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Elementos No. 66, Vol. 14, Abril - Junio, 2007, Página 57
Miasma

Rollin Kent                 Descargar versión PDF


Pero el hombre
El hombre de las lentas barbaries
El hombre como un pantano
El hombre con el instinto nublado
Con la carne en exilio
El hombre de certidumbres de garra
De ojos cerrados el hombre de relámpagos
El hombre mortal y dividido
Con la frente ensangrentada de esperanza
El hombre perseguido por el pasado
Y siempre arrepentido
Aislado cotidiano
Desnudo responsable
Paul Éluard
Poesía Ininterrumpida

Recostado en la cama, Alex oyó el gemido eléctrico. ¿Norberto? Sonaba como su Vespa Electric. Desabrochó los párpados. No, la laptop anunciaba un mensaje. Extendió un dedo, abrió el mensaje, un llamado del Consejo Superior, reunión de emergencia. Claro. Venía un vínculo anexo a un programa de tele. Lo picó, apareció la locutora de noticias.

–Señoras y señores, hoy 20 de julio de 2052 la comunidad totonaca está de luto. Desde la sede de la Organización Mundial del Comercio en Varadero de las Antillas les comunico una noticia de última hora: la milicia mesoamericana ha localizado el cadáver de Norberto Vargas en un paraje remoto del tiradero industrial Río Bravo en la frontera militarizada de Mesoamérica con la Unión Anglo-Protestante. Una patrulla aérea en vuelo de rutina para monitorear niveles de radiación detectó un cuerpo orgánico y lo reportó a las fuerzas terrestres, que lo han identificado. Como informamos ayer, el conocido dirigente totonaca de la Coalición Verde llevaba dos días desaparecido. La portavoz del Consejo Superior de la Coalición había denunciado una serie de amenazas de las que había sido objeto el Señor Vargas durante su comparecencia en la Organización Mundial del Comercio.

    Se estremeció, terminó de despejar la borrasca de los ojos y perdió la imagen de Monique. Con un movimiento de la mano aumentó el volumen y se tensó frente al monitor.

–La milicia ha iniciado formalmente una investigación, mientras que la portavoz de la Coalición ha acusado a la Corporación Planetaria Monsanto-Dupont de estar detrás de la desaparición del conocido paladín de la causa de las drogas orgánicas.

    No sorprenderse no obstó para que un escalofrío le erizara la espalda. Prefería recordar los dedos de Monique en su cuello, cerró los ojos, buscando su imagen en la memoria.
    La voz de la locutora desplazó el momento húmedo.

–Esta noticia se da a conocer momentos después de la inauguración del simposio en el décimo aniversario del fallo del Tribunal Planetario a favor de la legalización de la mariguana, que la Coalición Verde celebra en esta sede. En su discurso inaugural, la Doctora Monique Bazaine reseñó los hechos. Los laboratorios de la Coalición habían demostrado las aplicaciones benéficas de la mariguana como analgésico universal, barato y sin efectos secundarios. Como se sabe, se vino para abajo la industria de las aspirinas y otros productos como el paracetamol y el ibuprofeno. Ustedes recordarán que miles de trabajadores de las industrias farmacéutica y química fueron lanzados al desempleo por esta decisión, especialmente en el Mercado Común Ruso-Europeo y la Unión Anglo-Protestante.

    Volvía la mirada esmeralda de Monique, le rogaba. Esto ya era peligroso, no podían seguir así. Alex la tomaba de los hombros y contemplaba la afluente verde de sus ojos, hundía la cara en su cabellera. Alex, escúchame, me angustia todo esto. Algo te puede pasar. Él besaba su cuello y la estrechaba.

–Con la decisión del Tribunal se desplomaron los precios de este producto, afectando también a las redes del narcotráfico tradicional, que fueron acusadas ayer por la Coalición de aliarse con la Corporación Monsanto-Dupont para usar insecticidas y fertilizantes químicos en sus cultivos con el fin de mejorar su eficiencia y aumentar el volumen de producción de mariguana genéticamente modificada. Norberto Vargas alegó ante la OMC que estos productos son cancerígenos y exigió su prohibición.

    Alex sabía que ella tenía razón. En esta ocasión se habían metido en algo gordo. Desde que se doctoró en bioquímica y se incorporó de lleno a la Coalición Verde no había experimentado tal temor. No lo sintió cuando dirigió el bloqueo de lanchas contra el desembarco de productos Monsanto-Dupont en los muelles de Cartagena. Ni cuando con su brigada recorrió territorio narco de incógnito tomando muestras de suelo. Pero hacía mucho tiempo de eso. Hoy los jóvenes emprendían las acciones más arriesgadas, y él pasaba cada vez más tiempo en reuniones políticas, en el laboratorio, en viajes para organizar las nuevas redes de la Coalición en territorio maya y más al sur. Norberto confiaba en que Alex podría con el paquete, confiaba en que todos le darían su lugar.

