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Elementos No. 64, Vol. 13, Octubre - Diciembre, 2006, Página 64
Alfonso Vélez Pliego (1946-2006): in memoriam

Julio Glockner                 Descargar versión PDF


Alfonso fue un rector cercano a los universitarios, un funcionario accesible con quien se podía conversar en la calle, en una fiesta o en un evento cultural. Sus oficinas no fueron una fortaleza inabordable ni se rodeó de guaruras que lo aislaran de los comentarios directos que se le quisieran hacer. Alfonso tuvo la suficiente sencillez para ser un rector al alcance de la mano, un rector que no desconoció a los universitarios ni se desconoció a sí mismo como universitario, con todo lo que ello implica cuando esta posición se asume auténticamente, sin demagogia. Cuando se está realmente al servicio de la comunidad universitaria, como lo estuvo él, hacen falta algunas cualidades que desafortunadamente han sido poco comunes. Entre ellas, la suficiente inteligencia para ser plural y saber entenderse con una comunidad intelectual y políticamente diversa. De esta cualidad se deriva la tolerancia y el respeto a los adversarios: durante los dos rectorados de Alfonso ningún trabajador fue despedido por motivos políticos. Esto creó un clima de confianza que propició la discusión y la libre expresión de las ideas, algo fundamental en la vida universitaria que se ha venido debilitando y que necesitamos recuperar. Otra cualidad que se extraña es la honradez. Alfonso no se enriqueció a costa de la universidad. Un funcionario que actúa honradamente no traiciona la confianza que la comunidad deposita en él. Estoy hablando de honorabilidad y rectitud moral, que Alfonso las tuvo siempre como reglas de conducta, y no de astucia para manejar las cifras y evitar ser descubiertos en el saqueo de los recursos universitarios.
    El proyecto personal de Alfonso era la universidad misma. No había detrás un proyecto político individual que se sirviera de la universidad para alcanzar sus propios fines. Esto puede ser visto por los políticos profesionales, quienes saben trastocar en beneficio propio los medios y los fines, como una limitación, pero a quienes nos interesa la universidad en sí misma, y no el futuro político de quienes la dirigen, le estamos agradecidos por haber tenido ese proyecto de vida.



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