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Elementos No. 51, Vol. 10, Septiembre - Noviembre, 2003, Página 11
Un bosquejo vygotskiano de la cura tradicional, o la nostalgia por el culturalismo

Efraín Aguilar                 Descargar versión PDF


Las principales formas utilizadas por el hombre para enfrentarse al mundo que le rodea son la magia, la religión y la ciencia.1 La medicina llamada tradicional se despliega en el mundo mágico-religioso y no en el de la racionalidad como la medicina "científica". Los métodos curativos de la medicina tradicional en su mayoría son de carácter persuasivo, por lo cual hemos decidido en este caso llamarle psicoterapia tradicional, para diferenciarla de la herbolaria y otras terapias que utilizan sustancias biológicamente activas pero externas a los propios recursos psicofisiológicos y psicoinmunológicos de la persona enferma. La psicoterapia es quizá la más vieja práctica curativa conocida por el ser humano; busca reintegrar a la persona dentro de su universo y la evidencia sugiere que ha sido aplicada en todos los periodos del desarrollo histórico-cultural. Todas las culturas elaboran sistemas para explicar y tratar las enfermedades, las cuales forman parte de su cosmovisión. Al interpretar las enfermedades como producto de desajustes socioculturales, la psicoterapia tradicional es con frecuencia teoría y práctica psicosomática. El concepto de tradición implica en su definición más común la conformidad a las reglas de conducta socialmente prescrita, la adhesión al orden específico de la sociedad y de la cultura en cuestión, el rechazo o la incapacidad de concebir una alternativa y de romper con los "mandamientos" válidos para el pasado.2 En suma, la psicoterapia tradicional obedece a un rasgo cultural cuya historia viene transmitida e interiorizada por generaciones y su capacidad curativa se basa en la eficacia simbólica, de ahí podemos hipotetizar que la simbolización de ese proceso histórico-cultural modifica y acelera, mediante la significación afectiva-cognitiva correspondiente, los procesos psicofisiológicos y/o psicoinmunológicos que llevarán a la resolución del padecimiento.

INTERIORIZACIÓN DE LO CULTURAL

3 La comprensión del proceso curativo en psicoterapia tradicional es facilitada, a nuestro juicio, por la teoría histórico-cultural de Vygotski resumida en lo que sigue. La maduración del cerebro humano, biológicamente determinada, también resulta de la interacción del individuo con su medio ambiente sociocultural; y ya que este último es determinado por la historia, nuestro cerebro depende finalmente de la historia misma. Así, la actividad mental y emocional humana resulta de la interiorización de los significados sociales, de la cultura; ello es producto de un proceso histórico, filogenético y ontogenético.Y si la actividad cognitiva y afectiva se configura en la historia, se modifica en el desarrollo y resulta de la influencia de la cultura a través de la interacción; es necesario suponer que su base funcional, en el sistema nervioso, consiste de sistemas flexibles que interrelacionan el funcionamiento de centros específicos. Esto es, la manera de pensar y sentir se organiza en forma de sistemas funcionales basados en la fisiología del cerebro. La concepción sistémica de las funciones cognitivas y afectivas implica que tales funciones corresponden a interrelaciones entre zonas específicas de la corteza cerebral, que a través del desarrollo son capaces de configurar relaciones cambiantes.

En el curso de la historia se establecen conexiones; se crean sistemas funcionales que no requieren de organizaciones morfológicas nuevas, sino que implican reorganizaciones dinámicas de las relaciones funcionales del sistema nervioso.4 Los sistemas funcionales son, por tanto, producto del desarrollo. Podemos decir que el cerebro humano es, desde un punto de vista funcional, fruto de la historia. Y lo histórico se funde con lo cultural: si estudiamos de qué modo están estructuradas las diferentes operaciones mentales en sujetos cuya historia no les proporcionó un instrumento como la escritura, encontraremos una organización diferente de los procesos psicológicos.5 Lo mismo sucede con aquellas personas cuya historia no les proporcionó un pensamiento abstracto y racionalista como el occidental. En ellas el aspecto mágico de la psicoterapia tradicional está integrado a un cuerpo de creencias que, de paso, asegura la cohesión sociocultural. Las creencias devienen medios de identificación, instrumentos para la unión; el enfermo se siente mejor sólo por el hecho de acudir al curandero. Y éste le ayuda en lo psicológico al proporcionarle no sólo atención y cuidado, sino también reconocimiento.

