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Elementos No. 55-56, Vol. 11, Octubre - Diciembre, 2004, Página 60
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EL MEME ELÉCTRICO.
UNA NUEVA TEORÍA SOBRE CÓMO PENSAMOS.
ROBERT AUNGER.
Paidós, Barcelona, 2004.

C uando estuve haciendo trabajo de campo antropológico en África central, me encontré con personas que creen que los brujos le pueden atacar a uno mientras duerme y comerse tu cerebro, lo que te convierte en un brujo como ellos, con ideas revueltas, como salir a pasear por la noche, vivir sin casa en el bosque y copular con animales. En muchas culturas de todo el mundo se cuentan relatos similares: existen agentes sobrenaturales que acechan a la gente y le pueden hacer daño u obligarla a hacer algo nuevo o extraño. Me apresuro a añadir que estas personas no son "extrañas" en ningún otro sentido; los individuos que conocí eran listos, se preocupaban y eran considerados. Llegué a tomarles cariño. Y, desde luego, sabían cómo sobrevivir en su ambiente mucho mejor que yo. Cuando intentaban dar muerte a un animal en la caza, comprendían las leyes de la física lo bastante bien como para disparar flechas de manera que los animales murieran y ellos tuvieran qué comer. Y pudimos conversar sobre muchas cosas cotidianas, a pesar de que yo no crea en la brujería, lo que sugiere que muchos de nuestros pensamientos viajaban por senderos comunes. Compartíamos el hecho de ser, de manera definida y sonora, humanos.

¿Acaso estas gentes de África central sienten algún tipo de disonancia cognitiva entre sus mundos metafísico y físico? ¿Entre las creencias culturales que aprenden de los demás y lo que experimentan a través de su propio contacto y experiencia con el mundo? Quizás estas "locas" creencias de brujería son algún tipo de parásito de su mente, capaz de perpetuarse de algún modo, y que sirve a sus propias necesidades. No parece, ciertamente, hacer mejor la vida a nadie de los que sostienen tales creencias, puesto que creer en la brujería puede hacer que las relaciones sociales, incluso las que se establecen entre los deudos y amigos más próximos, sean muy tensas. Uno está siempre pensando si algunas palabras malhumoradas o un desaire inadvertido hará que alguien se enfade lo suficiente para visitarnos por la noche como un animal imposible que hunde sus dientes en nuestro cráneo.
Desde luego, uno no tiene que creer en la brujería para tener una vaga sensación de que varias corrientes distintas de pensamiento están abriéndose paso simultáneamente por la cabeza de uno. Quizá dicha sensación surge porque algunos de nuestros pensamientos nos son realmente "ajenos". Quizá lo que los psicólogos denominan de forma insulsa "disonancia cognitiva" deriva del hecho de que al menos algunos de nuestros pensamientos tienen su origen fuera de nosotros y se reúnen de manera algo lamentable dentro de nuestra cabeza. Los delirios psicóticos (en los que una persona oye conscientemente voces no familiares que reverberan en su mente) podrían empezar entonces cuando estos pensamientos ajenos se vuelven demasiado numerosos y demasiado rencorosos. No se trata de una idea completamente nueva; recuerde el lector la típica imagen de dibujos animados en la que un ángel susurra al oído de algún personaje "¡No lo hagas!", mientras un demonio le está gritando "¡Vamos, hazlo!" en el otro.

