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Elementos No. 54, Vol. 11, Julio - Septiembre, 2004, Página 61
Libros

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DIARIO DE OAXACA
Oliver Sacks
Editorial Océano, México, 2003

Recientemente y para fortuna de los lectores en español, la editorial Océano publicó la traducción del libro Diario de Oaxaca, originalmente publicado en inglés por la National Geographic Society en el año 2002. Al igual que en sus obras anteriores,1 Oliver Sacks nos ofrece en ésta un relato de vida fascinante y enriquecedor. Escribe Oliver Sacks en el prefacio de este libro: “Me he deleitado con la lectura de los diarios de historia natural decimonónicos, todos ellos una mezcla de lo personal y lo científico, sobre todo El archipiélago malayo de Wallace, El naturalista por el Amazonas de Bates, las Notas de un botánico de Spruce y la obra que los inspiró a todos ellos (así como a Darwin), el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente de Humboldt. Me agradaba pensar que los caminos de Bates, Spruce y Wallace se cruzaban y se alternaban en adelantarse unos a otros, en el mismo trecho del Amazonas y durante los mismos meses de 1849; todos ellos, además, fueron buenos amigos (y no solo seguirían manteniendo correspondencia: Wallace publicaría las Notas de Spruce tras la muerte de éste).

En cierto sentido, eran aficionados, autodidactas, hombres que hallaban la motivación en su propio interior, que no pertenecían a ninguna institución, y en ocasiones parecían vivir en un mundo feliz, una especie de Edén, que aún no era turbulento ni estaba involucrado en rivalidades casi asesinas que no tardarían en caracterizar a un mundo cada vez más profesionalizado (la clase de rivalidades que H.G. Wells retrató de una manera tan vívida en su relato La polilla).

Creo que esa atmósfera grata, intacta, anterior al profesionalismo, regida por un cierto sentido de la aventura y el deseo de saber en lugar del egotismo y la avidez de protagonismo y fama, todavía sobrevive aquí y allá, en ciertas sociedades de historia natural, así como sociedades de astrónomos y arqueólogos aficionados, cuya existencia tranquila pero esencial el público prácticamente desconoce. La apreciación de una atmósfera semejante fue lo que me atrajo, en primer lugar, de la American Fern Society, y lo que me estimuló a acompañarles en el viaje que, a comienzos de 2000, realizaron a Oaxaca con la finalidad de buscar helechos.

Y el deseo de explorar esa atmósfera fue uno de los motivos que me incitaron a llevar un diario durante mi estancia en aquella región mexicana. Había mucho más, por supuesto: el descubrimiento de un pueblo, un país, una cultura, una historia, de los cuales no sabía casi nada (eso era maravilloso, una aventura en sí mismo) y el hecho de que todos los viajes me incitan a llevar diarios. En efecto, los he llevado desde los catorce años, y en el año y medio transcurrido desde mi visita a Oaxaca, he estado en Groenlandia y en Cuba, he buscado fósiles en Australia y examinado una extraña alteración neurológica en las Guadalupe, y todos estos viajes también han generado diarios. Ninguno de estos diarios pretende ser exhaustivo ni erigirse en una autoridad sobre el tema abordado. Por el contrario, son textos ligeros, fragmentarios, impresionistas y, sobre todo, personales.

¿Por qué llevo diarios? La verdad es que no lo sé. Es posible que el motivo principal sea aclarar mis pensamientos, organizar mis impresiones en una especie de narración o relato, y hacer esto en «tiempo real» y no en retrospectiva, ni tampoco transformando imaginativamente, como sucede en la autobiografía o la novela. Escribo estos diarios sin pensar en la publicación (los diarios que llevé en Canadá y Alabama solo se publicaron, y por azar, como artículos en la revista Antaeus, treinta años después de haberlos escrito).

¿Debería haber embellecido este diario, haberlo elaborado y hecho más sistemático y coherente, como haría con mis diarios de trajinante y con el diario de Micronesia, que tiene la extensión de un libro de buen tamaño? La verdad es que he seguido un procedimiento intermedio, añadiendo algunas cosas (sobre el chocolate, el caucho y lo relativo a Mesoamérica) y haciendo pequeñas excursiones de diversas clases, pero en esencia he mantenido el diario tal como lo escribí. Ni siquiera he intentado darle un título adecuado.

