Ir a inicio de: Elementos

Buscar en Elementos:

Elementos No. 70, Vol. 15, Abril - Junio, 2008, Página 37
Lo transdisciplinario en la gestión de proyectos urbanos en contextos de pobreza

Ignacio Cardona                 Descargar versión PDF


1. EL CONFLICTO

La dinámica del deterioro de la calidad de vida en los habitantes de contextos urbanos en pobreza ha tenido un aumento progresivo en los últimos años. Vivir en un contexto urbano deteriorado promueve en el habitante la sensación de no querer estar allí. La constante es el desapego, teniéndose como norte el deseo de mudarse a otro territorio.
    Surge entonces un círculo vicioso conflictivo. El ciudadano ve limitadas las posibilidades de su desarrollo por un ambiente deteriorado, por lo que se vuelve agresor de un medio que no siente como suyo, incrementándose así la degradación del ambiente.
    Aunque para las magnitudes del conflicto, los resultados positivos han sido pocos, existen múltiples casos de estudio que han procurado la intervención en contextos de pobreza. Visiones interdisciplinarias entre arquitectos, diseñadores urbanos, ingenieros sanitarios, psicólogos sociales, etc., se han abocado a dar respuesta a las necesidades de las comunidades en contextos de pobreza.

2. UNA PROPUESTA INTERDISCIPLINARIA

Un caso así nos tocó abordar en el Barrio Antonio José de Sucre, Sector 2, Parte Baja, del populoso territorio de Petare en Caracas,1 donde la aglomeración de ranchos –que es como denominamos a la progresiva de crecimiento popular en Venezuela– ha dejado afortunadamente un pequeño reducto desocupado que es por donde transitan los habitantes para subir las escaleras que los llevarán a su casa. Este espacio, denominado por la comunidad como “El Bulevar” termina siendo el nodo de intercambio, el punto de paso y obligado encuentro entre todos los habitantes del barrio. Y es también la desembocadura de todas las quebradas –cloacas por donde pasan todos los desechos sólidos y líquidos antes de llegar al centro del valle. Convencidos de la necesidad de dar un apoyo social a las comunidades necesitadas que viven en nuestras ciudades, decidimos colaborar con el Consejo Comunal aportándoles unas ideas de proyecto para ese sitio. Para el desarrollo del proyecto procedimos a la clasificación de los suelos en áreas de actividad, la limpieza y formalización de una cloaca de drenaje sobre la cual podrá ubicarse una gran marquesina para la reunión de todos los habitantes y, finalmente, la dotación de equipamientos urbanos para la formalización de diversas actividades que se dan en el sitio.


Figura 1

FIGURA 1. Imagen renderizada de las ideas del proyecto para el Barrio Antonio José de Sucre, Sector 2, Parte Baja, Petare, Caracas. Proyecto: Grupo 0I-taller de arquitectura y David Gouverneur.