LOS INSTRUMENTOS PSICOLÓGICOS

Vygotski destacaba el carácter específico que adquiere la acción mediada por instrumentos en los procesos psíquicos, sobre todo en su determinación histórico-social. Además de actos y procesos de comportamiento naturales habría que distinguir funciones y formas de comportamiento artificiales. Los primeros surgieron y se desarrollaron como mecanismos especiales a lo largo de la evolución y son comunes al hombre y a los animales superiores; las segundas constituyen un logro posterior de la humanidad, un producto de la evolución histórica y son la forma específica de comportamiento del hombre.6 A éstas Vygotski las nombró procesos psíquicos "culturales". Así, a través de su comportamiento, el hombre crea dispositivos artificiales dirigidos al dominio de los procesos psíquicos. Estos dispositivos pueden llamarse instrumentos psicológicos y estructuralmente son dispositivos sociales dirigidos al dominio de los procesos propios o ajenos. Entre los instrumentos psicológicos y sus complejos sistemas podemos mencionar el lenguaje, las diferentes formas de numeración y cómputo, los dispositivos mnemotécnicos, el simbolismo algebraico, las obras de arte, la escritura, los diagramas, los mapas, los dibujos y todo género de signos convencionales. 7 Creamos e interiorizamos signos y símbolos. El instrumento psicológico modifica globalmente la evolución y la estructura de las funciones psíquicas; sus propiedades determinan la configuración del nuevo acto instrumental.8 Cualquier acto de comportamiento se convierte así en una operación intelectual. Un ejemplo sencillo. En el recuerdo natural se establece una conexión asociativa directa entre dos estímulos. Pero en el recuerdo artificial, mnemotécnico, a través del instrumento psicológico "x" (nudo en el pañuelo) se establecen dos nuevas conexiones. Lo nuevo, lo artificial, lo instrumental viene dado por la sustitución de una conexión por dos más que conducen al mismo resultado por otro camino. Lo nuevo es la dirección artificial que imprime el instrumento al proceso natural de cierre de la conexión condicionada, es decir, la utilización activa de las propiedades naturales del tejido cerebral.9 Esto lo podemos trasladar a la enfermedad. Ella es el estímulo para iniciar una respuesta natural de restablecimiento. El propio cuerpo moviliza procesos de restablecimiento pero lo nuevo, lo instrumental, lo artificial en psicoterapia tradicional es el uso activo de las propiedades de restitución mediante procesos rituales de curación, explicaciones, interpretaciones, ensalmos, plegarias, limpias, cantos, amuletos, conjuros, etcétera. La inclusión del instrumento provoca nuevas funciones relacionadas con su utilización: suprime o hace innecesaria toda una serie de procesos naturales; modifica también el curso y las distintas características de todos los procesos psíquicos (intensidad, duración, secuencia, etcétera). Es decir, recrea y reconstruye por completo la estructura del comportamiento. Los procesos psíquicos globalmente considerados están orientados a la resolución de una tarea de acuerdo con la evolución del proceso, dictada por el instrumento.10 En los procesos de cura tradicional, los instrumentos psicológicos empleados modifican el curso y las características de las propiedades naturales de restitución; recrean y reconstruyen los procesos psicofisiológicos orientados a la resolución del problema psicosomático. De tal modo, el instrumento psicológico es un medio para influir en uno mismo (o en otro), en la psique, en el comportamiento, en el proceso de curación. El hombre se domina a sí mismo desde afuera, a través de instrumentos psicológicos. En todo esto hay cierto parecido al condicionamiento instrumental. La reactología, la reflejología y el conductismo han buscado explicar los procesos psíquicos a través de una concepción estímulo-respuesta. Ello es válido para los procesos elementales, pero es inadecuado para explicar los procesos psíquicos superiores. Igual sucede con la enfermedad. Ésta es el estímulo, y los procesos endógenos de restablecimiento son reacciones comunes a los animales y al hombre, a manera de respuesta refleja. Pero la curación por la cultura, mediante instrumentos o estímulos-medio, implica procesos cognitivos y afectivos específicamente humanos.

