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Elementos No. 68, Vol. 14, Octubre - Noviembre, 2007, Página 35
Carne y cera: los modelos anatómicos de Clemente Susini. Presentación de la colección de Cagliari

Luigi Cattaneo                 Descargar versión PDF


En septiembre de 1801, Francesco Antonio Boi,1 profesor de anatomía de la Universidad de Cagliari, debía haber iniciado su tercer año de enseñanza. Pero se encontró con que no tenía estudiantes debido al hecho de que en Cagliari nadie había tomado estudios médicos ese año. Pensó entonces que debería sacar alguna ventaja de esta situación e ir al continente para “adquirir más información sobre su materia”. Por lo tanto, solicitó el permiso de Carlos Félix de Saboya, Virrey de Cerdeña. Éste no sólo le otorgó su autorización sin dudarlo, sino que acompañó su decisión con un emolumento de cien escudos sardos tomados de la prebenda de Assemini, la cual había sido otorgada siete lustros antes por el papa Clemente XIII, y representaba una de las más importantes fuentes de ingresos para el ateneo.
    El doctor Boi dejó Cagliari y se dirigió primero a Pavía, en cuya famosa universidad el gran Scarpa era profesor de anatomía. Luego fue a Pisa y a Florencia donde, aunque no había universidad, los estudios de anatomía florecían gracias a las iluminadas provisiones tomadas años atrás por el Gran Duque de Toscana, Pedro Leopoldo de Habsburgo-Lorena. En el Hospital de Santamaría Nuova la anatomía era enseñada por Paolo Mascagni quien, aunque tenía su cátedra en Pisa, había sido asignado a esa tarea por un Motu Proprio del rey de Etruria, Lodovico I de Borbón. A su llegada a Florencia, el doctor Boi comenzó a asistir a las clases de Mascagni, donde obtuvo tanto conocimiento científico que decidió quedarse ahí por cuatro años, es decir, hasta 1805.


CABEZA...

Cabeza. (Tomada de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 129.)


    Es a su estadía en Florencia a la que debemos las ceras anatómicas de Clemente Susini, antiguamente conservadas en el Instituto de Anatomía Humana de la Universidad de Cagliari. Por ese entonces Susini estaba trabajando en el Museo de Física e Historia Natural “La Specola”, ya tenía renombre como escultor en cera de temas anatómicos y su fama se había extendido por toda Europa. Sin embargo, los detalles acerca de la compra de las ceras anatómicas no son claros, ya que no queda ninguna correspondencia relativa a ello. A pesar de todos mis esfuerzos y de las búsquedas que hice en Filze di Negozi y en Filze di Conti de La Specola, no ha sido posible rastrear los detalles de la compra. No obstante, parece claro, como dice Castaldi,2 que Boi mismo fue comisionado para la adquisición por el virrey Carlos Félix, quien intentaba enriquecer el Museo de Antigüedades e Historia Natural que había sido fundado recientemente en el Palacio Virreinal de Cagliari. Lo que sí es un hecho es que las ceras fueron originalmente alojadas allí, y que después fueron trasladadas a la universidad, cuando la totalidad del museo fue donada a ésta. Sabemos que las ceras estuvieron en el Palacio Universitario desde 1812, ya que Francisco de Austria-Este3 (quien más tarde llegaría a ser Francisco IV, Duque de Módena) escribió en su Descripción de Cerdeña: “Y hay algunos modelos anatómicos de cera, pero sólo unos pocos.”
    Clemente Susini (1754-1814), florentino, trabajaba en la Academia de Bellas Artes de Florencia como grabador en vidrio y escultor, cuando Abbot Fontana, quien había sido comisionado por el Gran Duque Pedro Leopoldo de Habsburgo-Lorena para crear el Museo de Física e Historia Natural “La Specola” en Florencia, le pidió que modelara para el museo estatuas anatómicas en cera. En honor a la verdad, la costumbre de reproducir en cera preparaciones hechas en cadáveres era muy antigua en Florencia, y había sido introducida hacía más de un siglo por Giulio Gaetano Zumbo (o Zummo). Zummo era un sacerdote de Siracusa y había sido invitado a Florencia por el Gran Duque Cosme III de Medici; posteriormente Giuseppe Ferrini lo siguió hasta allí. Bajo la orientación del cirujano y obstetra Giuseppe Galletti la producción de modelos de cera aumentó debido a los nuevos conceptos de la Ciencia de la Ilustración que abogaba por la diseminación de la información científica; por tanto, se planteó la necesidad de producir más modelos para propagar el conocimiento de la anatomía, que era la ciencia más avanzada en ese momento como resultado de los grandes descubrimientos que se estaban realizando.