    Con el proyecto (Figura 1), pretendíamos resolver problemas sustanciales de esa comunidad, en orden de prioridad: el asunto sanitario, la dotación de servicios y el reordenamiento de flujos. El final de la historia fue feliz para la comunidad, con las ideas del proyecto lograron conseguir la donación de 30 millones de bolívares (cerca de 14,000 dólares) por parte de un ente gubernamental, pero los pobladores decidieron echar las ideas del proyecto a la basura, e invertir ese dinero en lo que consideraron más importante: el recubrimiento del portal de acceso con un material que simula ladrillo.
    Quedamos desconcertados. Todo el trabajo interdisciplinario montado sobre estudios técnicos y sanitarios para detectar las necesidades y jerarquizar las posibilidades del proyecto, se tradujo finalmente en un resultado meramente decorativo.
    En medio del estudio de la problemática de la pobreza, un estudiante que nos apoyaba en el proyecto en el Barrio de Petare, nos hizo llegar una imagen con la idea de que fuera incluida para la concientización del tema ante los entes que podrían financiar el proyecto. Un comercial del canal de televisión MTV que supuestamente duró tan sólo un espacio comercial tras ser censurado por el gobierno americano, deja ver en el fondo a las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York en el momento del impacto del 11 de septiembre de 2001 junto a un texto que decía “2,863 muertes”, y en primer plano un indigente viendo el espectáculo junto a otro texto: “630 millones de indigentes en el mundo”, para concluir lapidariamente: “El mundo unido contra el terrorismo, debería hacer lo mismo contra la pobreza”.
    Claro está, ante los terribles eventos del 11S la primera reacción debe ser la del repudio, la misma reacción tuve con la imagen descrita: no se puede utilizar una tragedia para publicitar otra tragedia. Después del impacto inicial, la sincronía de los dos eventos: el fracaso de nuestra gestión interdisciplinaria y aquella publicidad nos hicieron reflexionar acerca del conflicto social global que estamos viviendo, y sus repecursiones inmediatas en nuestro deseo de abordar la problemática de la pobreza. La fractura del status quo mundial, de cómo el supuesto auge económico mundial surgido desde la Revolución Industrial hasta nuestros días produjo un modelo de desarrollo que pretendió ser universal generando las dramáticas disparidades sociales y culturales que hacen que los habitantes del Barrio de Petare busquen cambiar la ornamentación del arco que da acceso al lugar donde sus niños jugarán sobre la inmundicia.
    Alfonso Toro, ante el conflicto mundial generado a partir de los ataques terroristas del 11S en NYC, 11M en Madrid y 07J en Londres, y la sensación de vacío que ello genera, comenta: “El consuelo en semejante situación es que no hay otra alternativa al diálogo, como tampoco existe una alternativa a la democracia y la tolerancia y a un mercado capitalista social”.2

3. LA TRANSDISCIPLINARIDAD

El nuevo respiro nos hizo concientizar el hecho de que pensar en una intervención articulada de arquitectura, diseño ambiental y urbano en contextos de pobreza para promover su sostenibilidad, asociado a la mejora de la calidad del espacio público, parte de asociar “diseño” con “modelos estratégicos de intervención”. Una idea de proyecto, sin una articulación clara con las necesidades comunitarias que permitan su concreción final, terminaría nuevamente desechada. De modo que una necesidad constante de diálogo entre las diversas disciplinas que abordan la problemática, desde el diseño ambiental de los sistemas hídricos, pasando por el diseño arquitectónico de la pieza construida, hasta el diseño de la intervención, nos llevó a la necesidad de generar puentes, imbricaciones, entrelazamientos entre todas las disciplinas. La interdisciplinaridad, entendida como una suerte de cooperación entre cada una de las partes, nos resultó insuficiente ante la complejidad de los contextos que se deseaban intervenir. Buscábamos una estrategia híbrida de intervención social ligada al proyecto de mejora de la calidad del medio ambiente urbano.
    Con relación a la necesidad de intervenciones híbridas que permitan la actuación desde diferentes ópticas, el antropólogo Néstor García Canclini habla sobre la necesidad de unas “ciencias sociales nómadas, capaces de circular por las escaleras que comunican esos pisos”, los de las diferentes disciplinas, “o mejor: que rediseñen los planos y comuniquen horizontalmente los niveles”.3
    Se trataba de generar estrategias donde la psicología social comunitaria, la arquitectura, el diseño urbano y el diseño ambiental permitieran actuaciones solapadas. Cada una de las disciplinas actuará transversalmente para lograr apuntar longitudinalmente al objetivo trazado.
    Alfonso Toro4 propone una reterritorialización de la disciplina para promover una actuación “transdisciplinaria” del diseñador. Como arquitecto me he propuesto llevar a cabo intervenciones propias de la psicología social comunitaria del mismo modo que el psicólogo se permite transgredir sus límites y dar ideas concretas del proyecto arquitectónico, en una estrategia de hibridación disciplinar que permita unificar acciones.
    Paradójicamente, esta estrategia de deslimitación disciplinar “en el sentido de ampliar, de transgredir los limites”5 lejos de promover una disolución de las disciplinas, permite su fortalecimiento, el arquitecto simula ser diseñador urbano, pero siempre con la lente que mira desde de su disciplina original. Claro está, a la “deslimitación disciplinar” le acompaña una “delimitación proyectual” del caso de estudio, para lograr una actuación puntual más contundente.