De modo que quizás estamos literalmente poseídos por pensamientos importados de las personas que nos rodean. Para utilizar una analogía más médica, quizá las ideas se adquieren como un tipo de "infección" mental mediante contacto social. Sabemos que de ese modo podemos adquirir enfermedades terribles, a partir de gérmenes que nos llegan con los estornudos de los demás. ¿Qué ocurre si hemos de temer que algo adquirido culturalmente a partir de nuestros compatriotas puede ser asimismo peligrosamente infeccioso? ¡Podríamos contaminarnos con patógenos cerebrales alevosos sólo por hablar con los demás! Efectivamente, mediante la conversación, podrían transmitirse ideas de un cerebro a otro, replicándose dentro de nuestra cabeza.
¿Por qué pensamos las cosas que pensamos? ¿Tenemos pensamientos o ellos nos tienen a nosotros? Esta idea sorprendente (que los pensamientos pueden pensar por ellos mismos) es la ocurrencia genial que se halla tras una nueva teoría denominada memética. Dicha teoría se basa en una importante intuición relevante para las especies sociales como los seres humanos. Empieza por reconocer que muchos de nuestros pensamientos no se generan en el interior de nuestro propio cerebro, sino que se adquieren como ideas procedentes de otros. Lo que la memética sostiene es que, una vez en nuestro interior, esos pensamientos se dedican a trabajar por su cuenta, persiguiendo objetivos que pueden estar en conflicto con nuestros mejores intereses. Estas ideas poseen sus propios intereses en virtud de tener cualidades que las convierten en algo parecido a virus biológicos.
Hace tiempo que los científicos sociales han señalado que el conjunto de creencias y valores que sostienen en común los miembros de grupos sociales (su cultura, en último término) parece evolucionar a lo largo del tiempo. Surgen con una cierta regularidad nuevas variedades de opinión (mutantes), que después son seleccionadas por los individuos sobre la base de una amplia gama de criterios, como su atractivo psicológico. Este parecido entre procesos culturales y biológicos llevó al eminente zoólogo Richard Dawkins (que ahora es Profesor Charles Simonyi para la Comprensión Pública de la Ciencia en la Universidad de Oxford) a sugerir que la evolución cultural podía describirse utilizando los mismos principios que la evolución biológica. Más concretamente, identificó una unidad de información que desempeña un papel análogo al del gen, el replicador biológico. Acuñó el término "meme" como nombre para estas partículas culturales, que suponía que se podían replicar cuando las personas intercambian información. El resultado de esta hipótesis es que los memes son ideas que coleccionan personas como si fueran trofeos, y que infectan el cerebro como "virus de la mente". Quizá lo que pensamos no tiene tanto que ver con nuestro propio libre albedrío como con la actividad actual de algo parecido a "genes del pensamiento" que opera dentro de nuestra cabeza.
Son muchos los que han considerado que la idea de los memes es atractiva desde el punto de vista lógico y la han aceptado. Sin embargo, gran parte de esta especulación ha sido irresponsable porque la existencia de los memes todavía no se ha establecido. No obstante, si pudiera demostrarse que el intercambio social supone regularmente la replicación de información, tal descubrimiento tendría importantes implicaciones para la naturaleza de la psicología y de la sociedad humanas. Por ello, es seguro que habrá un intento concertado de averiguar a qué se parecen dichos memes. En este libro, me tomo en serio la idea de que dichos replicadores culturales existen. Al identificar qué es lo que pueden ser dichos memes y dónde pueden encontrarse, espero poder poner fin a las continuas series de conjeturas sobre ellos. Si se confirmara la posibilidad de los memes, podría iniciarse una era de descubrimientos "duros" en la nueva ciencia de la memética.

Para contribuir a conseguir este objetivo, El meme eléctrico empieza con un capítulo que clarifica la idea fundamental de la memética: que los memes son replicadores. Cualquier proceso evolutivo, incluidos los de tipo cultural, sólo necesita poseer características que se correlacionen de una generación a la siguiente. Esta cualidad es lo que los biólogos denominan herencia. La replicación es una afirmación más precisa de cómo funciona la evolución; sugiere que hay un tipo especial de agente que causa la recurrencia de los rasgos culturales: un replicador. Algunos enfoques evolutivos (competidores de la memética, como la sociobiología y la psicología evolutiva) sólo aducen herencia genética en su explicación de la cultura. No estoy de acuerdo. La información transmitida socialmente es fundamental para la naturaleza de la cultura. Pero cuando se transmite, ¿se replica? Ésta es la cuestión crucial. Para darle respuesta, hemos de encontrar algunas nuevas fuentes de información que aseguren nuestros pensamientos y eviten que nuestras especulaciones salgan volando con nosotros.