En mi cuaderno de apuntes era el diario de Oaxaca, y en Diario de Oaxaca ha quedado.” 1 Existe traducción al español de casi todas las obras de Oliver Sacks: Un antropólogo en Marte, Con una sola pierna, La isla de los ciegos al color, Veo una voz (viaje al mundo de los sordos), El tío tungsteno (recuerdos de un químico precoz), El hombre que confundió a su mujer con un sombrero y Migraña. Todas ellas disponibles en Editorial Anagrama.



LOS INICIOS DE LA CIENCIA OCCIDENTAL
DAVID C. LINDBERG
PAIDÓS, BARCELONA, 2002

Este libro es el primer intento de dar una visión global de la ciencia en el mundo antiguo, de escribir una historia de la ciencia medieval en su conjunto. En él, David C. Lindberg narra con energía el desarrollo de las ideas prácticas e instituciones científicas a las que dieron lugar los albores del pensamiento humano, desde la filosofía presocrática griega hasta el escolasticismo medieval. Lindberg revisa los temas más importantes de la historia de la ciencia antigua y medieval relativos a materias como las matemáticas, la astronomía, la mecánica, la óptica, la alquimia, la historia natural y la medicina. Además, ofrece un iluminador relato de la transmisión del conocimiento científico desde la antigua Grecia al Islam y posteriormente a la Europa medieval. A lo largo del libro, el autor presta especial atención a los contextos culturales e institucionales en los que se creó y difundió el conocimiento científico y a los modos en que la filosofía y la religión influyeron en el contenido y la práctica de la ciencia.

Aunque se apoya en un amplio cuerpo de investigación llevada a cabo en las últimas décadas por diversos historiadores de la ciencia, de la filosofía y de la religión, Lindberg no duda en proponer nuevas interpretaciones y en aventurar opiniones prestas a resolver antiguas disputas históricas.

Una impresionante colección de inusuales y excepcionales fotografías, mapas y figuras ilustran bellamente el texto.



LAS VIDAS DE LOS ANIMALES
J.M. COETZEE
GRIJALBO MONDADORI, MÉXICO, 2003.

Las Vidas de los animales recoge las Conferencias de la Cátedra Tanner del curso 1997-1998 pronunciadas por J.M. Coetzee en la Universidad de Princeton.
Dichas conferencias suelen tener la forma de ensayos filosóficos que exploran los valores humanos. En este caso, Coetzee subvirtió la fórmula poniendo sus intervenciones en boca de un personaje ficticio, Elizabeth Costello, una novelista australiana de edad que ha sido invitada a una universidad norteamericana para dar, ella también, unas charlas. La idea de la crueldad humana con los animales obsesiona a la novelista hasta el punto que le cuesta mirar a los ojos a sus semejantes. Los humanos, especialmente aquellos que comen carne, se aparecen ante sus ojos como cómplices de un crimen de magnitud escalofriante que tiene lugar en granjas y mataderos, en fábricas y laboratorios de todo el mundo.

Literatura, filosofía y profundas convicciones humanas son los elementos con los que Coetzee construye esta moderna fábula sobre las relaciones entre el hombre y los animales cuyas implicaciones están en la conciencia de todos. Al respecto Maren Meinhardt, ha escrito en Times Literary Supplement: “Las vidas de los animales es un debate moral en un marco ficcional [...].

Pero la ficción tiene el poder de perturbar y de inspirar fuertes emociones, y este libro, comprometido y cuidadosamente argumentado, es sin duda un claro ejemplo de ello.



EL BESO DE JUDAS.
FOTOGRAFÍA Y VERDAD
JOAN FONTCUBERTA
GUSTAVO GILI, BARCELONA, 2000.

En el mundo contemporáneo las apariencias han sustituido a la realidad. No obstante la fotografía, una tecnología históricamente al servicio de la verdad, sigue ejerciendo una función de mecanismo ortopédico de la conciencia moderna: la cámara no miente, toda fotografía es una evidencia. Critica el autor esta creencia, a partir de vivencias personales y reflexiona sobre aspectos fundamentales de la creación y de la cultura actual.
Joan Fontcuberta ha ejercido una actividad pluridisciplinaria en el mundo de la fotografía: creador, crítico, editor, comisario de los Recontres Internacionales de la Photographie de Arles, cuyo programa se fundamentaba en buena parte en esta selección de textos.



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