3. DESVIANDO A KANAIMÖ

Se hizo necesaria la búsqueda de una imbricación entre los deseos de las comunidades y las necesidades técnicas del proyecto urbano, desde una estrategia sincera de solapamiento de estas variables (necesidades de las comunidades y criterios técnicos) procurando una mirada transdisciplinaria donde cada actor busca posicionarse en la mesa desde el pensamiento del otro. Este cambio estructural de abordar la relación proyectista-comunidad-promotores, puede permitir mejores resultados en la gestión de proyectos urbanos y arquitectónicos, especialmente en contextos de pobreza.
    Este fue el caso de la construcción de un grupo de módulos habitables en la población indígena del Parque Nacional Canaima (Edo. Bolívar, Venezuela), que constituirían la Escuela Técnica del sector.
    El origen de este proyecto revela lo necesario de una escucha verdadera de las necesidades comunitarias. Una contratista recibe un proyecto para una escuela por parte de un ente del Estado venezolano y, al planificar los comienzos de la obra, la comunidad indígena que vive en el lugar –por años desasistida– amenazó con quemar la escuela en caso de que fuese construida. Lo que se iba a edificar no cumplía con sus deseos para un edificio público.
    En ese contexto, fuimos llamados para buscar un diálogo con la comunidad indígena pemón, que habita este sector del Parque Nacional Canaima, adentrado en las zonas selváticas del sur de Venezuela. Después de largas conversaciones, acuerdos y mesas de trabajo, dos variables fundamentales merecían ser tomadas en cuenta, con sus conflictos para el eterno deseo de un buen proyecto arquitectónico:
    • La necesidad de usar técnicas constructivas propias de la tradición de los pobladores primigenios, pero buscando adaptarlas a un edificio público que merecía una perdurabilidad mayor a las que usualmente tienen las churuatas indígenas que deben ser constantemente renovadas.
    • La necesidad de evitar que las terminaciones de los edificios, así como su implantación en el terreno, tuvieran ángulos rectos y ejes definidos; con este mecanismo, se evitaría que el dios maligno Kanaimö pudiera ubicarse, evitando su ingreso a la escuela. Esta decisión, sin duda atentaba contra la necesidad de un proyecto apolíneo, de trazas lineales, para lo que los arquitectos estamos formados en este tiempo; había que vivir con eso.


Figura 2

FIGURA 2. Imágenes "Proyecto y Construido" de los módulos de la Escuela Técnica Kanaimö, para la población indígena de Canaima, Estado Bolívar, Venezuela. Proyecto: Grupo OI-taller de arquitectura.


El resultado fue un edificio radicalmente distinto al que los proyectistas acostumbramos a diseñar, pero la aceptación de un edificio (hoy en la fase final de construcción) por parte de la comunidad, hizo del proyecto su principal logro (Figura 2).