El desarrollo de las funciones psíquicas superiores no puede ser explicado por la simple complejidad entre los estímulos y las reacciones que son dadas por la psicología animal, y ni siquiera por el simple crecimiento cuantitativo de tales relaciones. Su núcleo es a veces un salto dialéctico sobre la base de una mutación de calidad. El cambio de calidad se origina por la introducción, en las funciones psíquicas superiores del hombre, de un elemento fundamental, el estímulo-medio o instrumento psicológico.11 La presencia de estímulos creados junto a aquellos dados es la característica distintiva de la psicología del hombre. Objetos tan heterogéneos, desde la palabra hasta el nudo en el pañuelo, son todos creaciones artificiales de la humanidad y constituyen elementos de la cultura. Además, todos esos instrumentos psicológicos están dirigidos hacia el exterior, hacia los iguales. Sólo después los estímulos-medio se dirigen hacia uno mismo, es decir, se convierten en un medio rector de los procesos psíquicos propios en el plano individual para desarrollarse internamente. En la edad adulta el uso de los instrumentos psicológicos no es tan significativo como en la edad precedente. El adulto guía su propio comportamiento recorriendo los estímulos-medio internos hacia signos verbales. Ya ha interiorizado las reglas del propio comportamiento. Es en los primeros estadios del desarrollo psíquico cuando resulta fundamental instrumentar los estímulos externos y auxiliares para regular y controlar el comportamiento. Y si el uso de los instrumentos psicológicos es muy significativo en los niños de todas las culturas, también lo es en adultos con pensamiento concreto y mágico-religioso, es decir, en aquellos pertenecientes a culturas tradicionales, ágrafas o no. Es en estas formas de pensamiento donde resulta fundamental instrumentar los estímulos externos para controlar el comportamiento, así como la enfermedad.

LO NEUROFISIOLÓGICO

Desde el punto de vista neurofisiológico, el salto cualitativo debido a la introducción de los instrumentos psicológicos significa la formación de nuevas asociaciones, formadas por los reflejos condicionados y por las nuevas conexiones cerebrales. En un caso la conexión temporal se instala gracias a la coincidencia de dos estímulos que obran de modo contemporáneo sobre el organismo; en el otro el hombre mismo crea una conexión temporal nueva en el cerebro mediante el enlace artificial de dos estímulos.12 No se trata del desarrollo de nuevos "centros" cerebrales o del nacimiento de células nerviosas particulares, sino de la formación de nuevas conexiones funcionales entre centros preexistentes desde el nacimiento. Es gracias a los instrumentos psicológicos y en el transcurso de la formación histórica del comportamiento humano, como varían las conexiones y relaciones interfuncionales y como se forman los sistemas funcionales. La posibilidad de originar estas nuevas relaciones funcionales intracerebrales, esta plasticidad funcional, es la peculiaridad del cerebro humano. Las áreas muy especializadas establecen relaciones funcionales entre sí durante la ontogénesis, dependiendo de la estimulación ambiental más que de la maduración orgánica. Funciones primarias como la percepción visual, la percepción auditiva, la atención, las emociones, etcétera, que dependen de la actividad de centros cerebrales especializados, desarrollan nuevas relaciones entre sí dando lugar a funciones psíquicas más complejas.13 La adquisición de funciones con significado afectivo y cognitivo no supone, de acuerdo con Vygotski, el desarrollo de un sistema sobrepuesto a los sistemas funcionales elementales que permiten la formación de reflejos condicionados, sino que implica una reorganización completa de las funciones del sistema nervioso. El ser humano, siendo capaz de registrar y "reflejar" la realidad mediante los significados colectivos, generalizados, analíticos, convencionales y abstractos del lenguaje, no requiere del proceso lento, gradual, de la formación de conexiones temporales a través del condicionamiento y el refuerzo.

