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Elementos No. 57, Vol. 12, Enero - Marzo, 2005, Página 63
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EL DOCTOR MARCELINO CEREIJIDO Y SUS PATRAÑAS
Marcelino Cereijido
Libros del Zorzal, Argentina, 2004.



Escribe Marcelino Cereijido en el prólogo:

"En este libro compilo artículos que si bien tuvieron su origen en hechos reales, han acabado en la distorsión, la mentira y el escándalo. Mal que me pese debo admitir que, mientras mis esforzados artículos sobre mi campo de trabajo (fisiología celular y molecular) con los que me atengo al implacable "publica o muere" que rige mi profesión, son leídos por un número exiguo de especialistas, los artículos aquí agrupados han llegado a agotar ediciones de revistas y circulado luego en forma de fotocopias. Jamás me ha parado un colega en los pasillos de mi centro de investigación para comentarme la lectura de algún artículo mío en el American journal of physiology, el Journal of membrane biology o algunos de mis libros sobre el analfabetismo científico que está hundiendo a nuestros países. En cambio, los artículos que agrupo en este libro han tenido la virtud de dividir a mis lectores en aquellos que estaban abiertamente en mi contra, y el resto, que estaba airadamente contra mi mamá. La idea que el ciudadano común tiene sobre los investigadores es casi tan falsa como la que tiene sobre la ciencia (a la que generalmente confunde con la investigación). Lo malo es que una sociedad que se mueve con esos conceptos está condenada a la miseria y a la dependencia en el mundo moderno.

Pero con el analfabetismo científico sucede como con las neurosis: la gente lo padece, enuncia su deseo de curarse, pero se resiste a tratarlo en serio y acaba cultivándolo. De pronto caí en la cuenta de que el público y los colegas académicos tomaban más en serio los artículos de este libro en que, si bien no había mentido, había exagerado, interpretando fuera de contexto, y confesado transgresiones. En un primer momento me propuse ser más cuidadoso pero, así y todo, mis narraciones se fueron deslizando hacia una suerte de judo literario. Me explico: allá en mi adolescencia, un profesor de judo me mostró que cuando dos contrincantes se empujaban con el 100% de sus fuerzas, la acción es poco eficaz; en cambio, si de repente uno de ellos, lejos de empujar, jala al oponente hacia sí, éste pierde equilibrio y se viene con una fuerza igual a la suma de ambos. De modo que en lugar de acallar los rumores sobre mi conducta científica, los confirmé, exageré y transformé en patraña. La patraña se fue transformando en un estilo que atrae la atención hacia el mundillo de la investigación y la ciencia, y en cierto modo resquebraja la coraza de ignorancia de la gente sin ciencia. Después de todo, si de distorsionar se trata, estas patrañas no resultan más falsas que las descripciones que uno escucha en los homenajes a científicos o en los discursos en que un funcionario declara su propósito de apoyar a la ciencia. Las patrañas son casi tan inanes, pero muchísimo más amenas.

Las narraciones agrupadas en este libro fueron apareciendo a lo largo de veinticinco años en Avance y perspectiva, revista mensual del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), donde tengo mi laboratorio. Esa circunstancia les dio varias connotaciones que creo conveniente señalar, porque no emanarán de la lectura.

Avance y perspectiva no se vende y, como se solventa con dinero de la propia institución, no caben en ella debates ni críticas, pues no se concibe que algo normado por la autoridad pudiera no ser perfecto. No se trata de una aberración, por el contrario, tanto por su nivel profesional como por su ambiente de trabajo, el CINVESTAV es un excelente instituto de investigación, sólo que, como toda sociedad pre-científica, tiene al Principio de Autoridad entre sus ingredientes constitutivos fundamentales. Dichas sociedades dan por sentado que los científicos somos infalibles, austeros, solemnes, aburridos y conscientes de que Platón, Galileo y Pasteur nos escudriñan desde el pasado, y que la Humanidad sufriente nos observa desde el futuro, esperando que nuestro talento arrebate a sus hijos de las garras del dolor. En reciprocidad, los autores de Avance y perspectiva cuidamos de no defraudar, adoptando las poses correspondientes y publicando anécdotas personales solamente cuando aparecemos como sabios abnegados y recubrimos al mundo científico con el oropel de la gloria.

Afortunadamente, el Dr. Miguel Ángel Pérez Angón, editor de Avance y perspectiva, además de mis artículos de divulgación "seria" sobre células y moléculas, fue aceptando también mis contribuciones con anecdotarios mentirosos, hechos fraguados, personajes inexistentes y denuncias falaces, a pesar de que llegaban a provocar desde sonrisas indulgentes a enojos de sabios ultrajados, suscitaban artículos de réplica, creaban conflictos con otras instituciones y hasta provocaban comentarios en periódicos de gran tirada. Nunca me avine a llamarlos "cuentos" porque están basados en hechos verídicos, apenas alterados para no humillar a los colegas llamándolos por su nombre. Pero, como se verá, por momentos este camuflaje pueril de llamar "Douglas Fermoso" a un personaje que correspondía a un Douglas Handsome de carne y hueso llegó a provocar la denuncia airada de investigadores que se sintieron aludidos, requirió de intervenciones apaciguadoras de autoridades nacionales, y más de una madrugada me despertó el temor de que mi osadía me trajera consecuencias. Justamente, la "Serie de Douglas Fermoso" consiste en un grupo de cuatro artículos que me animé a incluir en el presente libro a pesar del zipizape que provocó en su momento. Dado que las narraciones dependen de la realidad y los momentos en que ocurrieron, las ordeno en secuencia cronológica, arrancando en los años en que costeaba mi carrera trabajando como corrector en una editorial, hasta los momentos actuales en los que protesto por la bochornosa ética de ciertas investigaciones con sujetos humanos."



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