–Señoras y señores, se encuentra con nosotros el renombrado analista de Wall Street Online, Bob Belden. Bob ¿cuáles son las perspectivas del mercado de los analgésicos?
–En los últimos cinco años la Coalición Verde ha logrado organizar a productores de mariguana desde territorio tarasco hasta las comunidades quechuas andinas. Afirman usar sólo ingredientes orgánicos y sin duda están acaparando el mercado mundial de mariguana y de semillas mejoradas libres de insecticidas. Todos los expertos coinciden en que mientras los biotecnólogos de la federación chino-afgana no logren reducir los niveles adictivos de sus derivados opiáceos, la mariguana orgánica en todas sus presentaciones no será desplazada del primer sitio de las preferencias del consumidor mundial. No son buenas noticias para corporaciones como Monsanto-Dupont. Lo que hoy está en juego para ellos es vital, pues habían apostado a recuperar el mercado de la mariguana con sus semillas rediseñadas y todo el paquete tecnológico que requiere su cultivo.
–Gracias, Bob.

    Monique decía que la Coalición se echó encima a un enemigo muy fuerte. Le advirtió que la alianza de los empresarios químicos con el narcotráfico tradicional era demasiado peligrosa. Alex no quería hablar de eso. ¿Cuándo fue que empezaron a hablar de tener hijos? Recordaba que fue de regreso de un viaje, ella le sonrió, lo abrazó y cambió el tema. Después fue convenciéndose ella. Entonces él empezó a tener miedo. Por un hijo, se decía. Por él mismo.

–Por otro lado, la Coalición Verde ha recibido el apoyo de la Red Acuática del Altiplano. Hace dos días la RAA se declaró en contra del uso de insecticidas químicos por el dispendio de recursos acuáticos y la contaminación de acuíferos. Hoy en el seno de la Organización Mundial del Comercio se enfrentan dos fuerzas de gran envergadura, las empresas y las organizaciones civiles. En este escenario, la trágica muerte de Norberto Vargas no hace más que tensar el ambiente. Pasamos a un breve corte comercial y volvemos con una entrevista a la Doctora Monique Bazaine, directora de los laboratorios de la Coalición Verde.

    Monique no lo sabía. ¿Por qué no se lo había dicho? Pero Norberto estaba al tanto de su hartazgo con la santurronería de algunos camaradas ambientalistas, los más radicales. Alex y Norberto llegaron a comentar cómo a veces su beatitud se transmutaba en perfidia. Si Norberto lo tomaba como un reto para su liderazgo, para profundizar el debate ideológico, a Alex se le plantaba una semilla más de la desazón. Norberto se daba cuenta pero le decía que le tocaba, que no había remedio.
    Quince años de militancia, tanta partida de madre. Fue emocionante al principio, vivían intensamente. Tenía sentido lo que hacían. Lo que hacían era su sentido. Y había quien los escuchara, había gobiernos, leyes, tribunales. Pero todo se fue al carajo, y no pudieron evitarlo, una elección tras otra, llegaban al poder los más podridos. Cuando se supo que la Mara del Atlántico financiaba campañas electorales, el llamado a la abstención de los Saramaguistas llovió sobre mojado, nadie salió a votar. Se fueron separando los estados. Nuevo León con Tejas por un lado, la República Maya por otro. Pero tampoco funcionó, desaparecieron los gobiernos, quedaron las empresas, las alianzas de corporaciones. Todos contra todos.
    Sólo con el tiempo se abrió paso la advertencia de los más lúcidos –Norberto entre ellos– sobre la siniestra coincidencia entre la alegría inicial de los anarcos más radicales y la de los neoliberales: la pesadilla fascista, el mercado universal, se hizo realidad sin revolución. Los que antes se alegraban de no tener que pagar más impuestos ni aguantar burócratas corruptos acabaron aullando ante la nueva anarquía. Y hubo que formar la Coalición para defender la salud de la gente.

–Volvemos, señoras y señores, con la Doctora Bazaine. Doctora, hace unos momentos en su intervención inaugural usted habló de los triunfos de la Coalición Verde y particularmente de la prohibición de la hidrogenasa. ¿Cuál fue su papel en esa decisión?

    Alex había dejado de mirar el monitor. Ahora se reincorporó. Proyectar una mirada serena hacia las cámaras no le había costado tanto esfuerzo a Monique como despojarse de su acento. Pero lo había logrado. Cuando decía molestarse por las etiquetaciones mediáticas de científica telegénica o de tecnócrata de izquierda, a Norberto le pareció ver una sonrisa volátil esbozarse en sus labios. Alex no hacía caso. Ahora lo recordaba.
    Flemática, Monique contemplaba la cámara:

–Desde fines del siglo pasado, la hidrogenasa se usó extensamente como conservador de alimentos procesados. No había chatarra sin su dosis de H, ni las tortillas se salvaban. Fueron las abuelas lectoras de la Coalición las primeras en denunciar las pérdidas de atención y los problemas motores en niños pequeños. En los laboratorios pusimos manos a la obra, revisamos a fondo los hábitos alimenticios de los niños, identificamos la hidrogenasa y acabamos mostrando sus efectos neurológicos. Fue muy difícil, porque la H no deja rastros químicos, sólo conductuales. Y nuestro código de ética nos impedía realizar experimentos con sujetos humanos, como siempre lo han hecho las empresas. Pero sospechábamos que sus efectos se acumulaban a largo plazo y lo pudimos demostrar cuando empezamos a examinar ancianos.