¿Cuál sería el terreno adecuado para una ciencia de los memes? ¿Cómo podemos, de hecho, determinar si tiene lugar replicación cuando heredamos rasgos culturales? Ante todo, necesitamos una idea clara de cómo podemos generalizar la teoría darwiniana para que cubra el caso de la evolución cultural. En particular, necesitamos una mejor idea de lo que queremos decir con replicación, para empezar. En este libro, mi primera tarea es precisamente afianzar lo que queremos decir con evolución cultural y determinar cómo ocurre. Para obtener ayuda en esta tarea, es razonable observar a los demás replicadores de los que sabemos algo (los priones y los virus informáticos) para que nos instruyan acerca de cómo podría funcionar un replicador cultural. Resulta que funcionan de manera muy distinta a los genes, lo que amplía considerablemente las posibilidades para los memes.
Los replicadores transmiten información. Pero con frecuencia se ha visto la información como una especie de cosa mágica, versátil, capaz de adoptar cualquier forma que requiera un meme: en realidad, permitiendo que los memes salgan volando de la mente de uno, hacia el mundo, y después que vivan largo tiempo en los libros o en la arquitectura monumental, antes de volver de nuevo a nuestro cerebro. Yo creo que este estilo de vida a lo jet set no puede ser soportado por ningún tipo de información. Hemos de acechar al meme salvaje y determinar en qué tipo de lugar exactamente puede encontrarse. Después de considerar propuestas alternativas, llego a la conclusión de que los memes se encontrarán sólo en el cerebro.

Una vez completadas tales investigaciones, avanzamos hacia un triunvirato de capítulos que forman el núcleo de este libro. Dichos capítulos cuentan un relato que sigue la evolución de los memes desde su inicio, hace posiblemente algunos cientos de millones de años. Los memes tuvieron que "empezar a pequeña escala", y comenzaron su carrera replicándose exclusivamente dentro de cerebros individuales. Después de estos primeros días, los memes aprendieron un truco que les permitió desplazarse de un organismo a otro. De una manera que puede ser controvertida, propongo que no hicieron esto por sí solos, saltando de un cerebro a otro, sino que utilizaron señales tales como frases habladas como agentes que les ayudaran a difundirse. Dichas señales, una vez que penetraron en el nuevo cerebro patrón, iniciaron la reconstrucción del meme relevante a partir de materiales ubicados allí. Mediante este proceso indirecto, los memes salvaron con efectividad la brecha del espacio entre cerebros. Más recientemente, los memes aprendieron a utilizar artefactos tales como libros, CDs, vallas anunciadoras y camisetas como almacenes para sus mensajes. Ello les proporcionó ventajas en términos de longevidad y de la fidelidad con la que podían ser transmitidos en su viaje de un cerebro a otro.

Éste es un libro que plantea una nueva manera de pensar sobre la forma en que pensamos y nos comunicamos. Es evidente que, si somos zombis controlados por memes en lugar de agentes libres capaces de pensamiento independiente, este hecho tiene una importancia considerable sobre la manera en que nos vemos a nosotros mismos, sobre lo que decimos y hacemos y sobre la naturaleza de las sociedades que construimos. Hemos de descubrir lo que son los memes para dar respuesta a estas preguntas fundamentales. Aunque es improbable que sea la última palabra sobre el asunto, este libro pretende dar unos pasos más para determinar si hay virus de la mente que se están replicando secreta y silenciosamente dentro de nuestra cabeza en este mismo instante sin que lo sepamos... al menos hasta ahora.



CAJA DE HERRAMIENTAS PARA HACER ASTRONOMÍA.
SUSANA BIRO.
Paidós, México, 2004.

Entre las herramientas aquí reunidas se encuentran tanto telescopios y astrolabios como teorías y experimentos; tanto artefactos materiales que auxilian a manos, ojos y oídos, como instrumentos intelectuales que ayudan a la razón en la tarea de explorar y entender el universo. Quien se ponga a jugar con esta caja y sus contenidos obtendrá un panorama de cómo han trabajado los astrónomos a lo largo de la historia y cómo lo hacen hoy día, pues aquí no sólo están guardadas las herramientas, sino también la mano, la vista y la mente de quienes las han guiado, así como el entorno y las condiciones en que estas personas han hecho ciencia, las ideas que las encauzaban. Lo que ya no cupo en la caja son los objetos astronómicos mismos: en ella no se habla mucho de los planetas, los cometas y los hoyos negros como tales. Esto no se debe a un problema de espacio propiamente dicho, sino a que la Caja de herramientas para hacer astronomía, más que transmitir conocimientos sobre el cosmos y las cosas que lo pueblan, está hecha para enseñarles a los lectores en qué consiste la investigación en astronomía, cómo trabajan los astrónomos y cómo hacen sus descubrimientos. Es una caja apta para gente de todas las edades y con todo tipo de inquietudes, pero sin duda divertirá especialmente a quienes de vez en cuando voltean al cielo a ver las estrellas.



