salud pública han sido seleccionados por algunos pacientes en detrimento de terapias convencionales de probada eficacia (como, por ejemplo, la hemodiálisis ó una operación de vesícula), con las correspondientes consecuencias negativas para la salud e, incluso, para la vida.
    El comité organizador fue insistente en que lo expresado anteriormente de ningún modo significa que se deba rechazar la medicina natural y tradicional como concepto y práctica válida. En su criterio, los productos naturales –origen histórico de los fármacos modernos–, son más accesibles y, en general, de menor toxicidad que los productos de la medicina occidental, aunque también requieren de los mismos controles aplicables a los productos sintéticos. Lo mismo reza para prácticas empíricas como la acupuntura y otras de la medicina asiática, desprovistas de pretensiones mágico-religiosas. Para preservar a escala nacional e internacional el crédito y prestigio alcanzados por la medicina y la salud pública cubanas, el comité organizador consideró que la medicina natural y tradicional debe tomar distancia de prácticas carentes de fundamento científico, consideradas pseudocientíficas por la comunidad científica internacional, como la terapia piramidal, la homeopatía, la terapia floral y otras de este corte, para no hablar de algunas de matiz llanamente esotérico.
    Para información adicional sobre el tema, se mantendrá actualizado el sitio web http://www.fisica.uh.cu/rationalis/index.htm.

Arnaldo González Arias
Departamento de Física Aplicada, Facultad de Física, Universidad de La Habana
arnaldo@fisica.uh.cu



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