    La locutora le retiró el micrófono, dejándola con la boca abierta, para preguntarle:

–Pero eso fue en 2035, si mal no recuerdo, y el Tribunal Planetario no existía. No había manera de prohibir una sustancia.
–En efecto, nos dimos cuenta de que no bastaba la denuncia. A las corporaciones les tenían sin cuidado los llamados a la ética. Y coincidimos con otras organizaciones civiles en la lucha por restablecer el Tribunal Planetario, que había desaparecido, junto con las Naciones Unidas, después de la última guerra petrolera. Con las manifestaciones planetarias del 2040 se formalizó el Tribunal y después logramos la prohibición de la H.
–Un gran logro, sin duda. Pero ¿piensa que la Coalición entrará en crisis con la muerte de Norberto Vargas?
–Estamos todos consternados, y habrá que esperar la resolución del Consejo. Pero le puedo adelantar que la desaparición de Norberto no fue casual y lo demostraremos.

    Hacía tiempo que serpenteaba la congoja. Todo era por sobrevivir, nada más. Había dejado de hacer alarde con los demás de que no les interesaba llegar a pepenar las migajas de una vejez envilecida. Antes no pensaba en esto o no le importaba. Mucho tiempo compartió el entusiasmo de los demás compañeros con el crecimiento de la Coalición. Pero ellos no veían los cementerios repletos de ídolos. O los veían y se lo guardaban. Intoxicados con la emoción de participar en la Coalición no se permitían tener esperanzas de gente común y corriente. Una regla no escrita de los militantes: vivir para el momento, desterrar la palabra futuro. Alex veía cómo los más resentidos existían en ebullición permanente. Lo asediaba la certeza de que mantenerse en incesante efervescencia defensiva, sin proyecto, sólo podía conducir a la demencia. Norberto lo miraba. Le exigía, qué haríamos sin la audacia juvenil del salto al vacío. Que recordara todo lo logrado por pura pinche temeridad. Alex se quedaba callado.
    Evocó los dedos fríos de la zozobra en el vientre cuando empezó a notar el esfuerzo que hacía Norberto por ocultar los desvaríos de su ojo izquierdo. Llegó el momento en que sus leves pérdidas de concentración se volvieron inocultables. No se decían nada, intercambiaban miradas. Conocían los síntomas neurológicos, sabían de qué se trataba. Lo que no entendían era cómo lo habían envenenado.
Alex pareció notarlo mucho antes que Monique. Al principio le extrañó que no lo percibiera, pero, claro, ella no veía con la misma frecuencia a Norberto. Cuando Alex supo de su incipiente daltonismo, decidieron pedirle a Monique un examen en secreto, no había más remedio que recurrir a ella. Se había mostrado sorprendida, el chequeo anual era de rigor para todo el Consejo Superior y quedaba registrado en las bases de datos de la Coalición. Alex le contó todas sus sospechas, y accedió. Poco le duró a Alex el alivio de compartir la carga del secreto. Ella confirmó el diagnóstico, una H aparentemente mejorada. Por lo pronto le afectaba la vista pero la degradación neurológica no tardaría en extenderse. A Monique le pareció sorprender la rapidez de su evolución, no era como la vieja H.
    Inmutable, exasperando a Alex, Norberto inició los preparativos de su muerte anunciada, había que demostrar los efectos de la nueva H. Monique organizó su historia clínica, llevó un registro minucioso de sus cambios de comportamiento, tomó muestras, documentó todo. A los demás no les despertó sospechas que Norberto dejara de usar el teclado y se abandonara a las delicias del reconocimiento de voz.
    Más difícil fue explicar que renunciara a conducir su Vespa, que trajera de chofer a Alex. Disfrutaron el tiempo que pasaron juntos, Norberto preparándolo para tomar su lugar y Alex acelerando la Vespa para no escuchar.
    Norberto también le preguntaba sobre Monique. Si Alex pasara al frente, tendría que estar seguro de ella. Ninguno de los dos lo había dicho, pero la H, sustancia controlada, provenía de algún lado. La insidia contra Monique había empezado tiempo atrás, todos querían saber por qué ella examinaba en privado a Norberto.

–¿Qué quiere decir, Doctora?
–No puedo abundar, el Consejo Superior está por reunirse y en su momento dará a conocer la posición oficial de la Coalición.

    Alex minimizó la ventana del reportaje. Encendió un porro, aspiró, se recostó y volvió a cerrar los ojos. El Consejo lo llamaba. Tendría que responder al mensaje. Del email no te escondes.


Rollin Kent, Facultad de Administración, BUAP. kent.rollin@gmail.com



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