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Elementos No. 52, Vol. 10, Diciembre - Febrero, 2003 - 2004, Página 57
Una nueva, pero extinta, especie de cocodrilo

Fabio Germán Cupul-Magaña                 Descargar versión PDF


En el transcurso de 230 millones de años de historia en la Tierra, los cocodrilos han experimentado con diferentes tamaños, formas, ambientes, y comportamientos. Sin embargo, a pesar de toda esta experimentación, ellos nunca han cambiado su plan corporal básico: un cuerpo macizo y pertrechado, una cola poderosa, y un hocico equipado con gran cantidad de dientes afilados.1 A pesar de lo exitoso de su evolución, algunos “diseños” se han quedado en el camino, posiblemente extinguidos por los cambios en el patrón climático de la Tierra, o por eventos catastróficos locales. Sobre este último punto, la reciente publicación del hallazgo de una nueva especie extinta de cocodrilo en la isla Efate, Vanuatu, en el Pacífico Sur, relaciona la desaparición de la especie con la llegada del hombre a este complejo insular.2 En su trabajo, Mead y colaboradores,2 establecen la identidad del cocodrilo a partir de fragmentos del maxilar derecho, la tibia y la fibula. La determinación se llevó a cabo tomando en consideración la forma y dimensión de los alvéolos dentales. Se trata de un cocodrilo de cabeza corta y redondeada, y no alargada y delgada como en las especies de cocodrilos vivientes, al cual se le dio el nombre científico de Mekosuchus kalpokasi. La datación con radiocarbono determinó que M. kalpokasi vivió hasta hace 3000 años. Mead y colaboradores2 piensan que la especie viajó desde Australia para colonizar la isla de Efate; siendo esto posible por la tolerancia a la salinidad, observada en la mayoría de los cocodrilianos actuales, y a los períodos glaciales que disminuyeron el nivel del mar, poniendo al descubierto un número mayor de islas que servirían como paraderos o sitios de descanso a los reptiles durante sus rutas de dispersión. Debido a que la extinción de M. kalpokasi es posterior a la llegada del ser humano a las islas, se especula que este encuentro fue la causa de su desaparición (tal vez por el consumo de su carne), tal cual se ha sugerido que ocurrió con extinciones prehistóricas de lagartijas, murciélagos y aves en Oceanía, en donde los factores detonantes han sido la depredación directa del hombre, la depredación producida por especies introducidas (principalmente mamíferos como ratas, cerdos o perros) o la alteración del hábitat.2 Sin embargo, esta no ha sido la más reciente extinción de cocodrilos por factores antropocéntricos. En 1980 se descubrió en el complejo de islas de Nueva Caledonia, Pacífico Sur, el fósil de un cocodrilo que fue llamado Mekosuchus inexpectatus. Se cree que el último de estos reptiles sucumbió hace apenas 2000 años, al igual que otras 30 especies de vertebrados de la isla, principalmente por la excesiva cacería realizada por los colonizadores melanesios.3 Para finalizar, no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar sobre un potencial enemigo de la vida de los cocodrilos: los automóviles. A las 19:35 hrs del 21 de diciembre de 2002, en el libramiento carretero de la ciudad mexicana de Puerto Vallarta, Jalisco, fue arrollado por un camión de carga un cocodrilo de río (Crocodylus acutus) macho de 1.70 m de longitud y 18 kg de peso. El animal murió por fracturas múltiples en el tórax, extremidades anteriores y en el cráneo. Es el tercer hecho fatal que ocurre en los últimos cinco años, el anterior deceso fue el de un ejemplar de aproximadamente un metro de longitud, y el más reciente, en julio de 2003 fue el de un cocodrilo macho de 43 kg de peso y talla de 2.30 m que sucumbió bajo los neumáticos de un camión materialista. Estos reptiles han sido atropellados cuando se trasladaban de un extremo a otro de sus áreas naturales de distribución (desafortunadamente con un alto grado de urbanización) y, forzosamente, deben de cruzan por los caminos asfaltados que irrumpen dentro de sus hábitats. Curiosamente, estas situaciones en donde los animales son atropellados en las carreteras, pueden aportar información sobre su abundancia. Por ejemplo, el caimán de Norteamérica (Alligator mississippiensis) casi estuvo al borde de la extinción durante la primer mitad del siglo XX, por lo que prácticamente ningún ejemplar era arrollado en las carreteras de la Florida, Estados Unidos. Sin embargo, después de varios años de implementarse programas para su rescate, el regreso de la imagen frecuente de sus cuerpos apachurrados por las carreteras, aunque suene paradógico, llenó de gusto a los conservacionistas.


REFERENCIAS

1 Mead, J. I., Steadman, D. W., Bedford, S. H., Bell, C. J. y Spriggs, M., New extinct mekosuchine crocodile from Vanuatu, South Pacific., Copeia, No. 3, Vol. 2002, pp. 632-641.
2 Sloan, C., Supercroc and the origin of crocodiles. National Geographic, Washington, 2002.
3 Ross, C. A. y Garnett, S., Crocodiles and alligators. Facts on File, New York, 1989.
4 Knutson, R. M., Flattened fauna: a field guide to common animals of roads, streets, and highways. Ten Speed Press, Berkeley, California, 1987.

Fabio Germán Cupul-Magaña, Departamento de Ciencias, Centro Universitario de la Costa, Universidad de Guadalajara, fcupul@pv.udg.mx; fcupul@hotmail.com



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