MANO...

Mano. (Tomada de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 150.)

    Así, Susini creó el gran Laboratorio de Ceroplástica (ceras anatómicas) en el museo La Specola, donde él y sus ceraioli (modelistas) reprodujeron los modelos anatómicos preparados especialmente por Antonio Matteucci, Tommaso Bonicoli, Filippo Uccelli y el propio Paolo Mascagni. En el laboratorio, como dice Belloni,4 “había una inteligente relación de equipo entre los modelistas y los anatomistas.” Éstos hicieron preparaciones de cadáveres siguiendo los dibujos del más famoso tratado de anatomía de ese periodo; a partir de ellas, los modelistas hacían moldes de yeso de los cuales obtenían estatuas llenándolos con mezclas de cera virgen coloreada, cera citrina, cebo, brea, resinas y bálsamos varios.
    Susini modeló aproximadamente dos mil ceras anatómicas durante sus cuarenta años de trabajo; descontando unas pocas que están en institutos europeos e italianos de anatomía, ellas forman dos grandes colecciones: la del museo “La Specola” y la del museo “Josephinum”, en Viena.
Las ceras anatómicas de Susini son obras maravillosas. La armonía y belleza de las formas reproducidas con perfección técnica sin par, la serenidad clásica de las expresiones, el refinado ajuste de los colores equilibrados con una hábil moderación, eliminando todo lo que es macabro en la preparación de los cadáveres, pero conservando en su totalidad la verdad anatómica; la realidad es transfigurada por el gran artista, y el modelo anatómico se eleva a la misma dignidad de una obra de arte.
    Las ceras anatómicas de Susini conservadas en el museo de Cagliari están montadas en veintitrés mesas de madera que aún tienen las etiquetas con la firma original de Clemente Susini y la fecha. Fueron hechas en Florencia entre 1803 y 1805 y, por tanto, son posteriores a las ceras del museo “La Specola” y a las del “Josephinum”, pero no son réplicas; al contrario, constituyen un documento acerca de la última forma de trabajar del artista en la que, mientras reproducía los sujetos anatómicos, mostraba un aspecto artístico completamente nuevo para su arte; para demostrar esto basta con mirar la expresión realista, parecida a la de los cadáveres, en el rostro de estas ceras, tan lejana de la expresión serena y casi durmiente tan típica de sus ceras anteriores. Uno podría asumir que Susini tenía en mente la famosa Cabeza de Zumbo (Testa dello Zumbo) del museo “La Specola”, aunque sin ceder a ese enfoque macabro tan caro al sacerdote siciliano.
    La colección de ceras anatómicas de Cagliari es muy pequeña cuando se la compara, en términos del número de piezas, con las dos grandes colecciones de Florencia y Viena, pero no es menos importante que éstas cuando se la considera como el último acercamiento del gran artista a su visión artística.

N O T A S

1
Francesco Antonio Boi nació en 1767 en Olzai, un pequeño pueblo en la Barbagia de Ollolai, en una familia de campesinos. Estudió gramática en Fonni con el “Frati Minori dell’Osservanza” y obtuvo los hábitos en Oristano, trasladándose entonces a Cagliari donde, habiéndose separado del clero, emprendió estudios médicos en la Universidad de Cagliari, obteniendo su grado en medicina el 22 de octubre de 1795. Pronto adquirió una buena reputación, y el 16 de marzo de 1799 fue nombrado Professore Straordinario en la Universidad de Cagliari para ocupar una cátedra vacante de medicina por nombramiento real de Carlos Manuel IV de Saboya; el 12 de septiembre del mismo año se le otorgó la cátedra de anatomía, instituida en 1764, y que hasta entonces había sido otorgada a profesores de otras materias. Conservó la cátedra de anatomía de la Universidad de Cagliari hasta 1844 cuando, por solicitud propia, pasó a retiro parcial y fue nombrado Profesor Emérito. Murió en Cagliari en 1860.
2 Castaldi L. 1947. Francesco Boi (1767-1860), primo cattedratico di Anatomia Umana a Cagliari e le Cere Anatomiche fiorentine di Clemente Susini. Biblioteca Riv. Star. Scien. med. nat., Vol. I.
3 D’Austria-Este F. 1934. Descrizione della Sardegna, 1812, G. Bardanzellu (Editor), Biblioteca scient. Soc. Naz. Stor. Risorg. Ital., Fonti (Serie II), Vol. II.
4 Belloni L. 1960. Anatomia plastica – 3. Le cere fiorentine, Symposium Ciba, 8, 120-132.

Texto tomado de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 15-16. Trad. de Emilio Salceda. esalceda@siu.buap.mx



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