ESCRITURAS EN CONTRASTE FEMENINO/MASCULINO EN LA LITERATURA MEXICANA DEL SIGLO XX.
MARICRUZ CASTRO, LAURA CÁZARES y GLORIA PRADO (EDITORAS).
Editorial Aldus, México, 2004.

Este libro constituye una importante aportación a los estudios literarios de nuestro país por su originalidad, por sus enfoques teórico-metodológicos, por su exposición concisa y objetiva de una tesis central y sus pruebas y manejo correcto de fuentes bibliográficas. El volumen colectivo posee un alto grado de calidad, al cual debe aunársele el interés que su contenido tiene para las letras mexicanas, sobre todo porque contribuye enormemente a la postulación de las bases requeridas para dar paso a una historia literaria, muy necesaria en nuestra cultura.El tema, que se destaca desde el mismo título del libro, es de actualidad y posee un alto grado de interés para el medio académico dedicado a la literatura mexicana. Esto se debe a la propuesta metodológica que se distancia de los estudios literarios tradicionales. Cada uno de los textos cumple la expectativa de la idea global: contrastar escrituras que lleven a un modo diferente de percibir estéticas de escritores y escritoras de nuestro país. La elección de los distintos géneros desarrollados por los creadores, como son poesía, narrativa, ensayo, hecha por las investigadoras para realizar el acercamiento crítico, logra un efecto de originalidad y profundidad valioso.


LA EVOLUCIÓN DE LA LIBERTAD.
DANIEL C. DENNET.
Paidós, México, 2004.

Este libro es el producto de treinta años de reflexiones y lecturas. Según el autor, la semilla de este texto fue su libro de 1984, Elbow room: the varieties of free will worth wanting. Dice Dennet: "El libro se basaba en un sencillo esbozo de diez páginas sobre la evolución de la conciencia, acompañado por dos notas a pie de página con dos promesas: al lector escéptico le debía sendas teorías debidamente detalladas so-bre la conciencia y sobre la evolución. Me llevó doce años cumplir aquellas promesas, en La conciencia explicada (1991) y La peligrosa idea de Darwin (1995). Durante todo ese tiempo no dejé de encontrar ejemplos del estado de cosas que inspiró y configuró Elbow room: la agenda oculta que tiende a distorsionar la elaboración de teorías en el campo de las ciencias sociales y de la vida. Personas que trabajan en campos harto distintos, con diferentes métodos y programas de investigación, comparten muchas veces una velada antipatía hacia las impli-caciones de dos ideas, de las que tratan de mantenerse apartados: nuestras mentes no son otra cosa que lo que hacen nuestros cerebros, [...] y los talentos de nuestros cerebros son necesariamente el fruto de la evolución [...]. Sus esfuerzos por reprimir estas ideas bloquean su pensamiento [...] y les incitan a ver grandes abismos donde hay pequeñas brechas fácilmente sorteables. El objetivo de este libro es poner de manifiesto los espúreos edificios defensivos que se han construido para dar respuesta a este miedo, desmantelarlos y reemplazarlos por unos mejores fundamentos para las cosas que más apreciamos."



LA BAÑERA DE ARQUÍMEDES Y OTRAS HISTORIAS DEL DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO.
DAVID PERKINS.
Paidós, Barcelona, 2003.

