Ir a inicio de: Elementos

Buscar en Elementos:

Elementos No. 42, Vol. 8, Junio - Agosto, 2001, Página 60
Gracias a la vida

Jane Goodall y Phillip Berman                 Descargar versión PDF


Mondadori, Barcelona, 2000

Autobiografía de Jane Goodall, una de las máximas representantes del estudio del comportamiento animal y de la preservación de la naturaleza. En el libro se presentan los momentos más sobresalientes de su vida personal y profesional y su lucha por la conservación del medio ambiente.

El entorno familiar, sus lecturas, vivencias religiosas y los acontecimientos políticos de la época de su niñez influyeron decisivamente en la conformación de su personalidad y estimularon su afición por los animales y la naturaleza. Jubilee, su pequeño chimpancé de peluche que la acompañó durante toda su vida, fue como un símbolo de lo que sería su desempeño futuro.

Con una formación fundamentalmente autodidacta, y después de recibirse de secretaria, marcha a África a visitar a una amiga de la infancia. Su visita al continente africano y el encuentro con el famoso paleontólogo-antropólogo Louis Leakey marcaron un gran cambio en su vida. Su trabajo junto a él como secretaria en el Museo de Historia Natural, así como su participación en las excavaciones en Olduoni, Tanzania, en busca de fósiles de criaturas prehistóricas, le permitieron elevar sus conocimientos a la vez que evidenciaron sus potencialidades para investigaciones de campo. A propuesta de Leakey, y gracias a un financiamiento conseguido por éste, es seleccionada para estudiar a los chimpancés en su medio natural. Parte rumbo a las montañas de Gombe, Tanzania, en 1960, lo que inicia el periodo de materialización de sus sueños. Sus observaciones conductuales le permitieron definir entre otras cosas que los humanos no eran las únicas criaturas capaces de usar herramientas, lo cual provocó gran conmoción en el ámbito científico y teológico. Pudo constatar la violencia de los chimpancés, sus conflictos intercomunitarios, lo cual generó muchas teorías sobre la naturaleza de la agresividad humana. Pudo apreciar también que la mayoría de las veces las relaciones entre los miembros de una comunidad son plácidas y amigables y se observan expresiones de ternura, de apoyo, compasión y fuertes vínculos familiares. Sus estudios han permitido no sólo comprender mejor la conducta social y el funcionamiento de las mentes de los chimpancés, sino entender algunos aspectos de la propia conducta humana.

En la década de 1964-1974 se doctoró en la Universidad de Cambridge; fue contratada ocho años más tarde en la Universidad de Stanford. Constituyó con su primer esposo (fotógrafo del National Geographic Society) un Centro de Investigación que se convertiría, con los años, en uno de los centros de estudios de campo sobre comportamiento animal más importantes a escala mundial.

Comienza posteriormente un intenso trabajo divulgativo que ha ido en aumento. Su campaña en favor de los chimpancés y su hábitat en África la llevó a viajar por diferentes países donde habitaban chimpancés, y a exponer sus criterios ante diferentes públicos. Inició un programa de creación de reservas. Sin embargo, su papel no sólo se limitó al estudio y conservación de los animales en su medio natural, sino también en cautiverio, lo que le motivó serias reflexiones acerca de las implicaciones éticas en la investigación animal. Hace además un llamado a frenar la destrucción y contaminación antes de que sea demasiado tarde.

Mujer de gran sensibilidad y fuerza interior, es poseedora de fuertes convicciones acerca de su responsabilidad en la lucha por la educación sobre la conservación y protección del medio ambiente, sobre la verdadera naturaleza de los animales y su capacidad de sufrimiento. Creyente en la fe cristiana y defensora de la teoría de la evolución de las especies, Jane Goodall nos deja con este libro un mensaje de esperanza sobre la naturaleza de los seres humanos y su relación con los demás animales que comparten la naturaleza con nosotros. Logró con sus investigaciones la comunicación con un mundo espiritualmente hermoso y lógico, y como diría la propia autora "con un lenguaje más antiguo que las palabras, un lenguaje que compartíamos con nuestros ancestros históricos, un lenguaje que unía nuestros respectivos mundos..."

Anoland Garateix



Ir a inicio de: Elementos
Ir al catálogo de portadas