5. A MANERA DE CONCLUSIÓN

La diferencia entre las dos experiencias: El Bulevar en Petare y la escuela en Canaima, evidencia la necesidad de un proyecto situado en una óptica transdisciplinaria. La escuela terminó siendo un proyecto más largo, considerablemente más costoso y envuelto en una complejidad que obligó a un trabajo arduo de proyecto; pero nos mostró cómo un proyecto alejado de las necesidades sentidas de las comunidades –en el caso del Bulevar de Petare, el deseo de la estética por encima de lo sanitario– va directo al fracaso.
    Con respecto al Bulevar, podemos intuir incluso, que habría terminado en el deterioro en caso de que hubiese sido construido, como ocurre con frecuencia con proyectos públicos adelantados por entes gubernamentales. La apropiación de las personas por un lugar nace de una identificación colectiva con el espacio, y eso se logra si los deseos están transcritos al proyecto. A través de estos mecanismos insertos en el marco de la transdisciplinaridad, el proyectista aparenta desprenderse de sí mismo; llegando incluso a diseñar objetos impensados desde su mesa de trabajo. Como comenta Baudrillard: “Disimular es fingir no tener lo que se tiene. Simular es fingir lo que no se tiene”.6 Al momento de conformar proyectos en contextos de pobreza, las reuniones entre los diversos proyectistas y las comunidades están usualmente plagadas de agendas ocultas, la comunidad disimula no saber lo que quiere, el proyectista disimula no tener el proyecto preconcebido. La búsqueda es hacer una conversión de esa estrategia de “disimulación”, por una de “simulación” donde el proyectista empatiza transdisciplinariamente con el otro, como una estrategia para estrechar vínculos y promover mecanismos de negociación.

N O T A S

1 Esta propuesta fue desarrollada por Grupo OI-taller de arquitectura, en asociación con el profesor David Gouverneur de la Universidad Metropolitana, Caracas, a solicitud de los líderes del Consejo Comunal existente en la zona.
2 Toro A. Hacia una teoría... (2003) 2.
3 García Canclini N. Culturas híbridas...(1990) 15.
4 Toro A. Op. cit.
5 Ibid. p. 5.
6 Baudrillard J. Cultura... (1993) 12
.

B I B L I O G R A F Í A

2003 International Year of Fresh Water (2003). Recuperado en febrero 17, 2007, de http://www.wateryear2003.org/
Baudrillard J. Cultura y simulacro, Cairos, Barcelona (1993).
Braudel F. “La larga duración” en
La historia y las ciencias sociales, Alianza Editorial, Madrid (1968).
Brundtland H. Our Common Future, Oxford University Press for the World Commission on Environment and Development, Oxford (1987).
Calvino I. Las ciudades invisibles, Editorial Hermes, México (1972/1974/ 1983).
Delleuze G, Focault M. “Un diálogo sobre el poder” en
Un diálogo sobre poder y otras conversaciones, Alianza Editorial, Madrid (1981/2000/2001).
Gabaldón AJ. Desarrollo sustentable. La salida de América Latina, Grijalbo, Caracas (2006).
García Canclini N. Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad, Grijalbo, México (1990).
Izquiel MC. Resiliencia y adolescencia. Un estudio acerca de la vivencia de un grupo de jóvenes exitosos en contextos de pobreza, Especialización en Psicología Clínica Comunitaria ucab, Caracas (2006).
Montero M. Concientización, conversión y desideologización en el trabajo psicosocial comunitario, avepso, Caracas, 1991.
Morin E. La Méthode, Les Idées, Leur Habitat, Leur Vi. Edition Du Seu­nil, Paris (1991).
Nuño J. ¿Por qué existen ciudades? Fundarte Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas 6, Caracas (1995).
Toro A. Hacia una teoría de la cultura de la “hibridez” como sistema científico transrelacional, “transversal” y “transmedial” (2003). Recuperado en enero 28, 2006, de http://www.uni-leipzig.de/~detoro/ sonstiges/Cultura_hibridez.pdf

World Population in 2030, Proceedings of the United Nations Expert Meeting on World Population in 2300, United Nations Headquarters, New Cork (2004). Recuperado en febrero 18, 2007, de http://www.un.org/esa/ population/publications/longrange2/WorldPop2300final.pdf


Ignacio Cardona
Departamento de Arquitectura, Diseño y Artes Plásticas, Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela
iacardona@usb.ve



Ir a inicio de: Elementos
Ir al catálogo de portadas