Desde que Arquímedes descubrió el principio del desplazamiento del agua mientras se bañaba hasta la teoría de la relatividad de Einstein, desde el desarrollo de la perspectiva por parte de Brunelleschi a la revolución del impresionismo, del dominio del fuego a la creación del láser, el progreso de las ideas ha dado forma y ha hecho avanzar a la civilización. ¿Qué tienen en común la invención humana y la evolución biológica, si es que hay algo que las una? ¿Qué procesos constituyen la misteriosa esencia de la innovación?En este análisis profundo y sagaz, completado con diversos ejercicios prácticos, David Perkins explora todos aquellos conceptos e ideas que puedan explicar el progreso en muchos campos, períodos históricos y épocas de la evolución humana. Aprovechando sus copiosos conocimientos sobre la inteligencia artificial y la psicología cognitiva, Perkins brinda una teoría singular y multiforme acerca del modo y las causas por las que se producen tales saltos. El libro está salpicado con docenas de juegos e ilustraciones que obligan al lector a preguntarse cuál es el descubrimiento más trascendental y le permiten construir sus propias técnicas de investigación. Extraordinariamente interesante y ameno, La bañera de Arquímedes y otras historias del descubrimiento científico constituye un verdadero hito, un libro que probablemente encontrará un puesto junto a otras obras clásicas sobre el tema.


NOMBRANDO AL MUNDO. EL ENCUENTRO CON LA LENGUA ESCRITA A PARTIR DEL NOMBRE PROPIO.
IRENA MAJCHRZAK.
Paidós, México, 2004.

"Simona, ¿sabes cómo se escribe tu nombre? Mira, así se escribe Simona". Con estas simples palabras dirigidas a una pequeña de ocho años procedente de una cultura ágrafa, se desencadenaron, como en un cuento infantil, acontecimientos que llevaron a Irena Majchrzak a elaborar un método de alfabetización que funciona igualmente bien con niños indígenas del sureste mexicano y con estudiantes de preescolar en Varsovia. Simona conocía las letras del alfabeto, pero no sabía enlazarlas para formar palabras completas. ¿Qué se necesita para ello, además del conocimiento del abecedario? Con la presente propuesta, el encuentro con la letra escrita pasa por lo más personal: el nombre propio es para cada quien una palabra de fuerte significado que destaca entre todas. Al ver el suyo escrito, el rostro de Simona se iluminó y la emoción de ese destello sirvió como catalizador intelectual: en ese momento entendió que detrás de esas letras estaba ella misma. Y pronto aprendió también la compleja relación existente entre el resto del mundo y las palabras con que lo nombramos y representamos.Los juegos de Nombrando al mundo sirven para enseñar a leer a gente de cualquier edad, a partir de los tres años, sin importar la lengua que hable. No necesitan ningún material de apoyo y pueden ser especialmente provechosos con alumnos de medios marginales.



MITOLOGÍA ZOOLÓGICA. LAS LEYENDAS ANIMALES. PRIMERA PARTE: LOS ANIMALES DE LA TIERRA.
ANGELO DE GUBERNATIS.
José J. de Olañeta, Editor, Palma de Mallorca, 2002.

Mitología zoológica (publicada en Londres, 1872) es una obra muy representativa de la llamada escuela de "mitología comparada", uno de cuyos principales representantes fue el célebre indianista F. Max Müller. Angelo de Gubernatis, especialista en lengua y literatura sánscritas, estudia en este libro los animales míticos que aparecen en diferentes mitologías (india, griega, persa, etc.) y en los cuentos populares de distintos países. Gubernatis interpreta los diferentes personajes y acciones mitológicos como representaciones de los astros y de los fenómenos atmosféricos, tales como la luz, las tinieblas, la aurora o las nubes (de acuerdo con las teorías de su escuela) y, por otra parte, establece con gran lujo de detalles la analogía y la filiación existentes entre las divinidades del paganismo indoeuropeo y los pequeños héroes y heroínas de los cuentos de hadas. A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación, la obra de Gubernatis sigue siendo de actualidad por la extraordinaria cantidad de material que reúne sobre el tema de los mitos y cuentos de hadas protagonizados por animales. Esta abundancia de materiales convierte a la Mitología zoológica en una auténtica mina de informaciones de todo tipo, un verdadero festín para los estudiosos y los amantes de la mitología y el simbolismo.



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