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Elementos No. 104       Vol. 23 Octubre-Diciembre, 2016, Página 31

Gabriela Torres Ruiz
Fotógrafa


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Gabriela Torres Ruiz, Ciudad de México, 1970. Obtuvo una beca para realizar estudios de arquitectura en la Universidad Tecnológica de Cracovia, Polonia. Se titula en 1998.
En 1996 se traslada a la Ciudad de Berlín para realizar prácticas de arquitectura en la oficina Kleihues+Kleihues, donde trabaja los siguientes años. A principios de los 2000 comienza a hacer fotografía análoga en blanco y negro. Ha realizado fotografía de teatro desde el año 2006.
En 2007-2008 trabaja como asistente del fotógrafo de arquitectura Stefan Müller en Berlín.
En el año 2013 decide dedicarse exclusivamente a la fotografía. Ha obtenido diversos premios y expuesto en México, Estados Unidos y diveros países de Europa.

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© Gabriela Torres Ruiz. De la serie Silencio, Alemania, 2015.
Alguna vez pensé en estudiar arte pero al final se impuso el miedo. En cualquier caso, siempre me sentí cercana al arte. Dibujé y pinté en óleo por muchos años, lo abandoné al irme a estudiar arquitectura a Polonia. Volví al dibujo años después, con mis hijos, como una manera de comunicarme con ellos.
    La fotografía siempre me gustó. Tomé clases de foto en la preparatoria del Colegio Madrid en la Ciudad de México. La combinación de luz, color y espacio me inclinaron hacia la arquitectura. De pequeña jugaba recurrentemente con plastilina. Construía casas completas con ella. Desde entonces los espacios eran una suerte de obsesión para mí.
    Llegué a Alemania para realizar prácticas de arquitectura. Durante la infancia de mis hijos comencé a asistir a un laboratorio de fotografía. Con el tiempo pude armar un cuarto oscuro en casa, donde pasé muchas horas revelando.
    Como arquitecta me considero bastante visceral. En ocasiones, en el despacho, me acercaba a cuestiones o proyectos de manera diferente, quizá más intuitiva.
    Mi mirada con respecto a la arquitectura es abierta, a veces incluso sentimental, y siempre contemplativa. Me gusta jugar con los espacios y la luz.
    Por lo general, en los proyectos en los que participé, mi labor consistió en el diseño de fachadas, en la envoltura que le da a cada edificio su identidad.
    Trabajé también como asistente del fotógrafo de arquitectura Stefan Müller, fotógrafo de los racionalistas berlineses, de quien mucho aprendí.
    Una fuente de inspiración han sido algunos pintores del siglo XIX, como Casper David Friedrich o Arnold Böcklin, al igual que el artista contemporáneo Anselm Kiefer.
    Suelo encontrar de manera casual los temas para mis fotografías. El primer contacto es espontáneo. Después lo desarrollo con base en la metodología que he conocido y aprendido en Alemania.
Al llegar a Berlín me llamaron la atención los edificios abandonados que pertenecieron a la República Democrática Alemana (RDA). Me fascinó su atmósfera, la manera en que la naturaleza comenzaba a entrar en ellos y terminaba ocupándolos. En cuanto a las imágenes de Grecia, se presentaron de manera espontánea, di con esas estructuras abandonadas, ruinas de la modernidad en medio del paisaje.
    En México no tuve demasiado contacto con la naturaleza, fue en Alemania donde realmente la descubrí, siendo ahora básica para mí y para mis fotografías. La sensación que tengo cuando estoy en medio de ella me sigue enriqueciendo e inspirando. Cuando en el 2009 hice mi primer viaje a Islandia llegué a una agradable conclusión: hay un lugar en el mundo en el que todo está bien.
    Las estructuras en Kea, isla del archipiélago de las Cícladas, se ven como esculturas, recuerdan a los templos antiguos, pero colocados de manera arbitraria, sin esa incorporación de la arquitectura al paisaje que tanto cuidaban los antiguos griegos. Esto es algo que se ha perdido. En el despacho en el que trabajé tienen la consigna de no construir sin pensar en el contexto.
    Las fotografías de los edificios abandonados de la RDA me parecen pinturas: las entradas de luz, los colores, los contrastes. Llegué a estos edificios con algunos puntos de referencia, digamos que con una investigación realizada previamente. Lo mismo sucedió con otros edificios abandonados que visité en Francia y Polonia. En Grecia, por el contrario, el descubrimiento de estas ruinas contemporáneas fue sorpresivo.
    Durante mi infancia pasé muchas horas viendo ilustraciones de Hyeronimus Bosch. También dibujé muchos monstruos y figuras fantásticas y creo que, de no haberme dedicado a la arquitectura o a la fotografía, me hubiese gustado diseñar criaturas para películas del género fantástico.


© Gabriela Torres Ruiz. De la serie Silencio, Alemania, 2009.
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