En el hombre se dan los procesos de condicionamiento pero de otro modo: son transformados y regulados por los significados.14 Y la adquisición de este formidable proceso, la posibilidad de crear nuevas relaciones funcionales intracerebrales, depende de las relaciones instaladas entre el niño y el ambiente sociocultural, en particular la familia. Así, el cerebro desarrolla nuevas formas de regulación del comportamiento y de intervención sobre la naturaleza dependiendo de los estímulos de origen histórico-cultural que provienen del exterior, es decir, de la apropiación de contenidos y de valores culturales transmitidos por la especie humana de una generación a otra. Basados en todo lo anterior, podemos hipotetizar que algo similar ocurre con los instrumentos psicológicos de la psicoterapia tradicional. Éstos vienen provistos de tal significado cultural que su percepción y vivencia permite ligar los sistemas corticales afectivo-cognitivos correspondientes, con los sistemas subcorticales y periféricos encargados de restablecer los síntomas de la enfermedad.15 La concepción de Vygotski no miraba el "modo" concreto como se daban las conexiones funcionales en el cerebro, terreno que él reconocía era de la fisiología. Su teoría precisaba que, independientemente de la naturaleza fisiológica común, las conexiones funcionales que daban lugar a las funciones psíquicas superiores, se diferenciaban de las conexiones funcionales tipo reflejos condicionados porque aquéllas eran mediadas por nuevos procesos de origen histórico-social: "En el proceso del desarrollo [...] cambian y se modifican las relaciones, los nexos de las funciones entre sí, surgen nuevas agrupaciones, desconocidas en el nivel precedente".16 Su mérito consistió en demostrar, a partir del método histórico-genético, que las funciones psíquicas superiores se forman a través de los signos en el proceso de interiorización y se desarrollan en el curso de la evolución histórica de la humanidad a través de los mismos, y que los signos constituyen un determinado momento de esa evolución. En la estructura superior, la unidad funcional determinante o eje de todo el proceso lo constituye el signo y la forma de utilizarlo.17 Así, los instrumentos psicológicos utilizados por la psicoterapia tradicional son signos y/o símbolos con significado afectivo-cognitivo. Para su eficacia curativa, el sujeto en tratamiento requiere haber interiorizado los significados afectivocognitivos proporcionados por el medio ambiente sociocultural que le rodea. Luego, la interiorización de tales significados, cuyo contenido es mágico-religioso, se organiza como sistemas funcionales en la corteza cerebral. Estos sistemas funcionales, mediante la significación del instrumento psicológico, activan así procesos psicofisiológicos y psicoinmunológicos de restablecimiento. Tales procesos de restablecimiento ejercen su actividad a nivel diencefálico y periférico. Por supuesto, la psicoterapia tradicional no resuelve cualquier padecimiento. Parece actuar sobre todo en aquellas variantes culturales traducidas por la psiquiatría occidental como trastornos de adaptación, somatomorfos, conversivos, y disociativos; así como en el restablecimiento de las defensas inmunológicas disminuidas por la depresión y el estrés emocional.

En suma: 1. Así como hay procesos biológicos internos que tienden a restablecer al enfermo, también hay procesos culturales que median la curación. 2. Los procesos culturales utilizan instrumentos psicológicos, que son signos y/o símbolos con significado afectivocognitivo. 3. Estos instrumentos psicológicos pueden ser multiformes, desde todo un rito de curación hasta un objeto que lo simboliza. 4. Para la eficacia curativa, el sujeto en tratamiento requiere haber interiorizado significados afectivos y cognitivos proporcionados por su medio ambiente sociocultural. 5. La interiorización de tales significados, cuyo contenido es mágico-religioso, se organiza como sistemas funcionales en la corteza cerebral. 6. Estos sistemas funcionales, mediante la significación afectiva-cognitiva del instrumento psicológico, activan procesos psicofisiológicos y psicoinmunológicos de restablecimiento. 7. Tales procesos de restablecimiento ejercen su actividad a nivel diencefálico y periférico. 8. Los procesos psicofisiológicos restablecen síndromes culturales de adaptación, somatomorfos, conversivos, y disociativos; los psicoinmunológicos restablecen las defensas disminuidas por depresión y estrés emocional. 9. Así, la psicoterapia tradicional es un proceso de curación por la cultura debido a la eficacia simbólica de los instrumentos psicológicos creados por el ser humano a través de la historia, los cuales activan procesos biológicos de restablecimiento. Ya Spinoza, citado por Vygotski, había dicho algo que aún parece tener actualidad: "Nadie ha determinado hasta el presente lo que puede el Cuerpo".18

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA

1 Lagarriga Attías, I., El elemento mágico en la medicina tradicional en México . Bol Mex Hist Filosof Med, núm. 71 a 74, vol. XIII, 1990, p. 36.
2 Balandier, G., Antropológicas, Península, Barcelona, 1975, p. 193.
3 Una de las tareas centrales de Vygotski fue investigar los procesos por los cuales el hombre se apropia de los instrumentos fundamentales que le permiten a su vez adueñarse de la herencia cultural, o logros acumulados por el género humano a lo largo de su historia, lo que denominó interiorización. Así, la actividad mental humana resulta de la internalización de signos sociales, de la cultura. La cultura se interioriza en forma de sistemas neuropsicológicos con base en la fisiología cerebral, pero ésta no es mera actividad nerviosa superior, es una actividad que ha internalizado significados sociales acumulados en el patrimonio cultural de la humanidad (Véase Pérez Pereira y Blanck, en Actualidad de Lev S. Vigotski, editor Siguán, M., Anthropos, Barcelona, 1987, pp. 39 y 107 respectivamente).
4 Rivière, A., La Psicología de Vygotski. Visor, Madrid, 1988, pp. 78-79.
5 Blanck, J. G., Teoría y método para una ciencia psicológica unificada, en Siguán, M., op. cit., pp. 114-115.
6 Vygotski, L. S., El método instrumental en psicología, en Obras Escogidas, tomo I, MEC/Visor, Madrid, 1991, inciso 6, p. 65.
7 Ibidem, inciso 4, p. 65.
8 Ibidem, inciso 5, p. 65.
9 Ibidem, inciso 7, p. 66.
10 Ibidem, inciso
11, p. 67. 11 Mecacci, L. Cervello e storia, Riuniti, Roma, 1977, p. 61.
12 En Mecacci, L., op. cit., p. 64.
13 Ibidem, p. 64.
14 Rivière, A., op. cit. p. 77.
15 Esta idea la basamos en la reciente literatura periódica sobre psiconeuroinmunología y neurofisiología del efecto placebo y de la hipnosis.
16 Mecacci, L., op. cit., pp. 65-66.
17 Wertsch, J. V., Vygotski y la formación social de la mente, Paidós, Barcelona, 1988, p. 34.
18 Vygotski, L. S., Psicología del Arte, Barral, Barcelona, 1972, p. 317. Efraín Aguilar es profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Chiapas. eaguilar@correo.unam.mx



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